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La moratoria nuclear socava al Gobierno alemán

El polémico giro sobre la energía atómica de Angela Merkel podría hacerle perder los comicios en su feudo

THILO SCHÄFER

En el quiosco de música de la céntrica plaza del Castillo de Stuttgart un grupo de activistas invita a los transeúntes a donar dinero y a fabricar pajaritos de papel en recuerdo de las víctimas del terremoto en Japón. La capital del estado federado de Baden-Württemberg queda muy lejos del país asiático pero el desastre nipón también ha sacudido los cimientos políticos de este bastión conservador de Alemania.

Las elecciones regionales del domingo podrían convertirse en un fiasco para la Unión Democristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel, que perdería su principal feudo tras 58 años en el Gobierno, según auguran todos los sondeos.

La CDU lleva 58 años gobernando el estado de Baden-Württemberg

Una derrota en este land de diez millones de habitantes y motor de la economía alemana podría ser el principio del fin de Merkel y su Gobierno de coalición con los liberales del FDP en Berlín. El tema clave es la voltereta de la canciller sobre la energía nuclear. Ante la amenaza de una catástrofe atómica en la planta japonesa de Fukushima, Merkel dio un giro de 180 grados y decretó una moratoria de tres meses para los 17 reactores alemanes que podría dar paso a un "abandono medido" de la controvertida fuente de energía.

Hace sólo cuatro meses que el Gobierno tumbó una ley de la anterior coalición de socialdemócratas y Verdes y decretó, sin mucho debate público, la prolongación de la vida útil de las plantes nucleares.

Ayer, nada menos que el excanciller Helmut Kohl, el padrino político de Merkel, criticaba este cambio de rumbo en un artículo en Bild, el diario mas leído de Alemania: "No deberíamos pretender que nos hemos enterado de los riesgos de la energía nuclear sólo después de lo de Japón".

Los liberales del FDP, socios de Merkel, están ya en caída libre

Cálculos electoralistas

A juzgar por las encuestas, los votantes tampoco dan credibilidad al nuevo escepticismo de la canciller sobre los beneficios del átomo. Un 71% cree que el giro obedece a cálculos electoralistas. "Es como si el papa de repente abogara por la píldora anticonceptiva", ironizaba la revista Der Spiegel.

Como si hiciera falta confirmar las sospechas de la ciudadanía, el ministro de Economía federal, el liberal Reiner Brüderle, metió la pata al asegurar en una reunión con líderes empresariales que "ante las elecciones regionales hay mucha presión sobre la política y por eso las decisiones no son siempre racionales", según consta en las actas de la reunión. El desmentido del ministro diciendo que había sido malinterpretado no ha hecho sino acrecentar las sospechas.

La credibilidad de Merkel ha caído, según los últimos sondeos, pero esto no empezó con el debate nuclear. Ya en el caso del ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg, que tuvo que dimitir por haber plagiado en su tesis doctoral, la canciller aún defendía la inocencia de la estrella de su Gabinete cuando la evidencia del fraude ya era apabullante.

Ahora mismo, CDU y FDP están lejos de una mayoría federal y gran parte de la culpa la tiene la implosión espectacular de los liberales. El último capítulo es el papel del líder del FDP, el ministro de Exteriores Guido Westerwelle, en la crisis de Libia. En contra de los principios que defendía antes, Westerwelle empujó a Alemania a abstenerse en la votación en la ONU sobre la resolución que autoriza la operación militar contra Gadafi. Corren rumores de que Merkel incluso tuvo que disuadirle de votar en contra.

Ante la autodestrucción de los partidos del Gobierno, la oposición no tiene que hacer casi nada. Es más, las divisiones dentro de SPD y Verdes sobre Libia han quedado ocultas por el caos en las filas gubernamentales.

Muchos analistas ya comparan el posible impacto de las elecciones del domingo con la derrota del SPD en Renania del Norte-Westfalia en 2005. El entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder se vio obligado a convocar elecciones federales anticipadas que perdió, lo que abrió las puertas del poder a Angela Merkel.

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