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Los petrodólares insuflan vida a las barriadas pobres

El 9% del PIB venezolano se invierte ahora en sanidad pública

D. LOZANO

Venezuela también celebra los siete años del macroproyecto Barrio Adentro, la primera misión social de la Revolución Bolivariana, que proporciona asistencia médica ambulatoria y centros de diagnósticos a quien antes no los disfrutaban.

Estamos en Catia, uno de los barrios más populares de Caracas, donde muchos ranchos (favelas) se extienden a lo largo de las laderas para dar cobijo a sus 350.000 habitantes. Más allá de la verja, frente a la cual 200 personas esperan su turno, se extiende la joya de la corona de los programas sociales, "el papá de los helados", como dicen en Venezuela.

Regentada por la superpoderosa PDVSA (Petróleos de Venezuela), hoy celebra su II Jornada Integral de Apoyo Comunitario. Y a fe que lo consigue con su despliegue de misiones: Mercal (mercado subsidiado por el Estado), Misión Negra Hipólita (para ayudar a vagabundos), oficina antidrogas, maratón de aerobic, jornada de consultoría jurídica, Misión Robinson (para personas mayores), Misión Cultura Corazón Adentro ("muchachos recuperados de la droga, con un talento impresionante para la música", explica uno de sus responsables), una clínica popular (62.000 consultas realizadas en 2009, "no podemos tratar graves dolencias, pero les remitimos a los hospitales", describe otro médico).

"He comprado dos pollos, carne, azúcar, también mantequilla", recuenta Silvia de Nolasco, tras hacer su larga cola para el mercado Pdval. "Gasté 56 bolívares (unos diez dólares). Pero en la calle me hubiera costado entre 80 y 90". Esta mujer, de 61 años, no tiene dudas: "Es maravilloso, que sigan adelante con todos estos proyectos, nos cae bien al pueblo, a los pobres. También vengo a la Misión Robinson y al módulo de Barrio Adentro".

Tampoco duda Jorge Díaz Polanco, sociólogo del Centro de Estudios del Desarrollo: "Barrio Adentro es el peor fraude que se ha hecho a este país". Este habitual detractor de las políticas sociales de Chávez explica que "las misiones son operativos improvisados dirigidos a los más pobres como dádivas del Gobierno".

La investigación realizada por Polanco sostiene que el gasto en salud alcanzó una cifra nunca antes experimentada, el 9% del PIB. Pero a medida que aumentó el gasto, disminuyó la eficacia. ¿Por qué?, "por la corrupción y los recursos que se van al negociado de Salud con Cuba. Venezuela paga a Cuba por sus casi 30.000 médicos, enfermeras y técnicos que trabajan en el programa Barrio Adentro con petróleo y con dinero." Sin la renta petrolera, gracias a la que el país ha ingresado 950.000 millones de dólares durante los últimos 11 años, no hubiese sido posible financiar estos proyectos.

El evidente éxito de Barrio Adentro contrasta con la aguda crisis que sufren los hospitales públicos del país. El propio Chávez reconoció que un grave descuido había paralizado la remodelación proyectada en alguno de ellos.

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