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Miles de evacuados en Australia ante el riesgo de nuevas inundaciones

Las lluvias torrenciales amenazan con anegar por completo Brisbane, la tercera ciudad más grande del país. Hay 13 muertos, 78 desaparecidos y 200.000 damnificados

AGENCIAS

Las autoridades australianas han comenzado a evacuar a miles de personas ante las previsiones de que las lluvias aneguen por completo la superficie de Brisbane, la tercera ciudad más grande del país con dos millones de habitantes y capital del estado de Queensland (noreste).

El río Brisbane se desbordó esta mañana y las autoridades necesitan vaciar en su cuenca parte del agua del sobrecargado embalse de Wivenhoe, situación esta que amenaza con anegar 6.500 viviendas y afectar más de 16.000 personas, indicó Bligh.

Así, en el norte de la capital, la Policía ha solicitado a los residentes de West End, Strathpine y Caboolture que abandonen sus casas y se dirijan a las zonas altas, por el riesgo de que se desborde el río Brisbane, informó el diario 'The Australian'. En el este, los vecinos de Ipswich están siendo realojados en varios albergues ante la posibilidad de que las aguas del Bremer superen también sus niveles normales. En Lockyer Valley, la población fue evacuada ayer, con la llegada de las primeras inundaciones a Brisbane.

Entretanto, la Policía de Queensland ha confirmado el hallazgo de cinco cadáveres en Lockyer Valley que se suman a los ocho confirmados por la primera ministra estatal, Ann Bligh, con lo que asciende a 13 el número de muertos por las lluvias torrenciales. No obstante, uno de los agentes indicó que podría aumentar hasta 20.

Mientras, unas 78 personas continúan en paradero desconocido. "Confiamos, y rezamos por ello, en que la mayoría sean encontradas sanas y salvas, pero dadas las circunstancias, estamos muy preocupados por los desaparecidos", dijo Bligh. Y es que, lo peor no ha pasado ya que continúan las lluvias torrenciales que amenazan con anegar miles de hogares en las próximas 48 horas.

"La lluvia y el mal tiempo dificultan las operaciones de búsqueda" 

La mayor parte de los desaparecidos, unas 59 personas, incluidas familias enteras, se encontraban en el valle del río Lockyer cuando fue atravesado por una tromba de agua, que en algunos lugares alcanzó ocho metros de altura, el lunes.

Los equipos de rescate y la Cruz Roja todavía no han podido llegar a varias de las zonas más anegadas, por lo que se desconoce la situación de sus habitantes. "La lluvia y el mal tiempo están dificultando las operaciones de búsqueda y salvamento", indicó el subcomisionado de la Polocía Ian Stewart.

Por su parte, la primera ministra australiana, Julia Gillard, advirtió de que Queensland "todavía debe afrontar días tristes", recordando así que las previsiones meteorológicas anuncian más lluvia para esta semana, en un Estado donde tres cuartas partes del Estado han sido declaradas zona catastrófica y en donde hay unos 200.000 damnificados.

Bligh señaló que la declaración del estado catastrófico concede a las autoridades el poder que necesitaban para ordenar evacuaciones, con la finalidad de proteger el mayor número posible de vidas y propiedades, y afrontar las subidas de los niveles de las inundaciones en los próximos días.

"Estas inundaciones se desarrollan y cambian a un ritmo que asusta"

"Estas inundaciones se desarrollan y cambian a un ritmo que asusta (...) Estamos viviendo una experiencia espantosa (...) No es momento para dejarse llevar por el pánico. Ahora es el momento de permanecer unidos", manifestó Bligh, según la emisora de radio ABC.

La "premier" de Queensland manifestó que Brisbane e Ipswich "afrontan ahora el mayor peligro en 35 años", cuando las previsiones apuntan que los daños superarán los causados en las inundaciones de 1974, fecha en la que 14 personas murieron, 300 resultaron heridas y 6.700 casas quedaron anegadas. "Solamente superaremos la prueba si mantenemos la calma, si somos pacientes con nuestros vecinos y si escuchamos con atención las instrucciones que nos dan", apuntó Bligh.

En términos económicos, el Gobierno calcula que las inundaciones han provocado unas pérdidas cercanas a los 6.000 millones de dólares (4.628 millones de euros). Estas estimaciones no incluyen los daños causados a la minería y la agricultura, los dos sectores mas importantes del país.