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"Le diste una puñalada al pueblo argentino", le dice Kirchner a Tabaré

La mediación española no consigue evitar que Argentina y Uruguay se enfrenten en la Cumbre Iberoamericana.

FEDERICO PEÑA

Todo estaba previsto para que la crisis de la papelera que la empresa finlandesa Botnia a orillas del río Uruguay no empañara la cumbre. La clave era aplazar la polémica entre Argentina y Uruguay hasta después de la cita de Chile. Pero los uruguayos tenían otras ideas al respecto.

Su entrada en funcionamiento era un hecho aceptado por el Gobierno argentino. Incluso la presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, dijo la semana pasada que "Botnia va a empezar a funcionar, antes o después".

Lo que nadie esperaba en la cumbre era que la noche del jueves, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, diera su autorización para que comience a funcionar la planta.

Más que la decisión, lo que cayó mal en Buenos Aires fue el gesto y el momento. Tras la gestión del Gobierno español para que Uruguay pospusiera la autorización a Botnia durante la semana pasada, se esperaba que el conflicto bilateral rioplatense pasaría de largo para no ridiculizar la gestión del Rey de España. De hecho, la noche del jueves, Vázquez se acercó durante un encuentro entre mandatarios a su par argentino, Néstor Kirchner, y le dijo: "Un río no puede separarnos". Acto seguido lo estrechó en un abrazo.

Minutos después, Kirchner supo que Uruguay ya había dado la luz verde, y Vázquez explicó a los medios que su país "no tiene que avisar ni pedir permiso a nadie". Agregó que "si la Argentina quiere que esto termine en (el Tribunal Internacional de) La Haya, termina en La Haya".

Según fuentes de la Cancillería argentina, durante la reunión con Cristina Kirchner, el propio Rey dijo que no podía "entender" por qué Vázquez había abrazado a Kirchner e incluso tuvo palabras conciliadoras durante la cena de apertura de la cumbre.

Por eso, en el discurso de cierre de la Cumbre de hoy, Kirchner se refirió a la cuestión ante los 22 jefes de Estado, y mirando a los ojos al Rey dijo: "Quiero agradecerle la tarea suya inconmensurable durante tanto tiempo. Nunca lo quise poner en problemas. Usted tomó en sus manos una tarea muy difícil sin evaluar los costos. Una vez más, gracias en nombre del pueblo argentino".

El mandatario argentino pidió disculpas al monarca ya que fue él quien en la pasada Cumbre celebrada en noviembre de 2006 en Montevideo pidió la mediación del monarca, quien encomendó la tarea al embajador de España ante las Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo. 

Las tintas las cargó contra Vázquez al señalar que el desenlace se debió a la "incomprensión de algunos" y llamó al "diálogo". El mandatario uruguayo recogió el guante en su turno y señaló que la vía del diálogo es la correcta, y puso a la misma altura los cortes de ruta entre Argentina y Uruguay con el bloqueo estadounidense a Cuba. "Coincido con la representación cubana en que los bloqueos son ilegales", dijo.

Tras los discursos, la Cancillería argentina convocó a una reunión urgente al embajador uruguayo en Buenos Aires para presentar una queja diplomática formal en la que plantea que la autorización a Botnia "agrava la controversia entre ambos países" y hará especial hincapié en la parte de la resolución de La Haya- que rechazó el pedido para que se detuviera la construcción de la pastera- en la que el tribunal pidió expresamente a los gobiernos de ambos países que no tomaran medidas unilaterales que agravaran el conflicto.

Fuera de los discursos, las imputaciones fueron más directas. 

"La verdad, estuviste mal, nos diste una puñalada, no a mí, sino al pueblo argentino", le expresó Kirchner a Tabaré, en un pasillo aledaño al recinto de sesiones. Una fuente de la delegación argentina informó a los medios de sus país que la conversación se produjo cuando Kirchner salía de una de las sesiones. "Presidente, quiero explicarle", le dijo Váquez a Kirchner. Éste se paró y fue ahí cuando le manifestó que había estado "mal", que con ello se había dado "una puñalada al pueblo argentino". 

Historia de un conflicto fratricida

El distanciamiento entre los gobiernos rioplatenses comenzó a finales de 2003 cuando el gobierno argentino solicitó detalles técnicos a Uruguay sobre dos fábricas de papel que se instalarían en las orillas del Río Uruguay, que separa la localidad argentina de Gualeguaychú de la uruguaya Fray Bentos. El entonces mandatario uruguayo, Jorge Battle, autorizó la construcción de la planta de la española Ence sin consultar a Kirchner, quien lo consideró un acto contrario al Estatuto del Río Uruguay, tratado bilateral de 1975 que reglamenta la administración compartida de ese recurso fluvial. El gobierno de Tabaré Vázquez heredó un conflicto en crecimiento.

Pese a ello, autorizó en febrero de 2005 la construcción de la pastera finlandesa Botnia, cuya inversión ascendió a 1.100 millones de dólares. Se espera que emplee a 6000 uruguayos de la alicaída economía fraybentina.

El 3 de enero de 2006 la Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú protestó contra la contaminación del río y la pérdida del atractivo turístico de la ciudad imponiendo el bloqueo del puente San Martín que comunica a Argentina con Fray Bentos durante 45 días el puente hacia Fray Bentos, al que se sumaron temporalmente vecinos de los otros dos pasos fronterizos. Al mismo tiempo, el gobierno argentino demandó a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por violación del Estatuto.

En tanto, Uruguay recurrió al Tribunal Arbitral del Mercosur para que decida si la Argentina había violado los acuerdos de libre circulación dentro del bloque al permitir los bloqueos. Recién en noviembre de 2006 de ese año se dio un nuevo impulso negociador cuando Kirchner pidió la mediación del Rey Juan Carlos. Un mes más tarde, para hacer más imparcial la mediación del monarca, la española Ence anunció que construiría su fábrica en Nueva Palmira, a orillas del Río de la Plata.

En abril de este año tuvo lugar la primera reunión técnica entre las partes en Madrid con la mediación del Rey, bajo cuatro ejes: la localización de la pastera, la posible contaminación, los cortes de ruta y la aplicación del Estatuto del Río Uruguay. Además, surgió la iniciativa española de crear un "área verde" en torno a la papelera. El resto, es historia conocida.

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