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Obama compara su plan para EEUU con la carrera espacial

El presidente llama al Congreso a un esfuerzo conjunto para superar el 'momento Sputnik'

ISABEL PIQUER

En su discurso anual sobre el estado de la unión, una ocasión ritual para cada presidente de hablar de su programa, y ante un Congreso simbólicamente más unido que en otras ocasiones, Barack Obama pidió el martes a los legisladores de Washington que contribuyeran a sentar los cimientos del futuro de Estados Unidos, una suerte de carrera espacial, el 'momento Sputnik de una generación', para recuperar la primacía mundial de la hiperpotencia.

Obama empezó su intervención recordando el tiroteo de Tucson y el 'escaño vacío' de la representante Gabrielle Gifford, que se recupera muy lentamente de las heridas que sufrió en el atentado del día 8.

Frente a un Congreso mayoritariamente republicano, elegido en las legislativas del pasado noviembre, Obama tendió la mano hacia los conservadores al proponer congelar algunos gastos no obligatorios del presupuesto durante los próximos cinco años para ahorrar 400.000 millones y aligerar el colosal déficit que debería alcanzar la cifra récord de 1,5 billones de dólares.

La audiencia no fue tan hostil como se esperaba. En un gesto simbólico de unidad, por lo de Tucson, los congresistas no se sentaron en bloques partidistas si no que se mezclaron: el demócrata John Kerry junto al republicano John McCain, la ex presidenta de la Cámara de Represenantes Nancy Pelosi con el veterano conservador Roscoe Bartlett. Eso ayudó sin duda a crear un clima algo más conciliador de lo habitual. Al menos en apariencia. Todos llevaban en la solapa un lazo blanco y negro en recuerdo por los muertos y en apoyo a los supervivientes.

Durante una hora, el presidente habló casi exclusivamente de economía. Propuso reducir los impuestos a las empresas, invertir en infraestructuras y abolir las redundancias gubernamentales que han contribuido a profundizar el déficit. 'Los pasos que hemos dado en los dos últimos años quizás hayan conseguido hacer mella en la recesión, pero para ganar el futuro, necesitaremos hacer frente a retos que se han ido creando a lo largo de la últimas décadas', dijo el presidente.

Para dar carácter de prioridad nacional a sus objetivos e intentar acallar las críticas de los conservadores, siempre arropados en la defensa de la patria, Obama defendió el excepcionalismo estadounidense y comparó sus metas económicas con la carrera espacial de los años sesenta.

'Hace medio siglo, cuando los soviéticos se adelantaron en la carrera espacial al lanzar un satélite llamado Sputnik, no teníamos ni idea de cómo ganarles para llegar a la Luna. No teníamos la tecnología. La NASA no existía. Pero después de invertir en investigación y educación no sólo los superamos sino que lanzamos una industria que creó millones de puestos de trabajo. Este es el momento Sputnik de nuestra generación', dijo Obama al proponer 'financiar los proyectos Apollo de nuestro tiempo'.

De nuevo para sacar los colores al orgullo patrio, Obama resaltó el avance de China en materia de energía solar y de Corea del Sur en educación. 'Tenemos que hacer de Estados Unidos el mejor sitio para hacer negocio', pidió el mandatario.

La política exterior apenas ocupó un cuarto de hora hacia el final. Obama habló de Irak, 'donde la guerra está llegando a su fin', de las dificultades en Afganistán, y mostró un respaldo contundente a 'las aspiraciones del pueblo tunecino de vivir en libertad'. También anunció una gira en marzo por Brasil, Chile y El Salvador para 'cimentar nuevas alianzas de progreso en las Américas'.

Los republicanos no fueron muy sensibles al 'momento Sputnik' y en boca de dos portavoces, señal de que las cosas en el bando conservador podrían dar juego, el representante por Wisconsin Paul Ryan, en nombre del partido, y su colega de Minnesota Michelle Bachmann, por el movimiento Tea Party, criticaron con dureza las propuestas de Obama.

Ryan llegó decir que Estados Unidos, como Grecia, se enfrentaba a un 'juicio final' económico y Bachmann arremetió de nuevo contra el plan de salud del presidente, el Obamacare, que los conservadores siguen empeñados en hundir.

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