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El Pasok acepta una nueva coalición con la derecha griega

Venizelos anuncia un nuevo Gobierno griego para "a más tardar" el martes. Merkel rechaza suavizar los términos del rescate al país heleno

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Con la oposición de toda Europa, el Pasok parece haber optado por la opción más coherente con sus última trayectoria. Grecia podría tener un nuevo Gobierno este martes 'a más tardar', según ha anunciado el líder de los socialdemócratas, Evangelos Venizelos. Un nuevo Ejecutivo, pero bajo la misma coalición. 

Venizelos hizo el anuncio tras acabar su reunión con Andonis Samarás, líder de Nueva Democracia y ganador de las elecciones de ayer. 'Hemos acordado que el país necesita un gobierno inmediatamente. (...) Está claro que tenemos que dar una imagen seria tanto en el interior como en el exterior', declaró. Samarás había iniciado esta mañana las conversaciones para la formación de Gobierno. El primer encuentro fue con Alexis Tsipras. El líder de la coalición de izquierdas Syriza rechazó, como ya anunció ayer, entrar en un Ejecutivo junto a los partidarios del rescate. A su vez, prometió emprender una oposición 'activa y constructiva'.

El Pasok, después de dos elecciones y a pesar de ser el partido más odiado por los griegos por los rescates, volvía a estar en el centro de todas las miradas, ya que de su apoyo dependía el destino del país. De hecho, una coalición entre conservadores y socialdemócratas contaría con una mayoría suficiente en el Parlamento para gobernar.

Venizelos: 'Hemos acordado que el país necesita un gobierno inmediatamente'

Venizelos, que ayer se negaba a entrar en un Gobierno en el que no formara parte Syriza, se ha mostrado partidario finalmente de ligar el Ejecutivo heleno a una coalición con los consevadores, consciente de la trascendencia de su decisión tras la presión ejercida desde Europa, que no se ha cansado de repetir a los políticos griegos la importancia de formar un Gobierno de forma inmediata para no desestabilizar, aún más la zona euro.

El líder del Pasok se ha mostrado 'decepcionado' por la negativa de Syriza a entrar en un gobierno de 'unidad nacional'. Y es que tanto Venizelos como Samarás no se han cansado de repetir que era necesario que entraran en el ejecutivo el mayor número de partidos posible para no volver a exponerse ellos solos a la ira de la ciudadania. Por ello, el líder socialdemócrata y antiguo ministro de Finanzas, ha instado a su futuro socio que devuelva inmediatamente el mandato de formar Ejecutivo al presidente de la República, Karolos Papulias, y que sea éste quien dirija las negociaciones para conseguir la 'mayor cooperación posible'.  

Por su parte, Angela Merkel ha hablado sobre una posible renegociación del rescate, algo a lo que se había comprometido Samarás que iba a hacer. La canciller alemana ha dejado claro que que el nuevo Ejecutivo en Atenas deberá proseguir con la implementación de los 'compromisos' heredados de los gabinetes anteriores, que acordaron aplicar medidas de austeridad a cambios de los dos rescates financieros.

'Lo importante es que el nuevo gobierno persevere en los compromisos que se han adquirido'

'Lo importante es que el nuevo gobierno persevere en los compromisos que se han adquirido. No se puede relajar el ritmo de las reformas', aseguró Merkel. Además, la canciller negó que se esté estudiando un nuevo paquete de ayudas para Grecia, y abogó por que se llegue pronto a un acuerdo que permita la formación de un nuevo Gobierno griego que continúe con los ajustes y dialogue con la 'troika'.

Las declaraciones de Merkel, realizadas desde Los Cabos (México), donde participará en la cumbre del G-20, contradicen las que realizó el domingo su ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, que aseguró que 'se podría hablar de cambios en el cronograma' del plan para Grecia, algo que ha levantado un notable revuelo mediático en Alemania.

El titular de Exteriores subrayó que 'no puede haber cambios sustanciales en los acuerdos' suscritos entre Atenas y Bruselas, porque supondría crear un agravio comparativo con el resto de países rescatados, pero abrió seguidamente la puerta a una flexibilización de los plazos. Estas afirmaciones supusieron la ruptura de la postura monolítica que Berlín había mantenido en este tema hasta el momento, y a tan sólo dos semanas de la cumbre de la Unión Europea.