Público
Público

Lista Árabe Unida El bloque árabe podrá hacer poco en el parlamento israelí tras una victoria agridulce

La alta participación árabe en las recientes elecciones israelíes les dará visibilidad en la Kneset y podría hacer que su líder, Ayman Odeh, se convierta en jefe de la oposición. Sin embargo, con toda seguridad se trata de un triunfo a medias que no les permitirá revertir las leyes que consideran racistas o impulsar una solución justa para el conflicto con los palestinos.

Publicidad
Media: 4
Votos: 2

Ayman Odeh, líder de la Lista Conjunta, durante un evento de campaña electoral en Tira, norte de Israel / REUTERS

Por primera vez desde 1992, los partidos árabes de Israel han recomendado a un líder sionista, Benny Gantz, para que se convierta en primer ministro. Se trata de una iniciativa histórica, aunque Balad, una de las formaciones de la coalición Lista Árabe Unida, ha matizado enseguida que su apoyo a Gantz obedece solo a la intención de acabar con el mandato de Benjamín Netanyahu, y que en realidad no es un apoyo al líder de Azul y Blanco. 

Como sea que Balad cuenta con tres de los 13 escaños de la Lista, Netanyahu ha adelantado a Gantz en cuanto al apoyo de parlamentarios israelíes, con un parlamentario más que Gantz. Sin embargo, dada la actual distribución en la Kneset, la única manera de formar una coalición de gobierno sigue siendo una alianza entre el Likud y Azul y Blanco, en la que Netanyahu y Gantz se turnarían como primeros ministros dos años cada uno. 

Un sondeo divulgado este lunes indica que tres de cada cuatro palestinos de Israel aprueban la idea de apoyar a un candidato sionista como Gantz para poner fin al mandato de Netanyahu. El sondeo es significativo porque recoge la opinión cada vez más mayoritaria en el sector árabe de participar más activamente en la política israelí, una tendencia que ha ido creciendo en los últimos años.

Tres de cada cuatro palestinos de Israel aprueban la idea de apoyar a un candidato sionista como Gantz

Pero esto no significa que las cosas vayan a cambiar en los próximos años en nada importante. La Lista Árabe Unida ha formulado dos peticiones a Gantz a cambio de su apoyo: mejorar la vida de la minoría árabe, incluyendo la supresión de la reciente y polémica ley del Estado-Nación que da prevalencia a la población judía, y entablar unas negociaciones reales con los palestinos de los territorios ocupados.

Si en las próximas semanas se forma un gobierno de unidad, no existe ninguna posibilidad de que se cumpla ninguna de estas dos demandas. En la Kneset existe una mayoría holgada de ultrasionistas que impedirán cualquier cambio real tanto en las inexistentes negociaciones con los palestinos como en las controvertidas leyes sionistas aprobadas en el parlamento. 

Algunos líderes árabes han agradecido la agresiva campaña que el primer ministro ha llevado a cabo en los últimos meses contra el sector árabe. Esta vez el tiro le ha salido por la culata a Netanyahu y sus amenazas han conseguido que un mayor número de árabes haya acudido a las urnas y haya contribuido a evitar una mayoría del bloque ultrasionista y ultrarreligioso.

Netanyahu advirtió que en esta ocasión podía ocurrir como en las elecciones de abril, es decir que se “robaran los resultados”, en una clara referencia a supuestas irregularidades que Netanyahu atribuye a los colegios electorales árabes sin aportar ninguna prueba. El miedo de los árabes a Netanyahu obró como mano de santo a la hora de votar. 

"Los árabes quieren destruirnos a todos y permitirán que nos borre del mapa un Irán nuclear”, dijo  Netanyahu en Facebook 

"Los árabes quieren destruirnos a todos –mujeres, niños y hombres- y permitirán que nos borre del mapa un Irán nuclear”, fue una de las controvertidas consignas de Netanyahu en Facebook en los últimos días de campaña. La red social se vio forzada a bloquear cuentas del primer ministro y del Likud por romper las reglas odio racial de la red social.

Algunas de las tácticas empleadas por Netanyahu, especialmente el día de las elecciones, recordaron a las de los comicios de abril, cuando el primer ministro alarmó –falsamente- a la población judía diciendo que autocares llenos de árabes iban a las urnas. “Eli Levi, del Canal 13, dijo hace una hora y media que hay una participación sorprendentemente alta en los pueblos árabes”, dijo Netanyahu el mismo martes electoral. 

Las repetidas intervenciones de Netanyahu en esa dirección, llevaron al líder de la Lista Árabe Unida, Ayman Odeh, a responder en casi cada ocasión. En una de ellas envió el siguiente tuit, acusando a Netanyahu de “racismo” y de “incitación a la violencia”: “Netanyahu es un psicópata sin líneas rojas, que quiere ver sangre. Este vergonzoso criminal continuará abaratando nuestra sangre mientras crea que eso le ayudará a eludir la prisión". 

Sin duda, las repetidas enganchadas con Netanyahu, que este creía que le iban a favorecer en las urnas, hicieron que la participación árabe se disparara, hasta rondar el 59 por ciento, un diez por ciento más alta que en abril, llevando a la Kneset a 13 de sus candidatos. A la elevada participación también contribuyó la presentación de una lista única, pues todo indica que los votantes árabes están más satisfechos así que con candidaturas separadas.

La Lista Árabe Unida podría convertirse en cabeza de la oposición, algo que nunca había obtenido un partido antisionista

“Muchos árabes de nuestra comunidad creyeron que Netanyahu podía ser derrotado y contribuyeron a ese fin votando”, dijo un parlamentario árabe. “A pesar del gran uso de la incitación a la violencia y el odio que Netanyahu dirigió contra nuestra comunidad, nuestra campaña se centró en mensajes positivos de cambio y de esperanza”. 

The Jerusalem Post indicó que hubo algo de simbiótico en la campaña entre el Likud y la Lista, puesto que Netanyahu consiguió movilizar a sus votantes y a los votantes de la Lista y, al revés, los candidatos de la Lista movilizaron a sus votantes y a los votantes racistas de la extrema derecha. 

Distintos dirigentes árabes insistieron en que después de las elecciones continuarán luchando contra “la discriminación y el racismo” dentro de Israel, y a favor de la creación de un estado palestino basado en las fronteras de 1967, puesto que consideran que esta es la única solución viable para los problemas de la región. 

La plataforma de Azul y Blanco explícitamente rechaza las fronteras de 1967, de manera que los árabes no tienen ninguna posibilidad de hacer avanzar sus propuestas. El programa de Azul y Blanco dice explícitamente que “el Valle del Jordán (aproximadamente el 30 por ciento de la Cisjordania ocupada) será la frontera oriental segura de Israel”, y que “una Jerusalén unida será la capital eterna de Israel".

Lo que sí que podría conseguir la Lista Árabe Unida para su líder, Ayman Odeh, es el cargo de jefe de la oposición, algo que hasta ahora nunca había obtenido un partido antisionista. Esto daría a Odeh mayor visibilidad en la Kneset y la posibilidad de reunirse con los mandatarios mundiales que visitan Israel.

Más noticias de Internacional