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Israel La corrupción acorrala a Netanyahu

Cuatro casos de presunta corrupción implican a Benjamín Netanyahu. Las investigaciones avanzan mientras el primer ministro confía en obtener inmunidad en el parlamento. Cuando apenas faltan dos semanas para las elecciones, se han producido nuevas revelaciones que colocan a Netanyahu en la situación más comprometida que ha vivido hasta ahora.

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El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu habla en rueda de prensa este domingo. EFE/EPA/Aamir Cohen

Durante los últimos días el periodista Guy Peleg está vigilado permanentemente por un guardaespaldas. Hay un buen motivo para que sea así: el reportero del Canal 12 de la televisión hebrea ha revelado las declaraciones a la policía antifraude de un alto funcionario del ministerio de Telecomunicaciones, unas declaraciones que implican, como nunca hasta ahora, al primer ministro Bemjamín Netanyahu en uno de los cuatro presuntos casos de corrupción que se investigan.

Netanyahu ha intentado detener la difusión de las noticias sobre el llamado Caso 4.000, y para ello ha presentado una petición ante la Comisión Electoral. Sin embargo, este órgano ha decidido que la difusión es legal. Entonces el primer ministro ha hecho un llamamiento a la población para que boicotee al Canal 12, el más visto en el país con mucha diferencia, y Peleg ha recibido amenazas de seguidores del Likud.

Después de las últimas revelaciones Netanyahu está acorralado y muchos sostienen que sus días están contados. Nunca antes se había percibido una sensación tan generalizada de que Netanyahu puede dejar de ser primer ministro tras las elecciones del 17 de septiembre, algo que pondría fin a los 13 años en que Netanyahu ha estado en el cargo, haciendo y deshaciendo a su antojo en cada una de las cuestiones de estado.

La campaña de Netanyahu para movilizar a las bases del Likud no es una estrategia desconocida. La ha aplicado con éxito en cada una de las pasadas elecciones, de manera que no hay motivos para que no vuelva a hacerlo ahora. Especialmente en todo lo tocante a los medios de comunicación. Los seguidores de Netanyahu, dirigidos por él mismo, consideran que los medios son de izquierdas por definición y no toleran su populismo y nacionalismo, que es lo que Israel necesita.

Pero ¿qué declaraciones de Peleg han puesto a Netanyahu contra las cuerdas en el Caso 4.000? Se trata de revelaciones que comprometen gravemente la integridad del primer ministro. Descubren que Netanyahu ayudó a su amigo y gran magnate de las telecomunicaciones Shaul Elovitch con regulaciones a su medida a cambio de recibir un trato positivo en el popular portal de noticias Walla!, propiedad de Elovitch. Hasta ahora esto era simplemente una sospecha; ahora es una certidumbre.

Las revelaciones del Canal 12 las hizo Shlomo Filber, un alto funcionario del ministerio de Comunicaciones, un departamento que en su momento dirigía el propio Netanyahu. Filber fue nombrado director general en 2015, poco después de que Netanyahu asumiera esa cartera, y se convirtió en su hombre de confianza, en el ejecutor de sus instrucciones, hasta que recientemente decidió colaborar con la policía antifraude a cambio de ver reducidas las acusaciones que pesan contra él.
Su declaración más comprometida se refiere a un día en que Filber despachó con el primer ministro, primero de una manera profesional, pero luego, una vez Netanyahu se desabotonó la chaqueta y encendió un habano, fue por otros derroteros. En la agenda de ese día figuraba una posible reforma que permitiría a las pequeñas compañías de telefonía competir con Bezeq, una gigantesca empresa que es propiedad de Shaul Elovitch.

Según la filtración difundida por el Canal 12, Filber declaró a la policía: “Él (Netanyahu) dijo que Elovitch habló con él, lo dijo así: ‘Elovitch ha hablado conmigo sobre las reformas en el ministerio, me dijo algo sobre una empresa de consultoría que ha recomendado las tarifas y ha hecho un mal trabajo’. Él (Netanyahu) me dijo: ‘No suprimas completamente la competitividad, pero mira qué se puede hacer con los precios, quizás se puedan moderar o se puedan extender las reformas durante un periodo más largo’”.

La conversación no terminó ahí, puesto que también se abordó la fusión entre Bezeq y Yes, una compañía de televisión por satélite que, como Bezeq, es propiedad de Elovitch. De esta fusión se venía hablando desde antes y era un asunto controvertido puesto que hasta ese momento las autoridades antitrust condicionaban una fusión que al estado no le interesaba en los términos que quería Elovitch.

En la conversación, Netanyahu le dijo a Filber que facilitara la fusión con rapidez y sin condiciones. Filber declaró a la policía: “Él (Netanyahu) dijo: ‘Entiendo también que es necesario completar la fusión Bezeq-Yes’”. A la pregunta de la policía sobre qué interpretó por esas palabras, Filber respondió que estaba muy claro que Netanyahu quería facilitar la fusión Bezeq-Yes sin condiciones. “Entendí que había un límite temporal y que yo debía cumplirlo”, agregó Filber. De hecho, la fusión se aprobó en un tiempo récord, según el diario económico The Marker.

Según el diario Haaretz, la conclusión de la declaración policial de Filber es que Netanyahu “quitó dinero a los ciudadanos” haciéndoles pagar un precio más alto que el exigido por el propio mercado en cuanto a la telefonía se refiere. Esto significa que los ciudadanos tuvieron que pagar cientos de millones de euros adicionales durante varios años en beneficio de Elovitch. El rotativo de Tel-Aviv se pregunta si Netanyahu hizo esto gratis o recibió algo a cambio del suculento y “corrupto” negocio.

Además, en sus propias declaraciones a la policía, Netanyahu y Elovitch han reconocido que son “amigos” aunque han manifestado categóricamente que nunca hablaron de negocios. Las declaraciones de Filber contradicen sus declaraciones, y ayudan a certificar que existe una explicación de por qué el portal Walla! trataba con tanto cuidado las informaciones sobre Netanyahu.

Netanyahu, que está implicado en al menos cuatro casos de supuesta corrupción, nunca se ha encontrado en una situación más comprometida. Su única esperanza es lograr en el parlamento la inmunidad legal antes de que los procesos sigan adelante. Si no obtiene la inmunidad, a corto o medio plazo se verá obligado a dimitir.