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Jorge Castañeda: "Tengo serias dudas sobre si Fidel y Raúl Castro son inmortales"

El analista mexicano plantea una transición "suave" en Cuba para evitar un "vacío institucional" que pueda convertir a la isla en una ruta del narcotráfico

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El analista Jorge Castañeda, autor de Mañana o pasado. El misterio de los mexicanos (Aguilar), juzga en esta entrevista a los gobiernos de izquierda en América Latina y plantea una transición 'suave' en Cuba para evitar un 'vacío institucional' que pueda convertir a la isla en una ruta del narcotráfico

En América Latina, han nacido nuevas clases medias y, sobre todo, han aumentado hacia abajo, lo que ha supuesto el acceso de millones de personas al consumo.

Brasil es un ejemplo claro y en su país también ha se ha producido un fenómeno parecido. Sin embargo, ¿no cree que hay cierto descontento entre una gran parte de la población que dista de beneficiarse de las cifras macroeconómicas positivas?

Bueno, hay una parte grande que no se ha beneficiado y otra parte grande que sí lo ha hecho, pero que quiere más. Por una parte, una enorme cantidad de gente ha tenido acceso a bienes de consumo y servicios (vivienda, móviles, televisiones, coches, refrigeradores...). Esos son números medibles que no están sujetos a controversia u opinión. Por otra, quienes ya tienen acceso a eso quieren más, como en Chile, donde la clase media baja protesta en las calles por una educación de calidad y gratuita. Tienen razón y, al mismo tiempo, están pidiendo la luna.

¿Entronca esa protesta con el movimiento de los indignados o cree que se sitúan en un estadio anterior?

Tiene alguna semejanza, ya que hay un desencanto con los sistemas políticos existentes, en el caso concreto chileno.

También se están produciendo en otros países latinoamericanos, como Brasil, donde se han organizado manifestaciones contra la corrupción.

Sí, pero quizás en lo de Brasil haya mucha manipulación. En las elecciones presidenciales del 2010, participó muchísima gente y el triunfo de Dilma Rousseff fue muy contundente. El Partido dos Trabalhadores (PT) todavía tiene mucho arraigo en la población. Sí hay elementos de focos amarillos, como Marina Silva [exministra de Medio Ambiente con Lula y, tras su dimisión candidata presidencial verde en 2010], que obtuvo el 19,3% de los votos. O en Perú, donde los dos presidentes que han generado el boom peruano, Alan García y Alejandro Toledo, terminaron a tal punto desacreditados que uno ni siquiera se presentó como candidato a las presidenciales y el otro sólo obtuvo el 15% de los votos.

¿Cómo ve a los líderes izquierdistas que han llegado al poder en Suramérica?

Hay claramente dos izquierdas. Una, moderna, socialdemócrata, globalizada, democrática y orientada hacia el mercado. Hablo de Brasil, Uruguay, Chile e incluso, a su manera, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, aunque es más Mauricio Funes que el FMLN. Luego tienes esa izquierda muy populista, nacionalista, antiimperialista, estatista... El mejor ejemplo es el de Chávez en Venezuela, Castro en Cuba, Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia, un poco de Correa en Ecuador y un poco de los Kirchner en Argentina. Unos han tenido grandes éxitos, otros han tenido grandes fracasos y otros están un poco a medias, como los argentinos. Gracias al altísimo precio de la soja y la capacidad infinita que tiene Argentina para producir cualquier alimento, junto a una demanda china e india insaciable, han podido librarse de los costes de sus errores. Y prosperar, a pesar de políticas económicas muy poco responsables, de cierto autoritarismo y de la corrupción.

¿Y los éxitos se los achaca a la izquierda moderna...?

Sí. Brasil, Uruguay, Chile...

De la misma manera que Argentina y Brasil están ligados al despegue de India y China, debido a su necesidad de materias primas, ¿cree que México tiene que seguir mirándose al espejo de EEUU?

Bueno, México y Centroamérica y el Caribe, porque estamos todos en la misma situación. Nosotros no tenemos commodities [materias primas]. En mi país no se produce un kilo de soja. Tenemos una capacidad muy limitada de exportación de minerales. Llevamos 30 años exportando petróleo, pero cada vez menos y, como es lógico, se vende todo a EEUU. Tampoco ahí tenemos mucho margen, y lo mismo ocurre con Centroamérica y con el Caribe. Somos estados que dependemos muchísimo de las remesas, del turismo y del narco, que es una exportación como otra. Da la casualidad de que es ilegal, pero aparte de eso, en términos económicos, es igual que cualquier otra. Y el narco se exporta a EEUU. Tendrías que estar muy loco si, estando al lado de ellos, te pusieses a exportar droga a Europa. ¿Para qué?



¿Cómo ve el futuro de Cuba sin los Castro?

Para empezar, no estoy seguro de que se vayan a morir. Tengo dudas serias sobre si son inmortales [risas]. Va a ser muy difícil que el régimen cubano sobreviva a su desaparición. No hay nadie allí que realmente pueda sustituirlos. Puedes tener una salida suave, en el caso de que fallezcan los dos [Fidel y Raúl] y, ante eso, empiece a haber presiones de todo tipo para que haya elecciones. En caso de que las haya, a algún heredero le puede ir más o menos bien y a otra gente joven, también. Entonces empezaría un proceso virtuososo de democratización y de reintroducción de la economía de mercado. Algo ya están haciendo respecto a la normalización [de relaciones] con EEUU, que no se va a producir antes de que ellos se vayan...

Usted advirtió del peligro de que Cuba, sin instituciones, terminase convirtiéndose en un terreno abonado y en una lanzadera para el narcotráfico.

Lo que Joaquín Villalobos ha llamado 'el cártel de La Habana'. Cuba es un lugar privilegiado en la ruta del narcotráfico.

¿Pero, a su juicio, lo es o podría serlo?

Lo ha sido en el pasado, en los ochenta. Por eso Fidel fusiló a toda esa gente, porque Cuba se había vuelto el lugar de paso de la cocaína entre Colombia y EEUU. Ahora bien, los fusiló porque dijo que ellos lo hacían sin que él lo supiera... No, lo hacían bajo sus instrucciones. Pero eso no te altera la situación geográfica de Cuba, que es fantástica, perfecta. Si de repente se produce un vacío institucional, Cuba es un lugar ideal para que el narco se apodere de él. Hoy en día ese vacío no existe, pero si todo eso se cae y no tienes un aterrizaje suave, sino un colapso, cosa que nadie puede predecir... O sea, quién hubiera dicho o pensado hace tiempo que estaríamos viendo en Libia lo que está ocurriendo hoy. Nadie.