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Israel Las elecciones israelíes hunden a los palestinos en un limbo aún más negro

Los comicios israelíes del pasado martes escriben negro sobre blanco en el futuro que les espera a los palestinos. La desposesión va a continuar, como va lo hará la expansión colonial en los territorios ocupados. Netanyahu se ha comprometido a anexionar a Israel partes de Cisjordania, y está claro que a ello contribuirán Estados Unidos y la Unión Europea, cada uno a su manera.

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Soldados israelíes apuntan con sus armas durante los enfrentamientos con palestinos en Hebrón, en la Cisjordania ocupada por Israel. / REUTERS - MUSSA ISSA QAWASMA

El apartheid que sufren los palestinos habría continuado creciendo aunque en las elecciones israelíes del martes hubiera ganado Benny Gantz. La victoria de Benjamín Netanyahu no se diferenciará en nada de una hipotética victoria de Gantz. Denunciado como criminal de guerra en las instancias internacionales de Holanda por las matanzas de palestinos de 2012 y 2014, cuando era jefe del ejército, es indiferente que Gantz esté en el gobierno o en la oposición, pues todo seguirá avanzado en la misma dirección.

Al conocerse los resultados, el líder palestino Saeb Erekat recordó que solamente 14 de los 120 diputados que hay en la Kneset favorecen la creación de un estado palestino en las fronteras de 1967: los diez diputados de las dos formaciones árabes y los cuatro diputados del partido liberal Meretz. Es un número tan exiguo, el 11%, que lo dice todo.

La solución de los dos estados no se la ha cargado Netanyahu. Los laboristas contribuyeron significativamente multiplicando el número de colonos judíos en la Cisjordania ocupada cuando estuvieron en el poder, especialmente en los años noventa, tras la Conferencia de Madrid de 1991 y los acuerdos de Oslo de 1993. Y en realidad ha sido toda la clase política israelí la que enterró hace tiempo cualquier atisbo de una paz justa.

El apartheid está ahora en su momento más alto, pero seguirá subiendo

Mención especial debe hacerse de la Unión Europea, que participó en el desastre con gran dedicación y ahínco dejándose engañar por el “juego democrático” que enarbolaban sin pudor los líderes israelíes, un juego que nos ha conducido a esta situación de apartheid consumado y tolerado, cuando no jaleado, por todas las potencias mundiales.

El apartheid está ahora en su momento más alto, pero seguirá subiendo, y todo indica que Bruselas continuará haciendo la ola a ese “juego democrático” en el que los israelíes son unos verdaderos maestros. No solo los altos funcionarios de Bruselas están en el ajo, sino también los grandes líderes democráticos europeos, con Angela Merkel y Emmanuel Macron a la cabeza, aunque se ha de señalar que sus antecesores hicieron lo mismo y se espera que sus sucesores también hagan lo mismo.

Otra mención especial recae en el presidente Mahmud Abás, quien colabora estrechamente con el ejército israelí desde hace más de una década para sostener la ocupación, cuando para todo el mundo está claro que esta colaboración ha sido nefasta para los palestinos. Abás debería haber dimitido hace muchos años, como amenazó en alguna ocasión, con el fin de que Israel se hiciera cargo directamente de la administración de los territorios ocupados, tal y como prevén las leyes internacionales.

Y no debe olvidarse a los dos países árabes más destacados del momento, Egipto y Arabia Saudí, que se han convertido en satélites de Israel. Cautivos y desarmados Irak y Siria, Egipto y Arabia Saudí necesitan al estado judío para llevar adelante sus respectivas políticas interiores y exteriores dirigidas desde Israel a cambio de la influencia de Israel en Estados Unidos.

El reciente informe anual de derechos humanos de la administración de Donald Trump ha dejado de referirse a Cisjordania, la Franja de Gaza y el Golán sirio como “territorios ocupados”. En diciembre de 2017 Trump reconoció la soberanía israelí sobre Jerusalén y poco después sobre el Golán. Los israelíes creen que ha llegado el momento de anexionar partes de Cisjordania.

De hecho, Netanyahu lo adelantó el pasado fin de semana, durante la recta final de la campaña. Dijo que “muy pronto” Israel se anexionará partes de Cisjordania. Su plan, según el Canal 12 de la televisión hebrea, es hacerlo después de que los palestinos rechacen el “acuerdo del siglo” que prepara el yerno de Trump, Jared Kushner, cuya familia es íntima de Netanyahu desde hace décadas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su esposa Sara, celebran la victoria en las elecciones israelíes. / REUTERS - AMMAR AWAD

Los israelíes creen que ha llegado el momento de anexionar partes de Cisjordania

El acuerdo del siglo se presentará quizás este mismo mes. Ha sido confeccionado por Kushner bajo la supervisión de Netanyahu. Prevé cargar las culpas de Israel sobre las espaldas de los demás, por ejemplo incorporando un millón de refugiados palestinos a Jordania. El rey Abdalá se ha quejado, dice que se desestabilizará el frágil equilibrio político en su país, pero eso a nadie le importa. Es evidente que la desestabilización de Oriente Próximo es el primer objetivo de Israel; es algo que está claro en todos los frentes, empezando por Irán pero sin olvidar ningún frente.

En lo tocante a los palestinos y a los sirios del Golán ocupado, Israel ha violado sistemáticamente las Regulaciones de la Haya de 1907 y la Convención de Ginebra. Y, cómo no, la Unión Europea ha contribuido significativamente a la desposesión de los palestinos, tanto desde un punto de vista político como desde un punto de vista económico como desde un punto de vista jurídico. Con estos antecedentes, es muy fácil vislumbrar un futuro aún más negro para los palestinos y para el conjunto de Oriente Próximo en general.