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Israel Un historiador profetiza la desaparición de Israel en las próximas décadas

Siempre en la cresta de la ola y en el centro de la polémica, el historiador israelí Benny Morris ha concedido una entrevista en la que augura que en 30 o 50 años Israel desaparecerá. Si hace unos años era objeto de críticas por parte de la derecha, ahora es la izquierda la que le acusa de ponerse al servicio de Netanyahu.

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La Cúpula de la Roca en Jesuralén, en una imagen de archivo. / REUTERS - AMMAR AWAD

En una reciente entrevista con el diario Haaretz, Benny Morris profetiza el próximo desastre del experimento sionista en Israel, augurando que en “en cuestión de otros 30 o 50 años” los árabes vencerán a los judíos “de una manera u otra”, lo que significará la desaparición del estado judío tal como se creó a mediados del siglo XX.

“Este lugar (Israel) se deteriorará hasta convertirse en un estado medioriental con una mayoría árabe”, afirma este profesor recientemente retirado de la enseñanza, un concienzudo registrador de la historia de Israel que nunca ha sido ajeno a la polémica, primero en su calidad de “nuevo historiador” y luego como historiador revisionista que incluso ha jugado con la islamofobia sino es que ha entrado de lleno en ella.

Recién cumplidos los 70 años, Morris, que hasta hace poco fue profesor de la Universidad Ben Gurion de Bersheba, ha publicado varios libros y numerosos artículos sobre Israel, especialmente en relación con la guerra de la Independencia de 1948. De hecho, fue él quien acuñó el término “nuevos historiadores” para referirse a él mismo, a Ilan Pappe, a Tom Segev y a Avi Shlaim, tres estudiosos que también cuestionaron la narrativa tradicional de la historiografía israelí.

Sostiene que la representación que se ha hecho de los judíos en la guerra de la Independencia "en su mayor parte está basada en mentiras"

Morris justifica la expulsión de 750.000 árabes de Palestina en la guerra de 1948, así como las atrocidades que cometieron las fuerzas judías durante la creación del estado, argumentando que la única alternativa que había era el “genocidio” de la población judía. También ha escrito que la representación que se ha hecho de los judíos en la guerra de la Independencia “en su mayor parte está basada en mentiras” y es similar al antisemitismo histórico.

En sus declaraciones al rotativo de Tel Aviv, afirma que “la violencia entre las distintas poblaciones continuará creciendo”, que los árabes pedirán el retorno de los refugiados y que los judíos “se convertirán en una pequeña minoría en medio de un gran mar de palestinos, una minoría perseguida o masacrada como ya lo fue cuando vivía en los países árabes”.

Desde hace años el discurso de este historiador hijo de inmigrantes británicos progresistas coincide plenamente con la narrativa oficial israelí, una narrativa que alimenta el miedo y la incertidumbre de los judíos y que beneficia en las urnas a la derecha más nacionalista, en este caso al partido del primer ministro Benjamín Netanyahu principalmente.

Como casi todos los nacionalismos, el israelí se nutre del discurso de que el país está amenazado y su misma existencia está en peligro, y a este discurso, que cada día cuenta con más seguidores, contribuye significativamente Benny Morris. Para hacer frente al peligro, Israel no tiene más opción que actuar como actúa, es decir por medio de un ejército que lleva a cabo una brutal ocupación que se justifica argumentando que no hay más alternativa que ellos o nosotros, y que ha calado hondo en la conciencia colectiva de los israelíes.

Este razonamiento explica las características de la ocupación, la continuada anexión de los territorios palestinos, los ataques sistemáticos contra la cultura palestina y todas las demás actuaciones de los aparatos del estado, entre las que pueden consignarse la creciente marginalización de la lengua árabe o el simple cambio de rotulación de las calles que se lleva a cabo con una considerable carga política.

La destrucción de patrimonio árabe y musulmán no se limitó a la guerra de 1948. En la última guerra, la de 2014 contra la franja de Gaza, Israel destruyó en siete semanas 73 mezquitas, incluida la mezquita Al Omari construida hace casi 14 siglos. En realidad la destrucción sigue adelante en todos los frentes posibles.

En la última guerra, la de 2014, Israel destruyó en siete semanas 73 mezquitas

Morris acaba de publicar junto con su colega Dror Zeevi un libro sobre lo que él denomina el genocidio que los turcos perpetraron contra los cristianos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y que habría costado la vida a entre un millón y medio y dos millones y medio de personas. Está relacionado con el genocidio armenio, aunque es algo distinto y, según Morris, es la primera vez que se publica un libro sobre este tema.

Morris se doctoró en Cambridge y poco después comenzó a trabajar como periodista con el diario The Jerusalem Post, aunque pronto se dio cuenta de que le interesaba más la investigación histórica. En un archivo encontró la orden que en 1948 dio el joven oficial Yitzhak Rabin para expulsar a los palestinos de la ciudad de Lod, donde hoy está el aeropuerto de Tel Aviv, y enseguida comprendió que era un material “volátil” y de gran valor histórico dada la carencia de documentos similares.

De ahí salió su primer libro, El nacimiento del problema de los refugiados palestinos 1947-1949, que apareció en 1988 y fue ampliado y revisado en 2004. Morris, Pappe y Shlaim pusieron por la misma época encima de la mesa palabras como “expulsión” y “masacre” que los anteriores historiadores israelíes habían omitido deliberadamente.

Hace tres décadas la derecha acusó a Morris de “izquierdista” y “traidor” por el mero hecho de publicar documentos que halló en archivos israelíes que probaban que los palestinos no huyeron de Palestina en 1948 sino que fueron expulsados. Ahora, en cambio, la izquierda lo acusa de “derechista” y de ser un hombre al servicio de Netanyahu por decir exactamente lo contrario. Morris asegura que él, a los 70 años, no puede seguir siendo un “nuevo historiador”.