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¿Pierden los cubanos sus privilegios migratorios en los EEUU?

El nuevo acuerdo migratorio bilateral recién aprobado elimina la política de “Pies secos – Pies mojados”, vigente desde 1995, tras la crisis de los balseros que provocó la migración de 40 mil islaeños

FERNANDO RAVSBERG

LA HABANA.- Al menos durante una semana los emigrantes cubanos carentes de visa de los EEUU serán tratados de la misma forma que el resto de los “ilegales” que intentan entrar en ese país, según anunció La Casa Blanca. Por primera vez en medio siglo, Washington se ompromete a devolverlos y La Habana a aceptar a todos sin excepción.

El nuevo acuerdo migratorio bilateral recién aprobado elimina la política de “Pies secos – Pies mojados”, vigente desde 1995, tras la crisis de los balseros que provocó la migración de 40 mil islaeños. Esta restringió el derecho a la residencia a los cubanos que lograran
pisar suelo de estadounidense, mientras que los capturados en el mar eran devueltos a la isla.

La diplomática Josefina Vidal, principal negociadora cubana ante los EEUU, explicó a Público que “La ley de Ajuste Cubano cuando fue aprobada, en 1966, le dió la potestad al Secretario de Justicia para “ajustar” el status de los cubanos que se encuentren en EEUU. La política de “Pies secos – Pies mojados” amplió su alcance, se convirtió en un hecho automático por lo que todos los que llegaban a territorio de EEUU era inmediatamente admitido. Ahora se reduce a la mínima expresión la bolsa de personas que pudieran aplicar a los beneficios de la Ley de Ajuste”.

“Siguen los privilegios, lo que cambia es la forma en que se aplican”, agregó Gustavo Machín, subdirector de América del Norte de la cancillería cubana. Así las cosas, la vigencia de la Ley de Ajuste le permite al Presidente Electo, Donald Trump, volver a la práctica de otorgar residencia de forma automática a todos los cubanos que lleguen
a suelo de los EEUU e incluso a los que naveguen por sus aguas territoriales.

De todas formas, es poco probable que Donald Trump eche atrás una política que tiende a reducir el número de inmigrantes que llegan a los EEUU. Su intención de minimizar la inmigración ha sido ratificada en casi cada uno de sus discursos. Cuenta incluso con el apoyo de los congresistas cubanoamericanos que, paradójicamente, llevan largo tiempo haciendo campaña contra la Ley de Ajuste y los privilegios que esta les otorga a sus compatriotas.

Tal vez la mayor ganancia cubana de este nuevo acuerdo migratorio es que también pone fin al programa de “visas exprés” para los médicos cubanos que trabajan como  cooperantes en terceros países. Según el Servicio de Inmigración y Ciudadanía, entre 2006 y 2015 más de 8000 profesionales de la salud cubanos llegaron a EEUU acogiéndose a esta posibilidad. Esto era una verdadera sangría para un país en el que la venta de servicios médicos representa el 70% de los ingresos de la economía.

El gran peligro para Cuba es que Washington logró poner sobre la mesa de negociaciones el destino de casi 40 mil delincuentes de origen cubano que están en EEUU a la espera de que Cuba acepte su deportación. Algunos de ellos son criminales que han pasado largos
años en las prisiones estadounidenses y que podrían elevar los niveles de violencia social de la isla en caso de regresar. Ya los centroamericanos viven algo similar con las “maras” repatriadas de los EEUU, las cuales han generado una crisis de seguridad incontrolable.

Tanto Cuba como los EEUU presentan el acuerdo como un paso decisivo hacia la normalización migratoria entre ambos países. Sin embargo, en este tema como en muchos otros de las relaciones bilaterales habrá que esperar para saber cuál es la posición que adopta el nuevo Presidente de los EEUU. Y aún es pronto para saber qué hará, aunque entre sus colaboradores hay varios cubanoamericanos de pedigrí anticastrista, las negociaciones con Cuba estarán en manos de Jason Greenblatt, un abogado judío de Nueva York.