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Israel tiende puentes con los países árabes antes de la nueva ocupación de territorios palestinos

Esta semana se han conocido nuevos detalles de la aproximación del príncipe saudí Mohammed bin Salman a Israel. Un diario próximo a Benjamín Netanyahu ha revelado que funcionarios saudíes e israelíes mantienen contactos secretos acerca de los santos lugares musulmanes en Jerusalén en el marco del ‘acuerdo del siglo’, lo que una vez más se hace a costa de los palestinos.

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en una imagen de archivo./ (Reuters)
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en una imagen de archivo./ (Reuters)

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La aproximación de Israel a los países árabes del Golfo Pérsico y Egipto sigue adelante a costa de los palestinos. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se han convertido en una prolongación de la política exterior del estado judío en la región, contribuyendo a su desestabilización y luchando contra cualquier manifestación del islam político desde Irán a Libia y Túnez, aunque se trate de un islamismo moderado.

Esta semana el diario Israel Hayom, que el multimillonario judío americano Sheldon Adelson fundó para apuntalar la imagen en la prensa israelí del primer ministro Benjamín Netanyahu, ha revelado la existencia de negociaciones secretas entre Arabia Saudí e Israel en relación con los santos lugares de Jerusalén, negociaciones que se están ocultando a los palestinos.

Hace solo unos días los EAU despacharon a los palestinos una ayuda para la lucha contra el coronavirus. Podían haberla enviado a través de Jordania pero deliberadamente la enviaron a través de Tel Aviv, de manera que por primera vez un avión de la compañía Emirates aterrizó en Israel.

Los palestinos rechazaron la ayuda, que sigue esperando en el aeropuerto de Tel Aviv, aduciendo que no hubo coordinación con ellos y representa un nuevo paso en la normalización de Israel con los países del Golfo pasando por encima de ellos.

Israel Hayom citó a "veteranos funcionarios de la diplomacia saudí" en relación con el último episodio de la normalización con Israel: "Se trata de discusiones sensibles y secretas que se desarrollan con ambigüedad y a baja intensidad, con un pequeño equipo de diplomáticos y veteranos funcionarios de la seguridad de Israel, los EEUU y Arabia Saudí en el marco de las negociaciones sobre el ‘acuerdo del siglo"”.

El acuerdo del siglo firmado el 28 de enero por el presidente Donald Trump y Netanyahu acelera el expolio del territorio palestino y prevé la anexión a Israel del 30 por ciento de la Cisjordania ocupada. Netanyahu ha dicho que la anexión se producirá a partir del 1 de julio y sus preparativos ya se llevan a cabo a todos los niveles, incluido el militar.

Las negociaciones de Arabia Saudí con Israel giran principalmente en torno a la administración de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde en la antigüedad estuvo el Templo judío, uno de los lugares más combustibles del planeta, que un amplio sector de los israelíes judíos quiere controlar. Numerosos elementos radicales judíos aspiran a destruir la mezquita al Aqsa y el Domo de la Roca para levantar en su lugar el Tercer Templo.

El gobierno israelí impulsa a diario la visita de extremistas judíos a la Explanada de las Mezquitas, en su mayor parte colonos radicalizados, que suben a la Explanada para provocar a los palestinos. Estas visitas se llevan a cabo contando con una fuerte protección de las fuerzas de seguridad israelíes y cada día son más numerosas y controvertidas.

La política de Arabia Saudí con respecto a los palestinos ha dado un vuelco en el último lustro. La dirección del príncipe Mohammad bin Salman (MBS) se ha caracterizado por identificar la política exterior saudí con la israelí, lo que como consecuencia lógica ha traído un sinfín de inestabilidad y conflictos a Oriente Próximo.

La identificación con la política exterior israelí ha debilitado la posición del príncipe MBS hasta un punto cada día más crítico, y ahora la misma estabilidad interior de Arabia Saudí, que recae sobre MBS, depende de su alianza con Israel y del apoyo de la influyente comunidad judía de EEUU. Esto significa que la continuidad del príncipe ya no depende tanto de él como de su creciente acercamiento a Netanyahu y Trump.

En este contexto preocupante se anuncia la existencia de contactos secretos entre funcionarios saudíes e israelíes sobre los santos lugares al margen de los palestinos. Concretamente, el diario Israel Hayom señala que las dos partes están planeando la inclusión de Arabia Saudí en el Waqf, el órgano que administra los santos lugares musulmanes, donde hasta ahora está representada Jordania.

Mientras Jordania mantiene una posición crítica con la inminente anexión de partes de Cisjordania a Israel, el príncipe MBS elude pronunciarse de manera clara en esta cuestión para no ofender a Netanyahu, de cuyo apoyo depende. Esta dependencia implica que MBS será más proclive que el rey Abdalla de Jordania a los intereses de Israel en la Explanada de las Mezquitas.

"Un diplomático árabe" explicó a Israel Hayom que tanto Netanyahu como Trump tienen interés en que Arabia Saudí entre en el Waqf para impulsar el acuerdo del siglo que expolia a los palestinos de su territorio en Cisjordania. El príncipe MBS cree que su presencia en el Waqf mejorará su imagen entre los musulmanes del mundo, pero los palestinos temen que sean ellos quienes pierdan en la operación.

Otro agente a tener en cuenta es Turquía, un país que de la mano del presidente Recep Tayyip Erdogan está invirtiendo ciertas sumas de dinero en la escena palestina. Sin embargo, Arabia Saudí es enemiga declarada de Turquía debido a que Erdogan fomenta el islam político, que es anatema para MBS y para Israel, de manera que la última operación entre Israel y Arabia Saudí también está dirigida contra Turquía.

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