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Las mafias se lucran con el tráfico de fugitivos

El Gobierno de República Dominicana teme a que el terremoto de Haití provoque una oleada migratoria muy difícil de digerir para la sociedad dominicana

DANIEL LOZANO

13.35. Objetivo cumplido: ¡Frontera cruzada! El Puerto Príncipe que dejó de serlo queda atrás. Siete emigrantes ilegales acaban de cruzar del haitiano Malpasse al dominicano Jimaní tras pagar 200 dólares por cabeza en el Expresso de Ariel. Menos la joven Marie, que pagó 140, gracias a la intervención de un familiar al que la mafia debe muchos favores.

República Dominicana ha demostrado al mundo cómo se ayuda a un país herido, con el que comparte la misma isla y el mismo gen emigrante. Pero sobre los nuevos lazos creados sobrevuelan las amenazas de siempre. Fuentes dominicanas consultadas por Público han reconocido el temor a que el terremoto provoque una oleada migratoria muy difícil de digerir para la sociedad dominicana. Distintos cálculos gubernamentales elevan la cifra por encima de 500.000 fugitivos a los que refugiar, incluso más de un millón. La famosa amenaza haitiana reaparece ahora tras dos semanas de solidaridad a flor de piel.

7.15. La furgoneta de Ariel espera aparcada frente al club Passion, donde las prostitutas dominicanas maravillan a los potentados haitianos. Ahora no queda ninguna, huyeron tras el 12 de enero. Las negociaciones se prolongan. El jefe exhibe músculos y un collar de oro blanco. Maneja dólares sin rubor. Su cómplice luce la camiseta de otra montaña humana, como él, Dwight Howard, el pivot de Orlando. El club parece su base de operaciones, salen y entran con la seguridad de que todo está controlado.

8.56. Cuatro recién llegados se acercan: tres indios y un chino. Los cuatro sonríen y sonríen, la sonrisa del desesperado, la sonrisa que se helará cuando sepan el precio que deben pagar si quieren llegar a Santo Domingo: 1.000 dólares. "Son blanquitos", sentencia el jefe de la mafia.

Miles de haitianos cruzan la frontera huyendo de lo que parece el fin del mundo

Miles de haitianos cruzan la frontera huyendo de lo que parece el fin del mundo. Los menos lo hacen con el visado que les concede el consulado dominicano, que en su primer día de apertura logro expedir 623. Los otros, la mayoría, lucran a las mafias.

Distintas redes operan en los puestos fronterizos con la connivencia de funcionarios dominicanos, que reciben un porcentaje de la cantidad pagada. No sólo se soborna en la frontera, también en los distintos controles de carretera en el trayecto entre Jimaní y la capital de República Dominicana.

10.23. Comienza el viaje. Atravesamos barrios destrozados. La ciudad se quiere despertar de su pesadilla, pero jamás podrá olvidarla. Una de las jóvenes llora al ver una guardería tan derruida que parece imposible que en algún momento allí pudieran jugar los niños. Marie se despide de su ciudad.

13.25. Frontera haitiana. La desertización se come Haití. Y es ahí, entre esas montañas peladas, donde se eluden de distinta forma a la aquí narrada los controles migratorios: cruzarla campo a través y a bordo de una yola (pequeña patera) en Lago Enriquillo. La primera travesía, de dos horas, se realiza por un módico precio, 50 dólares. Pastores y conocedores del terreno trasladan a los ilegales hasta más allá de Jimaní. Es el pasaporte de los pobres, cuyo destino es trabajar a destajo en bateyes y edificios en construcción.

Con las pateras, en las que se suele trasladar también a los chinos, el precio se triplica. Incluso este sistema ha sido utilizado históricamente en sentido contrario: prostitutas que querían acceder a Haití sin dejar rastro.

La emigración ilegal es habitual motivo de disputa entre ambos gobiernos

La emigración ilegal es habitual motivo de disputa entre ambos gobiernos. Y también ha provocado graves accidentes. En 2006, 24 haitianos murieron asfixiados en el interior de una furgoneta cuando pretendían cruzar ocultos la frontera de Dajabón, al norte del país.

Hoy no se ha producido, por fortuna, ningún accidente. Pero el pueblo de Jimaní se queja. Y protesta en los corrillos: "Los haitianos andan sueltos por aquí".

República Dominicana, con su presidente Leonel Fernández a la cabeza, se enfrenta a un nuevo reto en su intento de cambiar la historia. Pero a Marie qué le importa: comienza su nueva vida.

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