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Obama ya piensa en su cita de noviembre con McCain

El senador disfruta de su inevitable victoria sin ofender a Hillary Clinton

ISABEL PIQUER

A 70 delegados de la nominación, Barack Obama ya piensa en noviembre. El candidato demócrata, al igual que su rival, Hillary Clinton, pasará estos días en Florida, cultivando el preciado voto conservador y el apoyo latino en un estado crucial de cara a las próximas presidenciales. Los dos harán campaña por separado puesto que todavía, oficialmente, siguen luchando por el respaldo oficial de su partido.

Ayer fue un día de resaca ordinaria en unas primarias extraordinarias. Obama ganó en Oregón (58% contra 42%) y Clinton arrasó en Kentucky (65%-30%). Los dos celebraron sus victorias y prometieron unir sus esfuerzos contra el republicano John McCain, sin decir ni cuándo ni cómo. Nada que no se hubiera visto ya.

Los diarios estadounidenses, que se han quedado sin adjetivos para calificar el ine-vitable nombramiento de Obama, volvieron a subrayar, como lo hicieron en Pensilvania y en Virginia Occidental, que el senador afroamericano sigue luchando por el apoyo blanco moderadamente conservador que a veces vota demócrata y a veces republicano.

Pero algo sí pasó el martes. Obama consiguió la mayoría de los delegados comprometidos (esos que deben votar como el estado al que representan, contrariamente a los superdelegados que pueden obviar la preferencia de las urnas y optar por quien mejor les parezca) lo que le sitúa a tan sólo 70 puntos de la nominación oficial. Según la CNN, el senador por Illinois tendría 1.953 delegados (1.648 delegados electos y 305 superdelegados, frente a los 1.493 de Clinton. Hacen falta 2.025 para el puesto. Y para saborear una victoria que sin embargo no describió como tal, para no ofender a una rival con la que deberá hacer las paces, Obama se fue a Iowa, el estado donde ganó por primera vez. "Los cínicos nos ningunearon, las eminencias nos dieron por derrotados, pero la gente de Iowa tenía una idea distinta", dijo el candidato, rodeado de su mujer y sus hijas.

"Esta noche, hemos vuelto con la mayoría de los delegados elegidos por los estadounidenses. La nominación demócrata para la presidencia está al alcance de la mano", añadió el candidato, saboreando su triunfo.

Paseo por Florida

Con la vista puesta en noviembre, el senador por Illinois intentará seducir estos días en Florida a esos votantes conservadores que tanto se le resisten, en un pasillo que va desde Tampa a Orlando, un paisaje infinitamente verde y monótono de interminables zonas residenciales.

Florida es también uno de los estados, con Michigan, que fue castigado por la jerarquía del partido por adelantar sus primarias y que se ha quedado sin delegados en la convención.

La ex primera dama también estará en Florida para cortejar a esos mismos votantes. Y de paso pedir, una vez más, que se incluyan las primarias de los dos estados castigados (donde ganó en parte porque nadie hizo campaña), con la esperanza de ganar algunos votos más.

Aunque a estas alturas todo parezca algo surrealista, ya nadie cuestiona que las primarias se celebrarán hasta el final, con tres citas pendientes, en Puerto Rico el 1 de junio, y Montana y Dakota del Sur, dos días más tarde. Si los superdelegados quisieran, podrían interrumpir el proceso pronunciándose por Obama, pero nadie se atreve a enfurecer a las bases que han acudido a votar con tanto entusiasmo.

Eso sí, el 4 de junio ya no habrá excusas y será el momento de nombrar por fin al ganador de las primarias. 


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