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Plástico La Unión Europea podría financiarse con un nuevo impuesto a los plásticos no reciclables

La creación de un impuesto a la aviación y la retención una parte de las tasas del mercado de emisiones contaminantes son otros de los nuevos recursos que los Veintiocho valoran para el presupuesto europeo.

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Plásticos de un solo uso. EFE / Archivo

Los ministros de Economía de los 28 países de la UE han valorado este martes en una reunión en Bruselas la posibilidad de crear un nuevo impuesto al uso de plásticos no reciclables, como una de las soluciones para aumentar el presupuesto comunitario en el nuevo plan a siete años, que irá de 2021 a 2027, y cuyas negociaciones se intensificarán en octubre.

El trasvase al presupuesto comunitario del 20% de la recaudación del mercado de intercambio de derechos de emisión de sustancias contaminantes es otra de las ideas que parecen tener más fuerza entre los ministros del Ecofin, y que la Comisión Europea ya había propuesto el año pasado.

Otras ideas con menos posibilidades incluyen un impuesto a la aviación y la creación de una tasa europea a las transacciones financieras

Otras ideas con menos posibilidades a corto plazo, pero también sobre la mesa, incluyen un impuesto a la aviación, propuesto por Países Bajos, y la creación de una tasa europea a las transacciones financieras. Bruselas también había propuesto la aportación de una parte del impuestos de sociedades, pero la propuesta no ha encontrado consenso entre los países europeos.

Las discusiones se intensificarán hacia finales de año, en el marco de las negociaciones por el nuevo presupuesto, que la Comisión Europea quiere que sea hasta un 15% mayor al actual, alcanzando 1,135 billones de euros. Todo esto a pesar de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, esperada para el 31 de octubre.

Según la ministra de Economía, Nadia Calviño, las ideas expuestas necesitan más trabajo técnico antes de llegar a una decisión, y ha pedido al resto de ministros europeos que reflexionen sobre un paquete de medidas medioambientales en general, en vez de centrarse en iniciativas aisladas. El Gobierno quiere incluir un impuesto sobre los gases fluorados, empleados sobre todo en sistemas de refrigeración y ya en vigor en España, y una tasa en frontera al uso del CO2 en productos importados, “para garantizar la competencia justa entre la UE y terceros países”.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, realiza declaraciones a los medios a su llegada al Consejo Ecofin en Luxemburgo. EFE/ Julien Warnand

Sin embargo, la tasa sobre la aviación no tendría el apoyo del Estado debido al “carácter periférico” del país y la distancia con las islas. “Esto hace que no sea la primera opción por su posible impacto”, ha defendido Nadia Calviño, al término de la reunión en Bruselas.

Calviño avisa sin embargo que todavía hay bastantes elementos sobre la mesa y que es difícil decir dónde va a terminar la negociación. “No va a ser fácil. Los Estados miembros han tenido fuertes reticencias”, ha subrayado.

En la actualidad, la mayor fuente de financiación del presupuesto comunitario es la de las contribuciones nacionales, que representa alrededor de un 70% del total. El resto proviene de los aranceles a productos de países terceros y de una parte de la recaudación del IVA de cada país.

Rellenando el hueco del Reino Unido

No es fácil encontrar voluntarios que quieran aportar más al presupuesto comunitario, sobre todo teniendo en cuenta que el Reino Unido se marcha, y dejará de contribuir alrededor de 10.500 millones de euros anuales. Al hueco que dejarán los británicos hay que añadirle que las importaciones del Reino Unido no dejarán más dinero en las instituciones comunitarias.

De ahí que la Comisión busque “fuentes de ingresos estables, que reduzcan la dependencia de las contribuciones de los Estados miembros”, como declaraba el vicepresidente del Ejecutivo comunitario, Valdis Dombrovskis, responsable de Estabilidad Financiera.

Dombrovskis defendía este martes que la discusión sobre los fondos propios adicionales precede al brexit, pero ha reconocido que la salida de los británicos afectará a los ingresos de la UE. Según la propuesta de la Comisión, los países miembros tendrán que aumentar su contribución hasta el 1,11% del PIB. Actualmente los países aportan con el 1% de su PIB de media, pero teniendo en cuenta al Reino Unido, cuya contribución es inferior a los demás.