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Israel insiste en amordazar a la ONG Rompiendo el Silencio, crítica con la ocupación

El intento del gobierno israelí de acallar las denuncias de violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra presuntamente cometidas por el ejército sigue adelante después de una jornada que ha visto como un tribunal ha aplazado dos meses la resolución sobre una petición para obligar a Rompiendo el Silencio a revelar sus fuentes.

Rompiendo el Silencio.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

JERUSALÉN.– La jueza Eliana Danieli ha señalado este domingo una nueva vista para el próximo 18 de julio a petición de la abogacía del estado, que ha solicitado un aplazamiento del juicio alegando que precisa de “más tiempo para preparar el caso”, a pesar de haber contado con cinco meses largos para realizar su trabajo.

“No sabemos si esta es una buena o mala noticia. Esperamos que el estado reconsidere su actitud porque lo que está en juego es la libertad de expresión y el acceso de la sociedad israelí a información de lo que ocurre en Cisjordania. Sabemos que quieren acabar con nosotros pero seguimos esperando a que desistan”, comenta a Público Yehuda Shaul, director de Rompiendo el Silencio.

El tribunal de Petak Tikva, en el área de Tel Aviv, ha sido el teatro de un drama que no se ha resuelto. En una petición anterior, el abogado del estado pidió al tribunal en diciembre que ordenara a Rompiendo el Silencio revelar sus fuentes, coincidiendo con una agresiva campaña del gobierno y el ejército contra varias ONGs críticas con la ocupación. El gobierno de Benjamín Netanyahu considera que estas ONGs, y no la ocupación, son las que están deteriorando la imagen del país en el extranjero, y así lo ha declarado en múltiples ocasiones.

El abogado del estado ha declarado que su petición se justifica “por el interés público”. Durante los últimos meses Rompiendo el Silencio ha sufrido innumerables ataques de Netanyahu y de bastantes ministros, así como de altos jefes militares. 

Yuli Novak, director ejecutivo de Rompiendo el Silencio, ha acusado al abogado del estado de “dar un paso sin precedentes y preocupante que pone peligro a Rompiendo el Silencio y el conjunto del trabajo que realizamos”, que a partir de ahora “no podrá realizarse en los mismos términos”.

“Las mentiras, amenazas e incitación contra nosotros no nos van a detener. De hecho, la campaña de los últimos meses nos ha reforzado. La campaña representa un peligro no solamente para nosotros y para los testimonios que recogemos de los soldados, sino también para la democracia israelí”, advierte Novak.

La petición del abogado del estado tenía oficialmente por objetivo desenmascarar a ciertos soldados que testificaron acerca de su participación en la guerra contra Gaza de 2014 denominada “Margen Protector”, en la que murieron centenares de civiles palestinos y millares de civiles resultaron heridos.

Varias organizaciones no gubernamentales que reciben apoyo económico y político del gobierno y de los colonos judíos, han intentado plantar topos en Rompiendo el Silencio con el fin de desacreditar a la organización. Ha habido ocasiones en que soldados vinculados a estas ONGs de extrema derecha han realizado declaraciones falsas a Rompiendo el Silencio con el fin de denunciar después a sus responsables.


Fundada en 2004, durante la segunda intifada, Rompiendo el Silencio es un grupo al que pertenecen soldados y veteranos que están descontentos con la ocupación y con el tratamiento que los militares dan a la población palestina. Su objetivo consiste en hacer llegar a la sociedad israelí los excesos que se cometen habitualmente.

Cuando recoge testimonios, y hasta ahora ha compilado más de un millar, Rompiendo el Silencio se compromete a no revelar la identidad de los soldados que denuncian el comportamiento abusivo del ejército mientras esas personas no quieran hacer público sus nombres. Este compromiso es fundamental para poder trabajar con libertad, y es precisamente lo que quieren cargarse el gobierno y el ejército.

Se da la circunstancia de que la policía militar ha abierto varias investigaciones basadas en algunos testimonios relacionados con “Margen Protector” y recogidos por Rompiendo el Silencio. “Si no hubiéramos obtenido esos testimonios, la policía militar no habría abierto ninguna investigación”, señala un responsable de la ONG.

Sin embargo, el responsable añade que curiosamente las investigaciones se han abierto acerca de incidentes menores, que no son realmente transcendentes, mientras que los incidentes graves, en los que han resultado muertos o heridos civiles palestinos, no se están investigando. Esta circunstancia arroja dudas sobre las verdaderas intenciones de la policía militar.

El responsable agrega que los testimonios que se están investigando son de militares de baja graduación, es decir básicamente de soldados y oficiales jóvenes, mientras que nada indica que la policía militar esté interesada en conocer la versión de los oficiales de alto rango o de los líderes políticos que pusieron en marcha la guerra de 2014.

“Si no podemos garantizar a nuestros testigos que vamos a proteger sus identidades, no podremos seguir operando del mismo modo que lo hemos hecho hasta hoy”, señala Novak. La ONG ha celebrado en los últimos meses varias reuniones con el abogado del estado pero este ha insistido en que es preciso que se revelen los nombres de los testigos por lo que no ha habido ningún acuerdo.

“No nos oponemos a que se abran investigaciones ni a que se procese a los soldados sospechosos de haber cometido crímenes de guerra, pero consideramos que lo más importante es investigar las políticas sistemáticas que están detrás de esos hechos, es decir a los políticos y militares de alta graduación que establecen cómo se debe comportar el ejército”, dice el responsable de Rompiendo el Silencio.

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