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Julian Assange: diario de un proceso eterno en los tribunales británicos

El Cablegate desencadenó la detención de Julian Assange en Londres y el cerco económico a WikiLeaks . La Fiscalía sueca cambió de parecer tres veces en apenas diez días durante el mes de agosto de 2010

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Un día antes había caído la tercera bomba. Fue en la noche del 22 de octubre de 2010. WikiLeaks acababa de publicar el Diario de la guerra de Irak. Para entonces los cimientos del Pentágono seguían tambaleándose por los efectos del vídeo Collateral Murder y del Diario de la guerra de Afganistán. Julian Assange, en una rueda de prensa junto a Daniel Ellsberg en el Frontline Club de Londres, lanzó una frase que luego se convertiría en uno de los eslóganes más utilizados por sus seguidores: 'La verdad es siempre la primera víctima en una guerra'.

El informático australiano es una persona brillante pero la afirmación no era suya. Hay quien se la atribuye al dramaturgo griego Esquilo. Otros hablan de que su autoría le corresponde a Sun Tzu. El diario británico The Guardian llegó a hacer un sondeo entre sus lectores preguntando sobre su origen. Y parece que a lo largo de la historia de la humanidad ha habido muchos personajes que la han utilizado. En cualquier caso, Assange probablemente no solo se refería a las mentiras que llevaron a EEUU a invadir Irak en 2003 cuando decidió emplearla.

El fundador de WikiLeaks ya conocía las acusaciones por las que la Fiscalía sueca buscaba juzgarlo. Dos supuestos casos de abuso sexual y violación elevados a una orden de arresto internacional de dudosa legitimidad. También era consciente de la fama de mujeriego y depredador sexual con la que parte de la prensa sensacionalista internacional -aunque sobre todo en Suecia- había comenzado a etiquetarle. Por eso, en este caso, surgen suficientes dudas como para plantearse cuándo empezó exactamente la guerra y cuándo murió la verdad.

Lo que viene a continuación es un resumen de los acontecimientos que han puesto a Assange en una situación muy incómoda.

El vídeo anterior es Collateral Murder, la primera revelación de WikiLeaks que tuvo un impacto mundial. Fue difundido el 5 de abril de 2010 y en él se aprecia cómo un helicóptero Apache de EEUU ataca a un grupo de civiles en Faluya.

Era julio de 2007. El fotógrafo de Reuters Namir Noor-Eldeen fue asesinado junto a su ayudante, el chófer Saeed Chmagh, entre las carcajadas y comentarios jocosos de los militares. La versión oficial estadounidense hablaba de un tiroteo con insurgentes pero las últimas imágenes de la cámara de Noor Elden no dejaban lugar a muchas dudas.

El Pentágono introdujo entonces a WikiLeaks en la lista de organizaciones consideradas como un peligro para la seguridad nacional de EEUU. Un mes antes el equipo de Assange había publicado un informe interno de la propia inteligencia estadounidense. Pero es muy posible que entonces Washington aún no supiera con lo que le tocaría lidiar más tarde.

El 12 de abril, apenas una semana después de la filtración, Assange intervinó en un simposio de periodismo en la Universidad de Berkeley. Con un lenguaje bastante llano explicó cuál era su propósito. Básicamente WikiLeaks quería seguir publicando material confidencial en bruto ocultado por los Gobiernos de todo el mundo para que cualquier persona pudiera sacar sus conclusiones sin tener que pasar por el filtro de la prensa convencional. 

El fundador de WikiLeaks aseguró además que una de las características fundamentales de su trabajo estaba en la protección total de las fuentes que les proporcionan esos materiales confidenciales. El primer chivo expiatorio cayó en junio. El soldado Bradley Manning fue detenido y hasta este año no fue juzgado. Naciones Unidas acusó a EEUU de trato 'cruel e inhumano'. Washington presentó cargos contra él por alta traición y colaborar con Al Qaeda. 

En su intervención en Berkeley, Assange tampoco descartó que en el futuro pudieran colaborar con determinados medios proporcionándoles ese material en bruto para su análisis y publicación. Así ocurrió un mes después de la detención de Manning, en julio de 2010. Tres medios de primera línea como The Guardian, The New York Times y el semanal Der Spiegel llevaron a sus páginas el Diario de la Guerra de Afganistán, o lo que es lo mismo un archivo con 90.000 documentos oficiales que podían considerarse la mejor narración de los seis últimos años del conflicto.

En ellos, militares estadounidenses describían en sus informes matanzas indiscriminadas, asaltos a aldeas, detenciones masivas o las oscuras relaciones entre Pakistán y los talibanes. Material demasiado potente como para darse cuenta de que tanto el Pentágono como la administración Obama habían subestimado el poder de WikiLeaks.

Volviendo de nuevo a Berkeley -que quizá sea la conferencia menos recordada de Assange pero que en parte sirve para tener una visión muy completa de lo que ha sucedido después- el australiano vino a decir que en WikiLeaks habían comprobado cómo un 'pequeño gesto', una filtración como el vídeo, podía desatar una gran ola de reacciones en todo el mundo hasta el punto de causar desequilibrios de poder.

La filtración llevó rápidamente a Assange al estrellato y también a una situación muy comprometida. EEUU comenzó a moverse para aislar económicamente a WikiLeaks, consiguiendo un bloqueo financiero que mantiene a la organización al borde de la quiebra. Por otra parte elevó la presión sobre el propio Assange, al que empezó acusando de 'tener las manos manchadas de la sangre' de los informantes afganos, para terminar tratándolo como un 'terrorista de alta tecnología'.

En el mes de agosto de 2010 la Fiscalía sueca anunció la apertura de una investigación contra Assange, el cierre de las pesquisas por falta de pruebas, la aparición de nuevas sospechas y la reapertura definitiva del caso en apenas diez días. ¿Abusó sexualmente de dos mujeres el fundador de WikiLeaks?

El 11 de agosto Assange fue invitado para participar en una conferencia en Estocolmo tres días más tarde. El día 23 dos mujeres se presentaron en una comisaría para denunciarle por abusos.  Si bien Assange reconoció haber mantenido relaciones sexuales con ambas, siempre negó haber abusado de ellas y ha sostenido que el Gobierno sueco le ha utilizado para tratar de endurecer la legislación sobre este tipo de delitos.

La polémica pareció calmarse pero en octubre llegó otro 'pequeño gesto' y la consiguiente reacción en cadena.

La segunda semana de octubre los medios de todo el planeta empiezan a hacerse eco de un rumor: iba a producirse una nueva filtración masiva. La organización de Assange estaría a punto de publicar una cantidad nunca vista de informes sobre la guerra de Irak. El Pentágono, que acababa de crear un departamento especial para luchar contra WikiLeaks pedía a sus miembros que no lo hiciera. La noticia partió de Wired y el propio Assange a través de un comunicado llegó a desmentir la noticia.

El 23 de octubre, cinco días después del desmentido, aparecían en las páginas de los principales periódicos internacionales 400.000 documentos sobre la guerra de Irak. Como con Afganistán, la filtración sacó a la luz la violación sistemática de los derechos humanos que cometieron los soldados estadounidenses y su permisividad con la brutalidad de las fuerzas de seguridad iraquíes.

EEUU y Reino Unido, que también salió muy mal parado, alzaron el tono contra WikiLeaks acusándolos de 'hacer regalos a los terroristas' permitiendo la publicación de dichos documentos. Para Naciones Unidas, sin embargo, las revelaciones eran tan preocupantes que llegó a exigir a Washington la apertura de una investigación.

El 18 de noviembre la Fiscalía sueca reabría el caso contra Assange y emitía una orden internacional de detención.

El día 26 EEUU alertaba a Reino Unido e Israel de la inminente publicación de otros documentos. Londres pidió expresamente a los medios que no publicaran la filtración. El 27 WikiLeaks denuncia en un comunicado que el Departamento de Estado de EEUU envió una carta a los abogados de Julian Assange advirtiéndole de que la publicación de más documentos podría causarle problemas legales.

Un día más tarde la organización denuncia que su web está siendo víctima de un ciberataque. Aquello no frenó el Cablegate. WikiLeaks comienza a publicar 250.000 cables diplomáticos de las embajadas de EEUU. Para protegerse de los ataques informáticos contra sus servidores la organización anuncia que ha decidido crear un archivo especial con todos los documentos publicados hasta la fecha.

Los primeros cables son difundidos por The New York Times, The Guardian, El País y Der Spiegel. La difusión aumentará hasta llegar a colaborar con 90 diarios y agencias de todo el mundo. Obama calificó de 'deplorable' la publicación.

El 1 de diciembre Interpol cuelga en su web la fotografía de Julian Assange y emite una orden de arresto internacional por el supuesto caso de abusos sexuales en Suecia. Ese mismo día Scotland Yard se pone en alerta al conocer que el australiano se encuentra en la capital británica.

Amazon, Visa, Mastercard, EveryDNS, PayPal y Western Union retiraron su apoyo financiero a WikiLeaks en los días posteriores, Assange decide entregarse a la policía británica el 7 de diciembre y permanecerá en prisión preventiva nueve días.

Londres justifica la detención de Assange por las acusaciones de la Fiscalía sueca y a partir de ahí comienza un proceso en el que el fundador de WikiLeaks recurre a todas las instancias de la Justicia británica para frenar su extradición. En el fondo, Assange no teme ser encarcelado por abuso sexual, sino que su llegada a Estocolmo pueda significar que EEUU reclame su traslado para juzgarlo por las filtraciones.

Los medios estadounidenses hablan durante esos días de las intenciones de la administración Obama. Incapaces de frenar la publicación de documentación secreta, la única manera viable de parar a WikiLeaks pasa por estrangularla económicamente y poner contra las cuerdas a Assange.

El tono en EEUU se inflama hasta el punto de que hay quien pide su ejecución y Assange dice públicamente que teme por su vida y la de todo su equipo.

La primera batalla la ganará el australiano, consiguiendo salir de la cárcel previo pago de una fianza desorbitada. El juicio por su extradición, sin embargo, se aplazará hasta febrero de 2011.

Durante las dos primeras vistas, la defensa del fundador de WikiLeaks trata de convencer al juez, Howard Riddle, de la poca credibilidad de la investigación encabezada por la fiscal sueca Marianne Ny.

El 24 de febrero Riddle falla en favor de la solicitud de Ny al considerar que los delitos por los que se le investiga en Suecia se corresponden con delitos existentes en la legislación británica. 'De los hechos comprobados, se puede deducir de forma razonable que el señor Assange evitó deliberadamente su interrogatorio antes de abandonar Suecia', escribió el juez en su sentencia.

El 3 de marzo los abogados de Assange confirmaron la presentación de un recurso al Alto Tribunal de Londres contra la decisión de Riddle, al tiempo que emergían nuevas dudas sobre la actuación de la Policía sueca en la investigación.

En julio hubo otras dos vistas en las que los abogados de Assange cambiaron de estrategia y optaron por intentar desacreditar las versiones de las dos mujeres que le acusan de abusos.

Lo que trataron de demostrar era que las relaciones sexuales fueron consentidas. Esa línea defensiva sirvió de muy poco. 'Él [Assange] tuvo relaciones sexuales con penetración en un momento en el que la víctima no estaba en condiciones de consentirlas y por lo tanto no pudo creer de forma razonable que ella lo permitiese', escribió el juez en una sentencia que se retrasó hasta el mes de noviembre.

La última bala era apelar al Tribunal Supremo, que también rechazó sus alegaciones, por lo que la extradición efectiva a Suecia debía concretarse el 28 de junio. Sin embargo, Assange decidió el 19 de junio introducirse en la embajada de Ecuador en Londres y solicitar asilo político al presidente Rafael Correa. 

Hoy, el ministro de Exteriores, Ricardo Patiño, ha confirmado que Ecuador acepta su solicitud.