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México Africanos esperan trámites migratorios en el barrio mexicano de La Esperanza

Tras días de incertidumbre, el Gobierno mexicano concretó este viernes sus acciones para frenar el flujo migratorio y contentar a Estados Unidos confirmando el despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur.

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Los migrantes de América Central corren hacia el río Bravo para cruzar y entrar ilegalmente en los Estados Unidos. Reuters

La larga espera para los trámites migratorios en la frontera sur de México han llevado a cientos de africanos y haitianos a poblar tanto centros migratorios como el humilde barrio de La Esperanza en el municipio de Tapachula en Chiapas.

Muchos de ellos se han instalado precariamente en la colonia (barrio) La Esperanza, que anteriormente estaba ocupada mayoritariamente por mexicanos y ahora ha tomado otro brillo, empuje y color.

Tiendas de abarrotes, peluquerías y bares regentados por migrantes extracontinentales han aparecido a lo largo de este barrio de Tapachula, uno de los municipios con mayor afluencia de migrantes desde que en octubre de 2018 detonara el fenómeno de las caravanas, con miles de personas.

"Mi esposa estaba enferma, y discutí con ellos para que la llevaran al médico. Ellos dijeron que no y yo hablé muy alto", relata Jon Nelson

Es "difícil porque no son tus costumbres, pero ya nos estamos adaptando", afirma Jon Nelson, de 27 años. Haitiano, explica que su familia terminó divida cuando solicitó refugio ante el Instituto Nacional de Migración (Inami). Y tras pasar 15 días en el interior de la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, fue expulsado cuando exigió atención médica para su esposa, que cayó enferma.

"Mi esposa estaba enferma, y discutí con ellos para que la llevaran al médico. Ellos dijeron que no y yo hablé muy alto. Me sacaron a la calle y ahora no sé dónde está mi familia", relata el hombre, quien denuncia que los vigilantes se quedaron su ropa y teléfono móvil, y teme por la salud de su mujer.

Ninguno de los familiares de Jon tiene papeles, así que solo quedan dos opciones; pedir la tarjeta de visitante por razones humanitarias, que es el único modo de quedarse en México y proseguir hacia el norte, o ser deportados.

Jon viajó desde Haití por todo Centroamérica hasta llegar a México. Asevera que no vino solo, porque en esta travesía le acompañaron sus primos y sobrinos, hoy en la Siglo XXI.

Consideraron que la mejor manera de avanzar hacia Estados Unidos era tramitando papeles en México como un paso previo, pero una vez hecho el trámite, vieron que el país no estaba preparado para atender semejante éxodo migratorio.

Consideraron que la mejor manera de avanzar hacia Estados Unidos era tramitando papeles en México como un paso previo

Expulsado del centro migratorio, continúa, acudió al barrio de La Esperanza, donde vive junto con cientos de migrantes sin papeles, muchos de ellos de países como la República del Congo, Camerún, Jamaica o Haití, e incluso algunos provienen del continente asiático.

Viven en condiciones difíciles, mientras esperan la oportunidad de empezar los trámites ante el Inami, a sabiendas de que esto limitará sus movimientos durante semanas.

De la República del Congo, Wadlin cuenta que vive con temor mientras aguarda paciente que se resuelva el trámite migratorio en la estación migratoria Siglo XXI, donde esta recluido.

Llegó de esta nación africana hace un mes junto a su marido, pero hoy descansa en La Esperanza sin él pero con una niña en brazos, sin ropa y sin dinero. "Jesucristo, no sabes cómo he sufrido aquí. Todo está muy mal y yo estoy sufriendo mucho. Duermo aquí, con la basura, y con una bebé", afirma. Dice no saber por qué su marido está recluido.

Ya se han detectado más retenes y controles en carreteras e incluso por mar y aire

La vida y vicisitudes de Wadlin y Jon reflejan el devenir de cientos en La Esperanza, una colonia humilde que hoy padece esta nueva presión migratoria, y donde de vez en cuando se registran peleas entre haitianos y africanos.

Mientras dura esta larga y penosa espera, que tiene a tantas personas en vilo, los recientes choques diplomáticos entre México y Estados Unidos han llevado al inminente despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala.

Mientras esto se ejecuta, ya se han detectado más retenes y controles en carreteras e incluso por mar y aire, en los que además de la autoridades migratorias participan militares y marinos.

Asimismo, no cesan las deportaciones de migrantes, la mayoría de estos centroamericanos, tal y como informa el propio Inami. 

México blindará la frontera sur

Tras días de incertidumbre, el Gobierno mexicano concretó este viernes sus acciones para frenar el flujo migratorio y contentar a Estados Unidos confirmando el despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur para el 18 de junio y la contratación de 825 nuevos agentes migratorios.

De este modo se busca avanzar con un plan migratorio que este mismo viernes recibió el respaldo de los gobiernos estatales del sur del país.

Para oficializar su apoyo, los gobernadores de Campeche, Chiapas, Tabasco, Oaxaca y Veracruz estuvieron presentes este viernes en el Palacio Nacional escoltando al presidente, Andrés Manuel López Obrador, y al canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Ante la amenaza arancelaria de Estados Unidos -detenida tras alcanzar un acuerdo la semana pasada en Washington- el Gobierno cuenta con 45 días para frenar el flujo migratorio y disipar las sombras de una posible guerra comercial.

En la frontera sur, la Guardia Nacional adelantará el arranque de sus funciones doce días antes del 30 de junio, cuando está previsto el inicio oficial de operaciones en todo el país. Así, será el 18 de junio cuando empiece a patrullar la frontera sur, anunció Ebrard.