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La oposición de Zimbabue no espera y proclama su victoria

La Comisión Electoral dice que todavía no hay resultados oficiales definitivos

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La oposición de Zimbabue no ha esperado a que se hagan públicos los resultados oficiales definitivos de las elecciones y ayer se proclamó vencedora de los comicios.

'A menos que un milagro cambie las cosas, hemos ganado estas elecciones más allá de cualquier duda razonable', dijo Tendai Biti, secretariogeneral del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC).

Según Biti, con los primeros resultados disponibles, basados en un 12% de los 9.000 centros de votación, se podría proyectar que el candidato del MDC, Morgan Tsvangirai, se lleve el 67% de las papeletas.

Tsvangirai, que ya perdió en 2002 unas elecciones que denunció como fraudulentas, es el principal rival del presidente Robert Mugabe, que busca en estos comicios un sexto mandato que extienda otros cinco años el poder que detenta desde 1980.

Retraso deliberado

La oposición suele tener mayor apoyo en los centros urbanos, que son las primeras jurisdicciones en dar a conocer los datos del escrutinio, mientras Mugabe concentra sus apoyos en las zonas rurales.

'Sabemos que la mayoría de resultados son finales, pero [las autoridades electorales] se están tomando su tiempo deliberadamente para anunciarlos', añadió Biti.

La Comisión Electoral de Zimbabue pidió a la oposición que deje de anunciar datos sobre las elecciones y de atribuirse la victoria, ya que sólo las autoridades electorales tienen competencia para hacerlo.

'Los resultados anunciados no son los oficiales', porque la verificación de los datos
está en proceso, señaló en un comunicado oficial el presidente de la Comisión, Lovemore Sekeramayi.

El portavoz del Gobierno, George Charamba, advirtió a la oposición contra anuncios de victoria prematuros. 'A eso se le llama un golpe de Estado y todos sabemos cómo se actúa ante un golpe de Estado', dijo Charamba, según el diario gubernametnal Sunday Mail.

Mugabe, antiguo héroe de independencia que ha llevado a su país a la ruina económica -con un 100.000% de inflación anual y un 80% de paro- llegó a estas elecciones debilitado por las fracturas que asoman dentro de su propio partido. Prueba de ellos es que su ex ministro de Finanzas,
Simba Makoni, rompió con éste y se presentó a la presidencia como independiente.

Pero Mugabe ha dado muestras de seguir teniendo el control sobre las instituciones clave que pueden asegurar que se le proclame ganador de nuevo, como ocurrió en 2002.