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Los militares egipcios aprueban limitar el poder del nuevo presidente

La cúpula castrense emiten una declaración constitucional complementaria con la que se reservan el poder legislativo y el presupuestario

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Las elecciones presidenciales egipcias han vivido su última jornada de votación en un ambiente polarizado, con acusaciones cruzadas de irregularidades e intentos de desacreditación por parte de las campañas de ambos candidatos.

Sin embargo, la noticia del día, y de última hora, ha sido la emisión realizada por la Junta Militar que dirige el país desde la caída de Hosni Mubarak de una declaración constitucional complementaria para definir las prerrogativas del nuevo presidente. Una fuente castrense, citada por la agencia oficial de noticias Mena, señaló que los detalles del texto se darán a conocer mañana en una rueda de prensa. 

Sin embargo, otras fuentes militares ya habían adelantado que con la declaración, la Junta pretende limitar el poder del nuevo presidente, concediéndose a sí mismo el derecho de controlar los presupuestos, uno de los temas que ha levantado más polémica en los últimos meses.A lo que hay que sumar que la cúpula castrense ya ha hecho efectivo su control del poder legislativo tras la disolución del Parlamento.

Los militares se reservan el derecho de controlar los presupuestos

Según han filtrado los medios egipcios, el anexo constitucional dará al presidente el poder de designar al jefe de Gobierno, a los ministros y a los altos funcionarios y diplomáticos, entre otros. El nuevo mandatario también podrá convocar elecciones legislativas y promulgar leyes o rechazarlas, como ya estipulaba la Constitución de 1971, suspendida tras la revolución del 2011.

El antiguo presidente de la Cámara Baja, Saad Katatni, mostró hoy en un comunicado su rechazo a la disolución de la misma y a que la Junta Militar promulgue una Declaración Constitucional complementaria que funcione como Carta Magna provisional hasta la redacción de una definitiva. Las elecciones presidenciales se han celebrado sin la existencia de una Constitución que estipule los poderes del futuro mandatario, debido a las diferencias surgidas en el seno de la Asamblea Constituyente.

En medio de esta crispación, los egipcios han acudido a las urnas en menor medida que en la primera jornada de la segunda vuelta. Debido a esa escasa afluencia en una jornada especialmente calurosa, la Comisión Electoral ha decidido prorrogar dos horas los comicios con el objetivo de animar a la participación. 

La Comisión Electoral decidió prorrogar dos horas el cierre de los centros de votación

Tanto el islamista Mohamed Mursi, aspirante de los Hermanos Musulmanes, como el exprimer ministro de Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq, se presentan como los ganadores de estos comicios. Los seguidores de Mursi denuncian que la victoria de Shafiq devolvería al país al antiguo régimen y sus partidarios alientan el miedo a la transformación de Egipto en un estado religioso si gana Mursi.

La campaña del exgeneral militar denuncia que el partido de su contrincante ha imprimido papeletas electorales marcadas con el nombre del líder islamista, pero los Hermanos Musulmanes, que han denunciado una estrategia de difamación en su contra para cargarles con el estigma de las irregularidades, como las que antes cometía el disuelto partido de Mubarak, niegan tener cualquier tipo de responsabilidad.

'La Junta Militar está jugando con las cabezas de los egipcios' 

El presidente de la Comisión Electoral, Faruq Sultán, ha dado cuenta de cómo algunos representantes de los aspirantes han instigado al voto y ha confirmado la detención de tres empleados de colegios electorales por marcar papeletas de los sufragios. Otras tres personas han sido encarceladas en El Cairo, de las cuales los Hermanos Musulmanes han querido distanciarse de inmediato, negando tajantemente cualquier tipo de vinculación. Hacían campaña y portaban material informático con información sobre los votantes de la zona y vídeos de entrenamientos militares en países extranjeros.

Entre los que han acudido a votar, muchos se han mostrado escépticos. La estudiante universitaria Engy el Odi, de 19 años, no confía en las elecciones porque 'lo que ocurre actualmente es un juego y no es realmente democrático'. 'La Junta Militar (máxima autoridad de Egipto) está jugando con las cabezas de los egipcios, pero siento que tengo que votar en caso de que (la votación) sea real', agrega.