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Netanyahu también le declara la guerra diplomática a Obama

Un nuevo incidente entre Israel y Estados Unidos sugiere que las tensas relaciones entre los líderes de los dos países todavía pueden sufrir un deterioro mayor

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Fotografía del 1 de octubre de 2014 de una de las última visitas de Netanyahu a la Casa Blanca.- AFP

JERUSALÉN.- Todo indica que la tensión entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y Barack Obama va a seguir creciendo hasta que el presidente de Estados Unidos abandone la Casa Blanca en enero de 2017. Al menos así se deduce de los numerosos incidentes que se suceden sin descanso; el último de ellos protagonizado por quien fuera embajador de Israel en Washington entre 2009 y 2013.

El martes, Michael Oren publicó un artículo muy crítico contra Obama en el Wall Street Journal bajo el título Obama ha abandonado Israel, un texto que se adelanta a su libro Aliado: mi viaje a través de la división entre América e Israel que se distribuirá en las librerías el 23 de junio. El artículo no puede ser más agresivo y ha suscitado una dura respuesta de Washington.

El embajador estadounidense en Tel Aviv, Dan Shapiro, se ha dirigido a Netanyahu para que desautorice el texto, pero el primer ministro se ha negado aduciendo que él ya no tiene nada que ver con Oren, aunque fue el propio primer ministro israelí quien lo nombró embajador y quien lo mantuvo en el cargo durante todo el primer mandato de Obama.

Nada más aparecer el artículo, el mandatario estadounidense se reunió con sus asesores para Oriente Próximo. En un primer momento decidieron dar una respuesta contundente, ha indicado el diario Haaretz, pero finalmente optaron por no complicar más las cosas y encargaron al departamento de Estado y al embajador Shapiro que dieran la cara, en lugar de la Casa Blanca.

El controvertido artículo indica que el presidente Obama ha violado los dos principios básicos de las relaciones comunes, causando un terrible daño a las relaciones bilaterales. Según Oren, el presidente de EEUU ha roto la tradición de no airear públicamente los desacuerdos entre los dos países y el principio de no causar "sorpresas" a la otra parte.

Como a los embajadores israelíes en Washington no los nombra el ministerio Exteriores sino el primer ministro, en la Casa Blanca consideran que las críticas provienen del propio Netanyahu. El hecho de que el jefe del Ejecutivo israelí se haya negado a condenarlas sería una prueba de que comparte los puntos de vista del exembajador que él mismo designó.

Michael Oren nació y se educó en Estados Unidos y antes de emigrar a Israel se especializó en historia del Oriente Próximo en Princeton. Por supuesto, en su currículo consta el paso por uno de los llamados "centros de estudios estratégicos", el Centro Shalem de Jerusalén, que juegan un destacado papel de propaganda de Israel en Estados Unidos. Además, ha enseñado en Yale, Harvard , Georgetown, Tel Aviv y Jerusalén, y el Jerusalem Post lo ha considerado como uno de los diez judíos más influyentes del mundo.

En el WSJ, Oren sostiene que los "errores" que ha cometido Obama con respecto a Israel no han sido fortuitos sino "deliberados". Una crítica que en medios judíos moderados de Estados Unidos se ha calificado a su vez de deliberada y mediante la que Oren ─es decir Netanyahu─ buscaría excitar a los judíos conservadores norteamericanos, hacer campaña contra los demócratas y vender el libro que acaba de escribir "entre lectores republicanos".

Esto también lo ha dicho Dan Shapiro en entrevistas que ha concedido a los medios de comunicación israelíes en hebreo, lengua que Shapiro domina. Antes de ser embajador en Tel Aviv, Shapiro fue asesor de Obama para asuntos de Oriente Próximo y estudió en Harvard esta misma materia, de manera que su perfil es muy similar al de su amigo Oren, aunque a diferencia de éste, Shapiro no ha emigrado a Israel.

Oren se afilió al partido Kulanu justo antes de los comicios de marzo y su líder, Moshe Kahlon, le cedió uno de los lugares preeminentes en la lista, de manera que ahora es diputado en la Kneset. Shapiro se ha dirigido personalmente a Kahlon para que desautorice a Oren y Kahlon ha formulado una declaración aclarando que el artículo del WSJ no refleja la posición del partido ni la suya propia.

En Washington, John Kirby, portavoz del departamento de Estado, ha dicho que el secretario John Kerry considera la versión de Oren de "absolutamente imprecisa y falsa" y "no refleja lo ocurrido", probablemente porque Oren no ha sido informado al detalle de los numerosos encuentros que Obama y Netanyahu han mantenido en los últimos seis años.

El caso es que Kahlon, a diferencia de Netanyahu, ha pedido a Oren que se disculpe, pero éste se niega. El miércoles Oren partió para Estados Unidos para promocionar su libro y tiene previstas entrevistas con destacados medios que podría aprovechar para echar más leña al fuego, algo que temen en la Casa Blanca y el departamento de Estado.

Peter Beinart, un conocido periodista judío que se identifica con los demócratas y con frecuencia critica a Netanyahu, ha resultado ofendido por el artículo de Oren y ha escrito que no es procedente decir que Obama ha abandonado Israel cuando ha incrementado la ayuda militar al Estado judío y ha seguido vetando en el Consejo de Seguridad de la ONU cada una de las resoluciones presentadas contra la ocupación israelí.

Mientras Oren pone el grito en el cielo porque en la primera reunión que celebró con Netanyahu, Obama pidió la congelación de las colonias judías y que Netanyahu admitiera la solución de los dos estados, Beinart recuerda que Netanyahu solo habló entonces de una "paz económica" pero no política con los palestinos. En consecuencia, añade Beinart, es Netanyahu quien ha modificado los entendimientos existentes con Washington y no a la inversa, como sostiene Oren.

Beinart concluye diciendo que Netanyahu espera que la Casa Blanca apoye incondicionalmente a Israel en cualquier asunto, y que en caso contrario acusa al presidente Obama de "abandonar a Israel", como ha hecho ahora Oren en su artículo.

Aunque algunos funcionarios israelíes dicen que las relaciones entre Israel y Estados Unidos se han deteriorado por una falta de química personal entre Netanyahu y Obama, lo cierto es que las diferencias políticas han sido decisivas en ese deterioro y Netanyahu parece haber decidido gestionar la crisis con paciencia hasta que Obama salga de la Casa Blanca.