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Moscú pide a Washington que cierre el grifo de armas a los yihadistas sirios

El “régimen de calma” que en teoría se aplica en Siria no tiene grandes repercusiones sobre el terreno, en gran parte porque las “organizaciones terroristas”, como Al Nusra (Al Qaeda) o el Estado Islámico, combaten codo con codo con los llamados “moderados” y reciben armas constantemente de Estados Unidos y sus aliados.

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Foto de archivo de combatientes rebeldes en la ciudad de Alepo. / REUTERS

JERUSALÉN.– El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha pedido a su homólogo de Estados Unidos, John Kerry, que presione a Turquía para que cierre sus fronteras al tráfico de armas que entran en Siria continuamente y que en su mayor parte terminan en manos de las organizaciones yihadistas más radicales.

La mayoría de las armas que se introducen desde Turquía y Jordania van a parar a los grupos aliados del Frente al Nusra (Al Qaeda) y del Estado Islámico, y se usan para combatir a las fuerzas del gobierno de Damasco y no a las dos “organizaciones terroristas” ni a sus aliados, que en muchas ocasiones colaboran con Al Qaeda y el Estado Islámico con el conocimiento y soporte de Estados Unidos y Arabia Saudí.

Funcionarios rusos se preguntan si fue acertada la decisión de Moscú de evacuar a parte de sus tropas en Siria en febrero sin obtener nada a cambio, y que una contrapartida que podían haber exigido era justamente que se cerrara herméticamente la frontera turca, con lo que se habría evitado el recrudecimiento de los combates.

Precisamente este miércoles se ha sabido que el Consejo de Seguridad de la ONU ha rechazado una propuesta de Rusia para incluir en la lista de organizaciones terroristas a dos de los grupos yihadistas más poderosos, el Ejército del Islam y Ahrar al Sham, que luchan contra el régimen para establecer un gobierno islamista, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos y sus aliados, principalmente de Arabia Saudí y Catar, y que operan conjuntamente con Al Qaeda.

Los países que han echado a tierra la iniciativa rusa son Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Ucrania, que priorizan la lucha contra el gobierno de Bashar al Assad por encima de la ideología religiosa extremista del Ejército del Islam y de Ahrar al Sham.

El lunes Estados Unidos y Rusia acordaron “delimitar” el territorio que controlan el Estado Islámico y el Frente al Nusra, una idea propuesta por Moscú que Washington aceptó a cambio de que los rusos presionen a Damasco para que deje de bombardear las zonas controladas por las “organizaciones adscritas a la tregua”.

El envío de armas a los yihadistas lo realizan principalmente Estados Unidos, Arabia Saudí y Catar, además de Turquía. En abril la revista militar británica Jane’s reveló el envío a Siria de 3.000 toneladas de armas por parte de Estados Unidos, con material de todo tipo, incluidos casi 800 misiles anticarro.

No es anecdótico que la primera remesa de estas armas partiera de un puerto de Bulgaria el 4 de diciembre, es decir solo unas semanas después de que Estados Unidos y Rusia acordaran en Viena lanzar un proceso político para resolver el conflicto. El destino de esta remesa era el puerto jordano de Aqaba, desde donde las armas entraron en Siria. El calendario del envío cuestiona la seriedad de los compromisos que Estados Unidos y Rusia anuncian en público.

El comunicado mediante el que Estados Unidos se compromete a trabajar para “delimitar” el territorio controlado por el Frente al Nusra, es otro indicio de que las cosas se mueven demasiado despacio, y todo indica que será una operación complicada puesto que el territorio de Al Nusra se confunde completamente con el de otras milicias yihadistas como Ahrar al Sham y el Ejército del Islam que cuentan con el apoyo de Estados Unidos.

No deja de ser expresivo el hecho de que los mapas de Alepo y sus entornos que en las últimas semanas están publicando los medios de comunicación occidentales sean confusos. En estos mapas se delimita el territorio del Estado Islámico y el territorio del ejército sirio, pero no se precisa o distingue qué territorio concreto controla Al Nusra por la sencilla razón de que Al Nusra, es decir Al Qaeda, está operando conjuntamente con las demás milicias yihadistas aliadas de Occidente en el mismo territorio.

La confusión que reina es casi total y desde la ruptura del alto el fuego en abril, Al Nusra y otras milicias yihadistas “moderadas” han realizado un sinfín de ataques contra el ejército sirio. La semana pasada Al Nusra y sus aliados tomaron la estratégica localidad de Jan Tuman, cerca de Alepo, mientras que el Estado Islámico ha tomado varios lugares entorno a la ciudad de Homs. Durante estos ataques yihadistas, los rebeldes “moderados” han permanecido con los brazos cruzados cuando no han colaborado con los yihadistas.

Esto explica que Moscú haya pedido a Washington que delimite con precisión el territorio del Frente al Nusra. La “delimitación” tiene gran importancia para Moscú y Damasco ya que les permitiría atacar las posiciones enemigas sin ser acusados de atacar a los rebeldes “moderados”, aunque el acuerdo también revela que no existen normas claras respecto a qué milicias son realmente “moderadas” y respetan el “régimen de calma” que en teoría, pero solo en teoría, ha estado vigente desde abril.

El comunicado del lunes es además dudoso porque no existe ninguna indicación de que Estados Unidos vaya a presionar a Turquía para que cierre el grifo de las armas, que en gran parte provienen justamente de Estados Unidos, ni está claro que Washington sea capaz de distinguir territorialmente entre Al Nusra y los propios aliados de Estados Unidos que se comportan de igual forma que Al Nusra.