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Obama se enfrenta a la mayoría republicana con una política social y fiscal ambiciosa

El presidente de EEUU se presenta ante el Congreso en su discurso sobre el Estado de la Unión con medidas contra la desigualdad y afirma: "La sombra de la crisis ha pasado"

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Barack Obama, durante su discurso sobre el Estado de la Unión. - REUTERS

WASHINGTON.- Seguro. Lleno de confianza y optimismo. Así se ha presentado Barack Obama ante el Congreso de EEUU para pronunciar su sexto discurso anual sobre el Estado de la Unión. Al presidente estadounidense le toca lidiar, en el último tramo de su mandato, con el Capitolio más hostil desde que fuera investido en 2009, con mayoría republicana en ambas cámaras. Ante ellos se presentó con su plan, el último y con el que despedirá sus ocho años en la Casa Blanca.

El mandatario centró su discurso en la defensa de la clase media y las medidas económicas contra la desigualdad. Obama afirmó rotundo que "la sombra de la crisis ha pasado" y que el país ha salido fortalecido, con una economía que "crece y genera empleos al ritmo más rápido desde 1999". "Esta noche, pasamos página", enfatizó.

Obama presumió de un plan que, según dijo, ha permitido el mayor crecimiento y creación de empleo desde 1999, reducir el déficit en dos tercios, que los mercados de valores hayan vuelto a las alzas y el número de personas con cobertura sanitaria asequible sea el más alto de la historia. El desempleo ha pasado del 10% durante la crisis al 5,6% y el Producto Interior Bruto (PIB) de hundirse un -8,2% a finales de 2008 a crecer un 5% en el tercer trimestre de 2014, recordó.

Obama defiende que EEUU ha salido de la recesión "con más libertad para escribir su propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra"

"¿Aceptaremos una economía donde sólo a unos pocos les va muy bien? ¿O vamos a comprometernos a una economía que genere mayores ingresos y oportunidades para todos los que hacen el esfuerzo?", señaló Obama, que puso a una familia de Minneapolis que sufrió los golpes más duros de la crisis como ejemplo ante los legisladores de "fuerza" y "unidad" para superar los momentos difíciles. "Esa es nuestra historia", apostilló.

En este sentido, Obama insitió en que EEUU ha salido de la recesión "con más libertad para escribir su propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra" y, por ello, apostó por presentar medidas que tengan como objetivo "proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia justa". Así, avanzó que en dos semanas mandara al Congreso "un presupuesto lleno de ideas prácticas, no partidistas".

Se trata de un plan fiscal para incrementar la carga impositiva de las grandes fortunas de los "superricos" y disminuir los impuestos a la clase media, que se beneficiaría de subsidios familiares y para la educación. En un comunicado, la Casa Blanca precisó que el aumento de impuestos recaerá en más de un 80 % en el 0,1% más rico de EEUU, aquellos con ingresos superiores a los dos millones de dólares anuales.

El presidente recordó que vetará cualquier legislación económica que vaya en contra de la agenda social presentada en el Capitolio

Obama sabe que esta propuesta está condenada al fracaso en un Congreso republicano que se opone a cualquier medida que suponga un aumento de la presión fiscal, aunque está poniendo las bases de un discurso que dominará la campaña electoral para unas presidenciales en las que él no competirá: la desigualdad económica. No obstante, el presidente recordó que recurrirá a su poder de veto si llegan a su mesa legislaciones económicas que vayan en contra de la agenda social que dejó clara en el Capitolio.

"Eso es lo que significa la economía de la clase media: la idea de que este país va mejor cuando todos tienen una oportunidad justa, todos ponen de su parte y todos siguen las mismas reglas. No sólo queremos que todos compartan el éxito de Estados Unidos, queremos que todos contribuyan a nuestro éxito", defendió el mandatario en su esperado discurso.

Barack Obama lanza un besos au mujer durante el discurso. - REUTERS

Las medidas populares que Obama quiere que sean financiadas con la subida de impuestos incluyen ayudas fiscales de 3.000 dólares a familias con hijos en edad preescolar, porque "tener a los dos padres trabajando es una necesidad económica ahora más que nunca". "Si creen de verdad que puedes trabajar a tiempo completo y mantener una familia con menos de 15.000 dólares, vayan e inténtenlo", retó a los congresistas.

"Confiamos en que al contar con regulaciones prudentes podríamos prevenir otra crisis, proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia justa"

Obama también quiere rebajas fiscales para la compra de vivienda, para aquellos que contraen deudas para financiar su educación superior y ofrecer dos años gratuitos en colegios comunitarios a los buenos estudiantes. Otras medidas que contempla el mandatario estadounidense, para las que espera contar con el apoyo del Congreso, son el aumento del salario mínimo y la aprobación de una ley que garantice que la mujer reciba el mismo salario que el hombre cuando hace el mismo trabajo.

"Confiamos en que al contar con regulaciones prudentes podríamos prevenir otra crisis, proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia justa", añadió el presidente. "No podemos arriesgar la seguridad de las familias al quitarles el seguro de salud, ni deshacer las nuevas reglas en Wall Street, ni volver a las mismas luchas del pasado sobre inmigración cuando lo que tenemos que hacer es arreglar el sistema. Y si llega a mi despacho un proyecto de ley que pretenda hacer cualquiera de estas cosas, lo vetaré", aseveró.

Por otra parte, Obama manifestó su intención de proteger un Internet "libre y abierto", ampliar su alcance a todas las aulas y a todas las comunidades, y "ayudar a los especialistas a construir redes más rápidas, para que la próxima generación de innovadores y emprendedores digitales tengan la plataforma para seguir transformando el mundo".

Obama aboga por una "mejor política" y un debate en el que se hable "de temas importantes, de valores y de hechos, en vez de crear falsas controversias"

Asimismo, ha señalado que "las empresas del siglo XXI necesitan una infraestructura del siglo XXI" y ha reclamado un "plan de infraestructuras bipartidista" que sea "más ambicioso que un simple oleoducto", agregó. Se refería al proyecto de ley para la construcción del controvertido oleoducto Keystone XL, que transportaría hasta 830.000 barriles de petróleo por día entre Canadá y la costa del Golfo de México ─que cuenta con el apoyo de los republicanos y el recelo de la Casa Blanca, que podría vetarlo─.

En cualquier caso, pese a las diferencias existentes entre demócratas y republicanos, Obama abogó por una "mejor política" y por un debate en el que se hable "de temas importantes, de valores y de hechos, en vez de crear falsas controversias". "Eso no requiere que los demócratas abandonen su programa político ni que los republicanos tengan que aceptar mi programa con los brazos abiertos", apuntó.

Por último, dentro de esa a la que aspira Obama, instó a buscar puntos de encuentro en los grandes temas de conflicto. Así, ha reclamado una ley de inmigración que no separe a una madre trabajadora de su hijo; avances en el derecho al voto que "se le está negando a demasiadas personas"; o sensibilidad en torno las polémicas raciales tras los hechos ocurridos en Ferguson y Nueva York.