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La OEA condena el golpe de Franco contra Lugo en Paraguay

Buenos Aires retira su embajador en Asunción. Varios líderes latinoamericanos aseguran que no reconocerán a un presidente que no ha sido elegido por el pueblo

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La destitución del ya expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, sigue revolviendo la actualidad política latinoamericana. A través de un comunicado, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José María Insulza, calificó de 'juicio sumario' lo ocurrido con Lugo y dijo que el Senado paraguayo había vulnerado su derecho a la 'legítima defensa'. 

En el texto, recuerda que la comunidad internacional ha planteado dudas sobre si se han tenido en cuenta 'los principios universales del debido proceso y del legítimo derecho de todo procesado a defenderse usando todos los recursos procesales'.

En el grupo de países más beligerantes contra el nuevo Gobierno de Federico Franco están Argentina, que anunció ayer la retirada de su embajador en Asunción, Brasil, que condenó el 'golpe' de Franco y llamó a consultas a su representante diplomático en el país y Ecuador, Venezuela, Bolivia o Nicaragua, que ya anunciaron que no aceptarían 'un gobierno que no surja de las urnas y del mandato del pueblo'. 

La Cancillería argentina informó en un comunicado que el Gobierno de Fernández había dispuesto el 'inmediato retiro de su embajador en Asunción' y que la representación diplomática quedaba a cargo de un encargado de negocios, hasta que se restableciera el 'orden democrático'. Buenos Aires argumentó que había adoptado esta decisión frente a los 'graves acontecimientos institucionales' ocurridos en Paraguay.

Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha atribuido la destitución al 'imperio y sus lacayos en estas tierras'. 'Lo de Paraguay no podemos desconectarlo de los planes que se están montando contra Venezuela y contra otros países de nuestra América', ha afirmado en un discurso durante un acto militar en conmemoración del 191 aniversario de la guerra que selló la independencia venezolana de la Corona española.

Aunque, por el momento, no ha habido retirada, Brasil convocó a consultas a su embajador en Asunción, y anunció que evalúa junto con sus socios del Mercosur y de la Unasur las medidas para hacer frente a la crisis política del país vecino.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, consideró que Lugo había sido destituido 'de manera ilegal', por anunció que su país no reconocería a ninguna 'autoridad golpista'. En este sentido, el líder sandinista dijo que lo que definió como 'golpe de Estado' respondía claramente a 'una conspiración' que trata de 'debilitar el proceso de lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños'.

Entre los estados que, en principio, parecen haber recibido con menos hostilidad al nuevo ejecutivo están Colombia o Canadá. El presidente del país andino, el conservador Juan Manuel Santos, dijo ayer que no definiría su postura sobre la crisis desatada en Paraguay hasta que estudie 'bien' lo sucedido con los demás países miembros de la Unasur. Canadá, por su parte, reaccionó a ete asunto a través de un comunicado su secretaria de Estado para el continente americano, un texto en el que este país parece aprobar la destitución de Lugo. 'Canadá observa que Fernando Lugo ha aceptado la decisión del Senado paraguayo de impugnarle y que un nuevo presidente, Federico Franco, ha tomado posesión', puede leerse en la escueta nota.