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La ONU investiga la desaparición de huérfanos

Unicef vigila el aeropuerto para evitar que los menores salgan sin control de Haití

SUSANA HIDALGO

El absoluto descontrol en los días posteriores al terremoto ha motivado a Unicef, organización dependiente de la ONU que protege a los menores, a investigar la desaparición de varios niños huérfanos en Puerto Príncipe.

La jefa de protección de Unicef, Julie Bergeron, confirmó el jueves a este periódico que unos 140 críos abandonaron el país, con permiso del Gobierno haitiano, en las horas posteriores al seísmo pero que su salida de Haití no se produjo en circunstancias claras. Bergeron habló de "absoluto descontrol" y afirmó que la organización ha puesto personal en el aeropuerto de Puerto Príncipe para controlar los vuelos y la salida de los pequeños. "Nos consta que en al menos un caso un bebé ha salido de Haití por avión sin ningún tipo de documentación legal", afirmó la responsable de Unicef.

Unicef tiene datos de un bebé al que sacaron del país sin documentación

A las declaraciones de Bergeron se unieron este viernes datos facilitados desde Ginebra, una de las sedes de Unicef, en la que un representante de la organización señaló que habían desaparecido unos 15 niños de los hospitales de Haití.

Ante el revuelo que se montó, la organización afirmó después en un comunicado que no son datos confirmados oficialmente, pero sí advirtió de que existen "riesgos para los niños que no están acompañados de familiares o que aún no han sido localizados por algunas de las organizaciones de ayuda hunanitaria.

"Unicef está preocupado por las condiciones actuales en Haití, que pueden propiciar el tráfico infantil, pero no puede confirmar cuántos niños están desaparecidos", señala el comunicado. La organización asegura que ha recibido avisos de que hay niños que han salido de hospitales solos, sin ningún adulto que se ocupe de ellos. "Ante esta situación, Unicef está habilitando, en colaboración con otras organizaciones, varios centros seguros para niños que necesiten cuidados y protección temporales", rezaba el comunicado.

«Si la quieres, te la doy: es para ti»; así ofrece una madre a su hija de 8 años

"El trabajo de Unicef en estos momentos tiene como alta prioridad localizar y trasladar a lugares seguros a todos aquellos niños que después del terremoto se han quedado solos. Para ello, se desarrollan labores de búsqueda y se están habilitando instalaciones en las que se pueda albergar a estos niños de forma temporal pero en condiciones de seguridad", concluye.

Julie Bergeron, desde Puerto Príncipe, insinuó que ese descontrol del principio propició que bastaba con decir que un bebé era de un familiar muerto para que pudiera salir desde el aeropuerto.

La mayoría de las ONG se oponen a las adopciones masivas en Haití

En las calles de Puerto Príncipe hay muchos niños y adolescentes que están solos y que han tenido que reagruparse de manera espontánea con otras personas que también han perdido sus casas. Hay muchos menores que están al cuidado de tías o abuelas, pero estas a su vez acarrean con otros parientes y no hay comida ni agua para todos.

"Si la quieres te la doy, es para tí"; así ofrece Marie Thérèse a su hija, Joanna, de 8 años. La madre le atusa el pelo y le mira los dientes. La conversación se produce de manera espontánea en el barrio de Pacot, donde madre e hija están en la puerta de una casa semiderruida. "Yo no puedo darle de comer, llévatela", insiste la mujer, mientras tira del brazo de la hija.

La madre, Marie Thérèse, habla español, pero la niña no y sonríe con cara de no entender nada. La madre hace repetir a la pequeña: "Llévame contigo, tengo hambre, quiero comer", y así lo hace la cría, de manera automática. La mujer insiste en que la niña está sana y es guapa y que no la puede cuidar.

Ante la negativa, la madre insiste: "Tú puedes decir que es tu hija, llévatela". Cuando se le vuelve a decir que no, la madre cuenta su historia, que comparten muchas mujeres haitianas. "Su padre, mi marido, se murió en el terremoto, me he quedado sola, no doy abasto con todo", concluye Marie Thérèse, que insiste en que no le importaría no volver a ver más a su hija.

Ante el temor de que los pequeños huérfanos terminen en manos de mafias internacionales, Unicef y otras organizaciones aconsejan paralizar los acogimientos y las adopciones de haitianos hasta que la situación en el país se normalice.

Muchas ONG están recibiendo miles de llamadas de norteamericanos y europeos interesados en adoptar uno de los muchos huérfanos que ha dejado la tragedia. "Y muchos tienen prisa, pero las cosas hay que hacerlas dentro de la legalidad", afirma Bergeron.

La mayoría de las organizaciones que trabajan por los derechos de la infancia consideran que el traslado de un menor superviviente de un terremoto a otro país le va a causar un nuevo trauma. "Su colocación temporal en el extranjero es más traumática que útil, el cambio en su entorno conlleva un nuevo trastorno en sus vidas", concluye desde Haití la jefa de protección de Unicef, que considera que la única excepción deben ser los procedimientos que estén a punto de finalizar.

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