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El ministro de Exteriores de Israel, imputado por cuatro delitos

Lieberman, que por su cargo tiene derecho a un audiencia previa con el fiscal, está acusado de fraude, blanqueo de dinero, violación de la confianza y acoso de testigos

EFE

El fiscal general del Estado de Israel, Yehuda Weinstein, ha informado al ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, de que ha decidido imputarle por fraude, blanqueo de dinero, violación de la confianza y acoso de testigos.

Según informaron medio locales, debido a su cargo, Lieberman, que recibió la comunicación en medio del congreso en Jerusalén de su partido, el ultranacionalista Israel Betenu  tiene derecho a una audiencia previa con el fiscal para tratar de evitar la imputación.

Si recurre a la audiencia podría mantenerse en su puesto, pero si renuncia a la misma para no desvelar su línea de defensa, entonces se consumaría la imputación y se vería obligado a dimitir en cuanto su expediente llegase a los tribunales.

En agosto de 2009, la Policía israelí había recomendado a la Fiscalía General que procesara a Lieberman -ya entonces titular de Exteriores- por los citados cuatro cargos más el de soborno, que finalmente ha quedado fuera del acta de acusación. El jefe de la diplomacia israelí convocó entonces de urgencia una rueda de prensa para defender su inocencia y anunciar que dimitiría inmediatamente si resultara finalmente imputado.

"En lo que a mí respecta, el momento decisivo será la decisión que adopte el fiscal general después de convocar una audiencia futura, si es que tiene lugar. Sólo después, y si el fiscal general decide imputarme, dimitiré de mi cargo (de ministro de Exteriores) inmediatamente, y supongo que en el plazo de tres a cinco meses renunciaré como jefe de mi partido", dijo entonces. Su eventual dimisión como ministro y jefe del tercer partido de mayor peso en el Parlamento (quince diputados) podría obligar a Netanyahu a cambiar su coalición de gobierno.

Hoy ha manifestado que "no tengo nada de lo que preocuparme. Tras quince años me será dada por fin la oportunidad de probar que siempre me comporté de acuerdo a la ley. En mi caso, una palabra es una palabra". 

Lieberman: "No tengo nada de lo que preocuparme"

Lo que ha trascendido del caso en la prensa local sitúa a Lieberman como responsable de unos presuntos delitos en los que participó incluso después de llegar al Parlamento y al Ministerio de Exteriores. Las sospechas apuntan a que se habría embolsado más de diez millones de shekels (2,01 millones de euros o 2,9 millones de dólares) gracias a un entramado de empresas que levantó con ayuda de algunos asociados.

El ministro es sospechoso de haber establecido varias compañías tapadera con las que lavaba el dinero que luego acababa en sus bolsillos. Las pesquisas establecen que, junto a sus allegados, Lieberman trató de obstruir las investigaciones en al menos tres situaciones diferentes, cambiando los nombres de las compañías que supuestamente estableció en Chipre, tras sospechar de que la Policía le seguía la pista.

Diputado desde 1999, Lieberman ha sido ministro en al menos cuatro ocasiones desde 2002, entre otros al frente de Asuntos Estratégicos en el anterior ejecutivo de Ehud Olmert y de Exteriores en el actual de Benjamín Netanyahu. Si bien había sido interrogado en varias ocasiones sobre supuestos delitos relacionados con la corrupción, nunca hasta la fecha se ha sentado en el banquillo de acusados.

El titular de Exteriores se suma a la larga lista de políticos israelíes con problemas con la Justicia en los últimos años, como el ex presidente Moshe Katsav, condenado a siete años de cárcel por violación; el anterior primer ministro, Ehud Olmert, inculpado por diversos delitos; o el ex ministro de Justicia Haim Ramón, condenado a trabajos públicos por acoso sexual.

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