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Israel hostiga a los beduinos de Jerusalén para reemplazarlos por colonos

La maquinaria de la ocupación no descansa de día ni de noche. Las pequeñas comunidades beduinas del este de Jerusalén también están en el objetivo del gobierno de Benjamín Netanyahu, que persigue su expulsión para ampliar las vecinas colonias judías.

Vista general del asentamiento judío de Maale Adumim, en Jerusalén. /AFP

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

JERUSALÉN.- Del otro lado del muro construido por Israel en el sector ocupado de Jerusalén, hay varios barrios dejados de la mano de Dios. También hay enclaves habitados por beduinos, como el de Abu Nuwar, una pequeña comunidad aprisionada entre una base militar israelí y el enorme asentamiento judío de Maale Adumim.

En esta tierra de agrestes colinas que desciende hacia el mar Muerto los palestinos libran una batalla decisiva que gira en torno a la zona que los israelíes denominan E-1, ambicionada por los sucesivos gobiernos judíos. Un plan elaborado en 1994 prevé la construcción en E-1 de 5.000 viviendas, diez hoteles y áreas industriales y comerciales, solo en una primera fase.

Este plan, que en la práctica cortaría un eje vital entre el norte y el sur de Cisjordania, está en suspenso debido a las críticas internacionales. Hace solamente unas semanas, el 29 de diciembre, el portavoz del departamento de Estado Mark Toner manifestó la firme oposición de Washington al proyecto: “Nos oponemos con fuerza a cualquier paso que allane el camino a la construcción colonial en E-1”. En el mismo sentido se han expresado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y altos cargos de la Unión Europea.

Sin embargo, el Gobierno israelí ya ha construido buena parte de las infraestructuras que precisa para el desarrollo de E-1, incluidas infraestructuras de agua, cloacas, una carretera, una sede de la Policía y oficinas para los servicios de seguridad. Todo esto se ha hecho a plena luz del día y haciendo caso omiso a las condenas internacionales.

“La colonización de E-1 se está ejecutando delante de nuestros ojos. Es un proceso claro que consiste, en primer lugar, en echar a la población palestina haciéndoles la vida imposible para después sustituirla por población judía”

“La colonización de E-1 se está ejecutando delante de nuestros ojos. Es un proceso claro que consiste, en primer lugar, en echar a la población palestina haciéndoles la vida imposible para después sustituirla por población judía”, comenta Hussam Zomlot, un alto funcionario de la Autoridad Palestina.

Zomlot habla en una tienda construida por la comunidad beduina de Yabal al Baba, integrada por familias que ya fueron expulsadas de sus tierras en el desierto del Neguev en 1948, cuando se estableció el Estado judío, y que se asentaron en estas colinas. Familias que en su mayor parte vivían del pastoreo, que en su momento llegaron a producir el 70% de la leche consumida en Cisjordania, y que en los últimos años han visto seriamente limitada su capacidad de pastoreo a causa de la expansión israelí.

Israel quiere estas tierras para seguir expandiendo la colonia de Maale Adumim, que ya se ha extendido hasta la otra parte del valle. Aunque Israel tiene tierras de sobra para construir poblaciones dentro de sus fronteras reconocidas por la comunidad internacional, su voracidad se hace cada día más evidente en los territorios palestinos.

El acoso a los beduinos que no se detiene nunca

En Yabal al Baba el hostigamiento contra los beduinos no se detiene nunca. El acoso adopta las formas de demoliciones de las estructuras que utilizan como viviendas los beduinos, de violencia contra los residentes en la zona y de razias que tienen lugar durante la noche o aprovechando las condiciones climáticas más extremas.

El 21 de enero el ejército israelí desarrolló una operación en la que se demolieron seis estructuras en Yabal al Baba, cuatro viviendas y dos tuberías de agua y residuos

El 21 de enero el ejército israelí desarrolló una operación en la que se demolieron seis estructuras en Yabal al Baba, cuatro viviendas y dos tuberías de agua y residuos. Como resultado de esta operación, que se ejecutó de madrugada, dieciséis personas, incluidos seis niños, se quedaron sin hogar. Naturalmente, hubo protestas de la Unión Europea pero como ocurre siempre no han tenido ninguna consecuencia.

“Somos refugiados del Neguev de 1948, Vinimos entonces y los problemas comenzaron a partir de 1974, cuando se iniciaron las primeras obras en Maale Adumim”, explica Atallah Mazaraa, un beduino que representa a la comunidad de Yabal al Baba. “Desde entonces se nos ha ido constriñendo en una superficie cada vez más pequeña y nuestras posibilidades de desarrollo se han limitado, especialmente en lo tocante a nuestros rebaños”.

Israel planea la construcción de otro muro alrededor de un área de 58 kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie de Tel Aviv, y el riesgo de que comience a construir viviendas en E-1 es cada vez mayor puesto que se están llevando a cabo preparativos de todo tipo para dar la orden final.

El conflicto se debe resolver de forma multilateral

“Es necesario acabar con el bilateralismo. Hasta ahora ha dominado la idea de que la solución del conflicto exigía un acuerdo directo entre israelíes y palestinos. No obstante, en los últimos 22 años hemos comprobado que el bilateralismo ha sido en realidad un problema. Ha llegado el momento de cambiar el bilateralismo por el multilateralismo para resolver el conflicto”, dice Zomlot.

Esta semana Francia ha lanzado una iniciativa para celebrar una conferencia internacional en París el próximo mes de junio. La idea ha sido bien recibida por los palestinos y ha sido criticada por el primer ministro Benjamín Netanyahu.

En enero el ejército confiscó seis vehículos a los beduinos de Abu Nuwar y bloqueó las pistas que dan acceso a esta comunidad que forman 113 familias en total

“Cuando Federica Mogherini (la responsable de la política exterior europea) dice que las fronteras serán decididas en unas negociaciones bilaterales está diciendo que las decidirá Netanyahu. Cuando Angela Merkel dice que no es el momento adecuado para una solución de dos Estados está dando carta blanca a Netanyahu para seguir adelante con sus proyectos colonizadores. Y cuando el Reino Unido se expresa contra el boicot de los productos de las colonias judías está impulsando la ocupación”, dice Zomlot.

Mientras todas estas discusiones tienen lugar en Occidente, Israel adelanta sus planes de expansión. “El pasado martes el ejército firmó una orden de paralización de las obras de la mezquita de Yabal al Baba. Normalmente este tipo de órdenes llegan antes que las órdenes de demolición”, comenta Mazaraa.

El hostigamiento no cesa en Yabal al Baba y Abu Nuwar. En enero el ejército confiscó seis vehículos a los beduinos de Abu Nuwar y bloqueó las pistas que dan acceso a esta comunidad que forman 113 familias en total.