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Israel Israel desprestigia la carrera política del líder laborista Jeremy Corbyn

Israel y los grupos británicos afines al estado judío llevan años tratando de acabar con la carrera política del líder del partido laborista británico. Varios hechos de esta semana confirman que los agresores buscan acabar con el respaldo que Jeremy Corbyn y la mayoría del partido laborista brindan a la causa palestina.

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El líder del Partido Laborista de la oposición británica, Jeremy Corbyn | Reuters

No es ningún secreto que Israel quiere cortarle cuanto antes la cabeza a Jeremy Corbyn, y que tanto líderes israelíes como personalidades británicas del Reino Unido afines a Israel no dejan de atacarle con cargas de profundidad. Estos ataques se producen a diario con el objetivo de minar el presente y el futuro de un político partidario de la creación de un estado palestino en los territorios ocupados en la guerra de 1967.

Esta ha sido una semana movida al respecto. Tanto en Israel como en el Reino Unido, donde las acusaciones contra Corbyn por el presunto antisemitismo de él en particular y del partido laborista en general no cesan, han llevado de nuevo la cuestión a las portadas de los periódicos de Londres y de Tel Aviv. La controversia no para de crecer y el futuro del líder laborista está cada día más en entredicho.

Un controvertido programa de la BBC emitido el martes abordó el presunto antisemitismo del partido laborista. Rápidamente, en Israel se subieron al carro de quienes día tras día tratan de desprestigiar a Corbyn. “Creo que Corbyn ha probado, más de una o dos veces, que es una figura que odia mucho al estado de Israel y que odia al pueblo judío”, dijo el ministro Zeev Elkin, muy próximo al jefe de gobierno Benjamín Netanyahu.

La viceministra de Exteriores, Tzipi Hotovely, también del Likud, agregó que ve “como un asunto muy grave” el antisemitismo del partido británico. Los líderes israelíes orillan siempre la brutal ocupación militar de Cisjordania y Gaza, a la que evitan referirse, y todas las críticas a la ocupación las interpretan sistemáticamente como antisemitismo. “No hay duda de que el partido laborista, en la imagen de Corbyn, es un problema muy grande para las relaciones exteriores de Israel”, añadió Hotovely.

Las críticas no se circunscriben a la derecha nacionalista sino que también se dan en el partido laborista israelí. El año pasado, este grupo rompió públicamente sus relaciones con Corbyn citando su “odio muy público” contra el estado de Israel. Y esta semana, el partido laborista israelí ha roto todas las relaciones con el conjunto del partido laborista británico “mientras Corbyn esté allí”.

Levy ha pronosticado que si es elegido primer ministro, “habrá grandes cambios en relación con Palestina”

El reconocido periodista de Haaretz Gideon Levy ha entrado en el debate denunciando que Corbyn “es víctima de una campaña organizada”, en alusión a Israel y a los numerosos grupos británicos afines a Israel. Dijo que se le está presentando como “el número dos de Adolf Hitler, como un nazi y como un antisemita”. Levy ha pronosticado que si es elegido primer ministro, “habrá grandes cambios en relación con Palestina”.

De hecho, recientemente Corbyn se mostró partidario de la solución de dos estados para resolver el conflicto, una posición que hasta hace poco era universal pero a la que Israel y Estados Unidos han renunciado con el aparentemente fin de anexionarse más adelante todos los territorios ocupados, como ya ha hecho con el Golán sirio y con el este de Jerusalén. Para consternación de Israel, Corbyn añadió: En el partido laborista “reconoceremos el estado palestino tan pronto como ganemos las elecciones”.

Un periódico que está jugando un papel central en la controversia es The Guardian. Afiliado oficiosamente con el partido laborista, The Guardian lleva varios años atacando a Corbyn sin descanso. Algunos atribuyen esta actitud a la directora, Katharine Viner, quien se hizo responsable del rotativo en 2015. Su agresiva actitud contra Corbyn se puede observar a diario en los artículos que se publican.

Los seguidores del líder laborista afirman que The Guardian está participando en el despellejamiento público de Corbyn guiado por su directora

Esta semana tres hechos corroboran esta actitud. Por una parte, autorizó la publicación de un anuncio de 60 representantes del partido laborista cuestionando el liderazgo de Corbyn y en particular sacando a relucir su presunto antisemitismo. Los seguidores del líder laborista afirman que The Guardian, un diario progresista, está participando en el despellejamiento público de Corbyn guiado por su directora.

Y también esta semana, Viner, que es judía, vetó la publicación de un anuncio firmado por un centenar de intelectuales judíos, incluido Noam Chomsky, en el que se respaldaba a Corbyn y se criticaba a quienes le acusan de antisemitismo injustamente. Además, Viner vetó la publicación de una viñeta crítica con Netanyahu sin dar ninguna explicación, a pesar de que el caricaturista colabora con el periódico desde 1981 y la viñeta no tenía ninguna indicación aparente de ser antisemita.

El mecanismo de acoso a Corbyn está muy engrasado. A principios de la próxima semana, un grupo de representantes laboristas votarán una moción contra Corbyn en relación con el antisemitismo. La moción no será vinculante pero desgastará más la imagen del líder laborista. En realidad no será más que otra piedra en el edificio que están construyendo Israel y sus afines para desprestigiarlo.

En su entorno se comenta que se trata de una “moción antidemocrática y absurda”, lo que se hace evidente si se tiene en cuenta que Corbyn ha sido elegido democráticamente por las bases del partido en dos ocasiones con victorias abrumadoras y que “ha conducido al partido laborista a un crecimiento de votos sin paralelo desde 1945”.

La guerra va más allá de Corbyn y del partido laborista, puesto que se está intentando desarticular lo que él y su partido representan en relación con la cuestión palestina. Corbyn ha combatido siempre el racismo en todas sus formas, incluido el antisemitismo, pero es culpable de querer que los palestinos tengan un estado en el 22 por ciento del territorio de la Palestina histórica, y para conseguir su desaparición todo está permitido.