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Israel Minibuses en Tel Aviv durante el 'shabat': un hito histórico para los isrelíes laicos

Los jóvenes laicos han podido desplazarse en transporte público en Tel Aviv y en algunos municipios de su área metropolitana. Unos minibuses han llevado a miles de pasajeros de la periferia al centro de la ciudad durante el shabat. Han sido servicios mínimos, pero los laicos quieren que el transporte público se normalice en todas las ciudades.

Imagen del pasado septiembre de una de las calles del centro de Tel Aviv, y sus autobuses públicos. AFP/Gil Cohen-Magen

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Por primera vez desde la fundación de la ciudad de Tel Aviv hace 110 años, los autobuses públicos circularon por la ciudad y varios municipios colindantes durante el pasado viernes por la noche, un hito histórico para la población laica de Israel. Contra muchos pronósticos, el mundo ha seguido girando sobre su eje, o, como dice el diario Haaretz, “el cielo no se ha derrumbado”.

Son minibuses que han realizado algunos trayectos cargados de jóvenes de la periferia que se desplazaron al centro para asistir a eventos culturales, restaurantes, bares de moda o discotecas. Y, además, no tuvieron que pagar el billete: hubiera sido ilegal que se cobrara el trayecto ya que el ministerio de Transportes no ha autorizado formalmente el flamante servicio.

En condiciones normales, el gobierno de extrema derecha y los religiosos habrían puesto el grito en el cielo

Los laicos atribuyen el milagro al bloqueo político. Consideran que en condiciones normales, el gobierno de extrema derecha y religiosos habría puesto el grito en el cielo y habría obligado a los minibuses a no operar. En las circunstancias actuales, con un gobierno provisional que tiene minoría en la Kneset, los religiosos no han tenido margen de maniobra.

Hacía años que el ayuntamiento de Tel Aviv amagaba con dar este paso, pero no acababa de decidirse por temor a la fuerza de los partidos ultraortodoxos. Ahora se ha dado una conjunción favorable de los astros aunque muchos laicos temen que la decisión se revierta cualquier día. De momento, el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, anda más preocupado por cuestiones que le atañen más de cerca y que podrían poner fin a su carrera política.

El éxito de la iniciativa ha sido grandioso. Se estima que unos 10.000 pasajeros, prácticamente todos jóvenes, utilizaron el servicio el viernes por la noche, a veces sentados en el suelo de los minibuses, de manera que algunos funcionarios del ayuntamiento se han frotado las manos y ya prevén sustituir los minibuses por autobuses ordinarios en los próximos fines de semana. Otros ayuntamientos del centro del país han indicado que se disponen a imitar a Tel Aviv.

Uri Keidar, director de la organización ‘Israel Hofshit’ (Israel Libre), que promueve la libertad religiosa, no ocultaba su satisfacción al diario Haaretz. “Ahora mismo, nada podía detener este paso. Si tuviéramos un gobierno funcionando, podría haber habido intentos para aprobar leyes que lo impidieran, pero no hay esa clase de gobierno”.

Según Keidar, las percepción de la gente sobre lo que es aceptable y no es aceptable en shabat han cambiado radicalmente. Esto no significa que los religiosos hayan arrojado la toalla, ni mucho menos, ante lo que consideran una derrota táctica. Un rabino de Tel Aviv ha dicho que la gente puede hacer lo que quiera en su casa, pero no fuera, y recordó que Israel es un estado judío, debe comportarse como tal y las autoridades deben velar para que se respete en público el carácter judío del estado.

El servicio de autobuses durante el shabat solo funciona, parcialmente, en la ciudad de Haifa, al norte del país, donde vive una minoría significativa de musulmanes y cristianos, además de la mayoría judía. En el resto del país no hay servicio de autobuses durante el shabat. Algunos ayuntamientos, muy pocos, lo han considerado pero la idea no ha prosperado debido a la fuerte presión de los religiosos.

En la misma Jerusalén, la ciudad más religiosa de Israel, hace un par de años algunas familias pusieron en servicio unas pocas furgonetas para unir un asentamiento judío cercano con el centro de Jerusalén. Las furgonetas sirvieron para que los jóvenes que lo desearan pudieran acudir el viernes por la noche a los lugares de esparcimiento. Esta misma iniciativa ha funcionado puntualmente en otros lugares, siempre con carácter privado.

Una observación de Keidar, que ha estado defendiendo el transporte en shabat durante ocho años, abunda en el sentido de que la percepción de los israelíes, no de todos los israelíes, está cambiando: en las últimas elecciones de septiembre, la coalición Azul y Blanco, una de las dos fuerzas políticas más votadas, incluyó en su programa dotar las ciudades de transporte público en el shabat, algo que solo unos meses antes hubiera sido impensable.

Keidar considera que la ausencia de reacción de los partidos ultraortodoxos representados en la Kneset, es otra indicación de que los tiempos están cambiando para bien en la sociedad israelí. Recalca que esta vez ni siquiera han hecho “ruido”. De hecho, los máximos líderes religiosos, casi todos, han mantenido un silencio sepulcral.

El 60% de los israelíes judios se muestran favorables a que haya transporte público durante el 'shabat'

El rotativo Yediot Ahronot tituló el domingo que lo ocurrido durante el shabat había sido una “revolución”. Uno de los usuarios del servicio, Roi Shwartz, declaró: “Hemos hecho historia. Espero que nuestros hijos nunca lleguen a saber que en Israel no había transporte público durante el shabat”.

En su primer shabat funcionando, los minibuses fueron recibidos con los brazos abiertos por los laicos. Los jóvenes aparecían en todos los vehículos sonriendo como si no dieran crédito a la experiencia que estaban viviendo. Muchos tuvieron que esperar más de una hora para que llegaran los minibuses puesto que hubo cierta descoordinación, y sin embargo, seguían sonriendo con incredulidad.

Aunque por la puerta de atrás, el ayuntamiento de Tel Aviv ha puesto fin al statu quo de 1948, cuando se estableció el estado judío. Entonces, se acordó que donde no había transporte público en shabat, continuaría sin haberlo. En la actualidad, sin embargo, la opinión general está cambiando. Un reciente sondeo muestra que el 60 por ciento de los israelíes judíos, incluido un significativo porcentaje de religiosos no ultraortodoxos, se muestran favorables al transporte público durante el shabat.