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Japón recuerda a las víctimas con el apagón nuclear de fondo

Una gran marcha exige el fin de la energía atómica. El Gobierno nipón se compromete a crear un país seguro ante desastres naturales

PÚBLICO.ES / EFE

Un año después del desastre que azotó Japon, miles de personas han salido a las calles para recordar a las víctimas del terremoto que desató la peor crisis en el país desde la II Guerra Mundial y para exigir al Gobierno a que abandone la energía nuclear. Una cadena humana ha rodeado el Parlamento nipón al término de una marcha antinuclear en Tokio.

La marcha comenzó justo después de que los congregados guardasen un emotivo minuto de silencio a la hora exacta en la que hace un año un seísmo de 9 grados Richter sacudió el país y provocó un devastador tsunami con más de 19.000 muertos. La gran masa de agua golpeó la central nuclear de Fukushima Daiichi con olas de hasta quince metros, lo que paralizó su sistema de refrigeración y desencadenó la peor crisis nuclear desde la de Chernóbil, en 1986.

Los manifestantes recuerdan las partidas de alimentos contaminados halladas

Muchos de los manifestantes portaban carteles contra la contaminación en los alimentos e instaban a proteger la salud de la población, sobre todo la de los niños, y recordaban que a raíz de la crisis se hallaron partidas de alimentos contaminados con radiación procedente de la planta. Además de la manifestación antinuclear de Tokio, el movimiento contra las centrales atómicas ha organizado protestas en lugares como Koriyama, en la región de Fukushima, y donde permanecen parte de los evacuados a causa del accidente en la planta.

El aniversario de la catástrofe también se ha conmemorado en un memorial en el Teatro Nacional de la capital nipona al que asistió la cúpula del Ejecutivo nipón y el emperador, Akihito, de 78 años y en proceso de recuperación tras ser sometido en febrero a una operación cardiaca. El Gobierno se comprometió hoy a acelerar la reconstrucción de las zonas todavía arrasadas y a hacer del archipiélago un lugar más seguro ante los desastres naturales.  

La batalla sigue en Fukushima para mantener estable la central nuclear

En el escenario, un gran altar con la bandera de Japón, crisantemos blancos y un monumento de madera recordaba a los muertos y desaparecidos por el seísmo y el tsunami de hace un año, que desencadenaron el accidente nuclear más grave desde el de Chernóbil. Tras un minuto de silencio a las 14.46 hora local (05.46 GMT), el momento en el que el terremoto hizo temblar Japón, el primer ministro, Yoshihiko Noda, recordó a los fallecidos y a quienes siguen desplazados (casi 335.000 personas) a causa de la tragedia.

Vestido de riguroso luto, como el resto de los asistentes, Noda se comprometió a "reconstruir lo antes posible" la zona afectada y también a "recuperar Fukushima", donde aún prosigue la batalla para mantener estabilizada la central nuclear. Ante unos 1.200 invitados entre ministros, parlamentarios, diplomáticos, representantes de las zonas afectadas, periodistas y familiares de las víctimas, el primer ministro instó a transmitir las lecciones del desastre a las próximas generaciones.

"Tenemos que fortalecer las medidas de prevención, en base a esta experiencia, lo antes posible", insistió Noda, que llegó al poder en septiembre después de que su antecesor, Naoto Kan, dimitiera por las críticas a su gestión de la crisis. También llamó a la unidad de los ciudadanos y agradeció la "cálida ayuda" de los países extranjeros durante la crisis, algo que también destacó el emperador, Akihito.

El primer ministro agradece la "cálida ayuda" de los países extranjeros

El anciano jefe del Trono del Crisantemo, con figura frágil y acompañado de su esposa, la emperatriz Michiko, hizo un emotivo discurso en el que dio las gracias "a todos aquellos que han trabajado por los afectados y para solucionar el problema nuclear". La calma y perseverancia de los afectados, que asombró al mundo en los días posteriores a la tragedia, la recordó hoy el emperador, que subrayó que, pese a las adversidades, los supervivientes "están saliendo adelante" y apoyándose mutuamente.

Según la Agencia de la Casa Imperial nipona, fue el propio emperador el que quiso estar presente en la ceremonia de hoy pese a su delicada salud, que por el momento le mantiene apartado de otros actos oficiales mientras su hijo, el príncipe Naruhito, le releva en esta labor. Como Noda, el jefe del Estado también hizo hincapié en la importancia de transmitir la experiencia de la tragedia a las generaciones venideras y tomar medidas de prevención para hacer de Japón un territorio más seguro.

Situado sobre una zona altamente sísmica, Japón es uno de los países más preparados del planeta ante terremotos, aunque la magnitud del que tuvo lugar hace un año y, sobre todo, del potente tsunami que lo siguió superó todas las previsiones. Tras el desastre el país ha extremado las precauciones y prepara un plan nacional ante un eventual gran terremoto, para lo que se contemplan el fortalecimiento de infraestructuras y comunicaciones, además del aumento del número de sismógrafos en el archipiélago.

"Después de las lágrimas tenemos que ser más fuertes"

Otras medidas incluyen la designación de carreteras de emergencia para ser utilizadas por vehículos especiales en caso de desastre, así como protocolos para agilizar la apertura de vías de comunicación en caso de bloqueo de las existentes. Las medidas de prevención se unen a los esfuerzos para la reconstrucción, algo para lo que el Gobierno ha destinado hasta ahora cuatro presupuestos extraordinarios por 20,6 billones de yenes (unos 190.000 millones de euros) este año fiscal, que termina en marzo.

La recuperación psicológica de los afectados llevará mucho más tiempo, como reconoció Eriko Okuda, una de las supervivientes del noreste, durante el memorial de Tokio: "Nuestro dolor no desaparecerá nunca. Precisamente por eso, después de las lágrimas tenemos que ser más fuertes", concluyó.

Tokyo Electric Power (TEPCO),  la operadora de la maltrecha central de Daiichi, ha pedido "profundas disculpas" a los residentes de Fukushima y a toda la sociedad por "la preocupación y ansiedad" provocados por el accidente nuclear. En un comunicado, el presidente de la compañía, Toshio Nishizawa, se ha comprometido a mantener los esfuerzos para garantizar unas condiciones estables en la deteriorada central y a trabajar "para el desmantelamiento a medio o largo plazo de los reactores".

Además, "todas las compañías del grupo TEPCO intensificarán sus esfuerzos para atender a los afectados actualmente y hacerles llegar de manera ágil las compensaciones debidas", aseguró. El Gobierno ha facilitado cerca de 1.700 millones de yenes (unos 15.700 millones de euros) a la eléctrica para permitir el pago de compensaciones, aunque hasta ahora solamente ha llegado a los afectados cerca de un cuarto de esta cantidad, según la agencia Kyodo.

Tras este estancamiento estaría el complicado proceso para solicitar las indemnizaciones y la falta de flexibilidad de la compañía a la hora de valorar los pagos, en muchos casos pospuestos porque la radiación impide ir a las zonas afectadas para calcular el valor de los bienes perdidos. "Dedicaremos toda nuestra fuerza y todos nuestros recursos para superar los numerosos desafíos que todavía tenemos por delante, recordando siempre que al margen de la tarea que afrontemos, la seguridad debe ser nuestra prioridad", indicó Nishizawa.