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Miles de manifestantes protestan asediando el Parlamento búlgaro

Una docena de heridos en la primera concentración en la que tienen lugar episodios de violencia tras 40 jornadas de protestas contra el Gobierno, acusado de ignorar el interés público y actuar sólo en provecho de la oligarqu

PÚBLICO / AGENCIAS

El asedio al Parlamento búlgaro por miles de manifestantes se ha prolongado hasta bien entrada la madrugada de este miércoles, sin que un centenar de diputados y tres ministros pudieran abandonar el edificio por una protesta antigubernamental que se ha saldado con al menos doce heridos, entre ellos dos agentes, además de dos detenciones.

Los legisladores no pudieron salir del Parlamento hasta la 01.00 GMT, después de que un primer intento de evacuarlos en autobús cinco horas antes fuera frustrado por la presencia de miles de personas que rodeaban el edificio al grito de "¡mafia!" y "¡dimisión!".

Los manifestantes críticos con el Gobierno de Plamen Oresharski organizaron una sentada para impedir el paso del vehículo, escoltado por dos tanquetas de la Policía, crearon barricadas y rompieron varias ventanas a pedradas, antes de que el autobús al que arrojaban botellas de plástico y otros objetos regresara al recinto del Parlamento.

Finalmente, los diputados y ministros pudieron abandonar el edificio en varios vehículos gracias al corredor de seguridad que formaron unos 400 policías. Durante la mañana del miércoles, decenas de personas han vuelto a interrumpir el tráfico frente al edificio del Parlamento, que ha suspendido la sesión ordinaria prevista para hoy.

La protesta de la pasada noche ha sido la primera en la que se han producido episodios de violencia tras 40 jornadas consecutivas de manifestaciones y concentraciones ciudadanas contra el Ejecutivo del economista independiente Plamen Oresharski, en el poder desde mayo.

Los manifestantes acusan al Gobierno, y a la clase política en su conjunto, de ignorar el interés público y actuar sólo en provecho de la oligarquía económica. Esta nueva ola de protestas en el país más pobre de la Unión Europea se inició tras el nombramiento hace seis semanas de un conocido empresario como nuevo jefe de los servicios secretos. Aunque el Gobierno dio marcha atrás casi inmediatamente, la rectificación no calmó los ánimos en las calles.

El Ejecutivo cuenta sólo con el apoyo de los diputados socialistas y de los del partido de la minoría turca, que no suman la mayoría absoluta de los escaños. El conservador GERB, partido en el poder hasta febrero, lleva semanas boicoteando el funcionamiento del Parlamento. Su dimisión se produjo en febrero, ante una serie de protestas ciudadanas motivadas por los altos precios de la electricidad.

El presidente, Rosen Plevneliev, ha instado a los manifestantes a "mantener las protestas tal y como estaban" y a comportarse de forma "pacífica" y "civilizada", en respeto a "los valores de una sociedad democrática". Plevneliev también ha extendido a las fuerzas de seguridad su llamamiento a evitar confrontaciones.

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