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La innovadora vía francesa para resolver el conflicto israelo-palestino

París presenta una conferencia internacional con novedades respecto a lo visto hasta ahora, aunque el cónclave estará condenado al fracaso si Europa y EEUU no cambian radicalmente de actitud con respecto a Israel

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto al líder palestino Mahmoud Abbas.- REUTERS

EUGENIO GARCÍA GASCÓN


JERUSALÉN – La iniciativa que París ha lanzado esta semana para resolver el conflicto israelo-palestino contiene elementos novedosos que revelan que no se trata de una propuesta más, sino que indica que en Europa y en Estados Unidos existe un enorme cansancio con la parálisis permanente que está acarreando consecuencias nefastas, y a menudo violentas, tanto en el viejo como el nuevo continente.

La última conferencia internacional sobre el conflicto se celebró en Annapolis en 2007. A ella acudieron 57 países si bien solamente uno, Estados Unidos, tenía capacidad de decisión, y el presidente George W. Bush prefirió cruzarse de brazos y no adoptar ninguna medida para obligar a Israel a retirarse de los territorios ocupados.

Para empezar, la iniciativa francesa, según la han explicado el ministro de Exteriores Jean-Marc Ayrault y sus consejeros, pretende convocar el próximo 30 de mayo en París a una larga serie de ministros de Exteriores de Europa y de la Liga Árabe, además de los de Estados Unidos y Rusia, pero de la que significativamente serán excluidos los de Israel y Palestina.

Este importante detalle revela que la comunidad internacional ha acabado por darse cuenta, aunque ya sea muy tarde, de que las negociaciones directas entre Israel y los palestinos no conducen a ninguna parte. Transcurridos veinticinco años desde la Conferencia de Madrid de 1991, está claro que el diálogo bilateral está condenado al fracaso y que la única solución pasa necesariamente por la imposición unilateral, o multilateral, de la paz.

La iniciativa ha sido bien acogida por el presidente palestino Mahmud Abás mientras que el primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, que en un primer momento la rechazó sin paliativos, ha optado por guardar un silencio que descubre la inquietud con que se ve en Israel.

Finales de verano, fecha clave

Ayrault ha manifestado que, aunque no han sido invitados a Israel y Palestina, Francia mantendrá “consultas” con estas dos partes que se incorporarán más adelante a las negociaciones. Aunque no hay una fecha en este sentido, es muy posible que la reanudación de la conferencia se produzca a finales de verano.

"Si Israel boicotea esta conferencia dejará claro ante Europa que no quiere la paz"

Netanyahu tiene motivos para no saltar de alborozo, básicamente porque cualquier contacto que mantenga con los organizadores de la conferencia pondrá en peligro la estabilidad de su frágil gobierno. Todo indica que su intención íntima es aguantar en la medida de lo posible el chaparrón, que espera que sea como los anteriores, hasta que Barack Obama abandone la Casa Blanca en enero.

“Nosotros creemos que la convocatoria francesa va a significar un punto de inflexión en las relaciones entre Europa e Israel”, comenta un funcionario palestino. “Si Israel la boicotea o causa más dilaciones, los europeos ya no tendrán excusas. Estará claro que Israel no quiere la paz y su boicot de la conferencia podría tener consecuencias que hasta ahora los europeos han evitado”.

Los dos grandes problemas

Jean-Marc Ayrault ha declarado que existen dos grandes dificultades para el progreso en la dirección de la paz y que son, por este orden, las colonias judías en los territorios ocupados y la violencia. Estas dos dificultades están emparentadas en gran medida y la eliminación de la primera supondría un paso adelante importante en la erradicación de la violencia.

El ministro francés ha añadido que la base de la solución debe ser la retirada israelí de Cisjordania hasta la línea verde de 1967, con algunos ajustes de territorio logrados por mutuo acuerdo, la creación de dos Estados y el establecimiento en Jerusalén de una “capital compartida”, algo que los israelíes rechazan frontalmente y que solamente aceptarán si la comunidad internacional les obliga a hacerlo mediante la aplicación de una fuerza extrema. Esta será la única manera de resolver el conflicto.

“Los palestinos esperamos que Europa juegue un papel más activo, un papel central”

París también ha hablado de la Conferencia de Beirut de 2002, cuando los miembros de la Liga Árabe aprobaron una resolución para reconocer al Estado judío y normalizar las relaciones a cambio de una retirada israelí completa de los territorios ocupados, una iniciativa que ha sido rechazada por la sencilla razón de que lo que desea Israel es consolidar la ocupación y hacerla irreversible.

El hecho de que el Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la UE y la ONU) establecido en Madrid en 2002 se haya revelado incapaz de hacer avanzar la paz ni siquiera un centímetro debiera servir de lección para los franceses en lo que no se debe hacer, es decir no se debe impulsar el diálogo bilateral entre israelíes y palestinos porque eso no conducirá a ninguna parte.

Un calendario preciso para la paz

Otro aspecto importante señalado por los franceses es que es necesario establecer un calendario preciso para la paz, a pesar de que según funcionarios israelíes, la comunidad internacional no debería imponer “condiciones previas”. Naturalmente, Netanyahu está encantado con que no se impongan “condiciones previas” que le impidan seguir cambiando la realidad sobre el terreno como hasta ahora.

Israel considera que la iniciativa de Francia es en realidad una idea de Obama

“Los palestinos esperamos que Europa juegue un papel más activo, un papel central”, señala el funcionario palestino. Sin embargo, es obvio que Francia no se habría decidido a dar este paso sin contar previamente con el consentimiento y apoyo de Estados Unidos, pero aun así, se ha de tener presente que a Obama solo le quedan unos meses como presidente.

En medios diplomáticos israelíes se considera que la iniciativa de Francia es en realidad una idea de Obama, quien como enemigo declarado de Netanyahu, quiere jugar una última baza antes de abandonar la Casa Blanca, de ahí que lo más natural sea que Netanyahu trate de resistir la acometida durante los próximos meses hasta que haya otro inquilino en la Casa Blanca.

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