Público
Público

El Papa acepta la dimisión del obispo bávaro acusado de abusos

Benedicto XVI hace una breve alusión al 'pecado' de la Iglesia durante un encuentro con obispos belgas

PÚBLICO

Acosado por los escándalos de abusos y maltrato, el obispo alemán Walter Mixa puso su destino en manos del Papa, que le ha enseñado la puerta de salida. Benedicto XVI ha aceptado la renuncia del obispo de Absburgo (Alemania), que el 21 de abril puso sus cargos a disposición del Vaticano tras reconocer que maltrató a menores, una confesión que se produjo después de múltiples testimonios incriminatorios, que comenzaron con la denuncia de brutales palizas a niños en el hospicio de Schrobenhausen, donde fue párroco de 1975 a 1996. El escándalo afecta al estado de Baviera, corazón del catolicismo en Alemania y región natal del Papa.

La Fiscalía también investiga a Mixa, de 69 años, adscrito al ala más conservadora de la Iglesia alemana, por supuestos abusos sexuales en la diócesis bávara de Eichstätt, donde fue obispo de 1996 a 2005. Mixa ha negado tajantamente haber cometido abusos sexuales. Si la Fiscalía levanta acusación formal, Mixa será el primer obispo alemán en sentarse frente a un juez.

El semanario Der Spiegel revela que, en sus tiempos en Eichstätt, el obispo solía llevar a seminaristas a sus estancias privadas e invitarlos a sesiones de sauna. Allí se ganó al apodo de Monsi, por Monsignore, según Der Spiegel. En unas recientes declaraciones, Mixa atribuyó los abusos en la Iglesia a la revolución sexual de los 70 y 80. También fue sonora su equiparación de la importancia del aborto y el holocausto.

El Vaticano ha confirmado que el Papa acepta la dimisión de Mixa, también obispo militar del Ejército alemán, por el artículo 401/2 del código canónico, por el que 'se ruega encarecidamente' al prelado que renuncie 'si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad' para ejercerlo.

Por otra parte, el Benedicto XVI ha hecho una breve alusión al “pecado” que ha afectado a la Iglesia Católica en Bélgica durante un encuentro con los obispos belgas en el Vaticano. Muchos esperaban que el Papa aprovechase el encuentro para abordar a fondo la cuestión, después de varios escándalos en Bélgica. Sin embargo, el Papa se limitó a llamar a la unidad en una Iglesia, la belga, “tocada por el pecado”.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias de Internacional