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La oposición de Yemen acepta negociar con Saleh

El partido del dictador y el Frente Común deben verse hoy en Riad para pactar los términos de la transición

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La violencia del régimen de Alí Abdalá Saleh, presidente de Yemen desde 1978, contra la población civil no ha acabado con la esperanza del Frente Común, plataforma que reúne las fuerzas de oposición, de ver al déspota fuera del palacio presidencial. El partido de Saleh y la oposición yemení han aceptado la invitación de Arabia Saudí de verse hoy en Riad para hablar y firmar, en una ceremonia prevista para el próximo lunes, el acuerdo de paz propuesto la semana pasada por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

La iniciativa, que no acabó ni con las protestas en todo el país árabe contra el régimen ni con la represión tres personas murieron el lunes y otra ayer por disparos de agentes pro-Saleh, da al dictador 30 días para ceder el poder a su vicepresidente. Dos meses después, se deben celebrar elecciones presidenciales.

Para el Frente Común, el mayor problema del plan del CCG, que reúne a todos los países de la Península Arábiga excepto Yemen, es que otorga inmunidad a Saleh, su familia y sus colaboradores; es decir, que las figuras del régimen salen inocentes. Ayer, en Saná, la capital, aún había miles de manifestantes en las calles para pedir que se llevara a Saleh al banquillo. Otro de los problemas de la oposición es que algunos de sus portavoces rechazan formar un gobierno de unidad nacional, tal como lo exige el plan del CCG, con miembros del Partido del Congreso Popular (PCP), la formación de Saleh.

Sin embargo, ayer, el Frente Común informó a la agencia EFE de que sus miembros hasta los islamistas y los nacionalistas aceptaban la propuesta del CCG en su totalidad. De ahí la decisión de la oposición de estar hoy en Riad, capital de Arabia Saudí. "Hemos recibido una invitación de Arabia Saudí para firmar en Riad el acuerdo propuesto por el CCG", declaró ayer Soltan Al Barakani, secretario general del gobernante PCP. "Los embajadores de Estados Unidos, de países de la Unión Europea y de los del CCG, representantes de la ONU, asistirán a la ceremonia de firma", añadió. Por su parte, la oposición declaró que "espera llegar a un acuerdo y firmar lo antes posible", en palabras a la agencia Reuters del portavoz opositor Mohamed Basindwa.

Yemen, uno de los países más pobres del mundo, se enfrenta, sin embargo, a importantes problemas para la aplicación del acuerdo, esté firmado o no. El primero es la ambigüedad del propio Saleh, quien, aunque dio luz verde a su partido para ir a Riad, mantiene una actitud desafiante. Sigue apareciendo en los mítines que sus seguidores organizan en las calles de Saná para continuar en el poder. Sigue amparándose en las leyes para justificar su presencia y acusa a la oposición y a Al Qaeda de hundir el país en el caos.

"Va a seguir maniobrando para mejorar su posición en las negociaciones y asegurarse una salida honorable: no ser un presidente derrocado", dijo a la agencia AFP Farés Al Saqaf, investigador en Saná. Y el dictador, añade Al Saqaf,podría ralentizar adrede la aplicación de los acuerdos de Riad. ¿Cómo? Por ejemplo, manipulando la composición del próximo Gobierno de unidad, explica el investigador. Saleh, a pesar de que pierde cada vez más respaldo, también podría convencer a los diputados para no votar su destitución.

El segundo y, sin duda, el mayor problema tanto para las autoridades como para el Frente Común, son las manifestaciones de ciudadanos que exigen, desde el pasado 27 de enero, la salida inmediata del dictador y llevarle al banquillo por sus más de 30 años de dictadura. Y no está claro que las fuerzas de la oposición sean capaces de calmar los ánimos. El campus universitario es el corazón de la protesta y miles de personas siguen acampadas hasta que se vaya Saleh. "Se está formando un abismo entre la oposición informal la calle y la oposición oficial. Y esto escapa al control de los partidos políticos", dice un analista local a Reuters.

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