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La Policía italiana decapita a la Cosa Nostra cerca de Palermo

Salvatore Lo Piccolo pasó de chófer de mafiosos a ‘capo dei capi'

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"¡Ti amo papá!", gritó ayer Sandro Lo Piccolo cuando era detenido en Sicilia junto a su padre, Salvatore, el jefe de la Cosa Nostra. Salvatore Lo Piccolo, de 65 años, fue arrestado por la Policía italiana mientras celebraba una reunión con su hijo y otros dos dirigentes mafiosos.

Los cuatro estaban en un garaje de un chalé de la localidad de Carini, próxima a Palermo. "Los personajes detenidos no son meros fugitivos, sino jefes mafiosos que ejercían su poder en el territorio", dijo el fiscal de Palermo, Francesco Messineo.

Lo Piccolo era el Capo dei capi, el jefe de los jefes en italiano, de la Cosa Nostra desde que en abril del año pasado cayera su antecesor, Bernando Provenzano. Conocido como "el barón", Lo Piccolo era buscado por la justicia italiana desde hace más de 20 años. Para completar su retrato robot resultó decisivo el testimonio de Ninno Giufre, un mafioso detenido y ahora colaborador de la justicia tras haber violado la omertá (ley del silencio).

Impuesto eléctrico

Lo Piccolo, que también tenía de apodo de Totuccio, comenzó como guardaespaldas y chófer del "padrino de San Lorenzo", Rosario Riccobono, muerto durante la guerra de clanes de los años 80. Fue subiendo en la jerarquía de la Cosa Nostra gracias a los asesinatos, el cobro de "impuestos de protección" a las empresas locales y al narcotráfico.

Además de recibir comisiones en los contratos de las concesiones de autopistas, practicaba el chantaje energético: los que no querían tener problemas con el suministro eléctrico en las zonas controladas por Lo Piccolo tenían que pagar 15 euros al mes a la organización criminal. "Es un éxito para el Estado y para los ciudadanos honestos", declaró ayer el primer ministro Romano Prodi.

Tras la captura de Provenzano se presentaron dos candidatos para suceder al capo: Lo Piccolo y Matteo Messina Denaro, de 45 años y conocido como El Diabólico. Eran antagónicos. Dos generaciones distintas. Lo Piccolo, mucho más tradicional, fue ganando terreno mientras Denaro, mujeriego y vividor, se limitaba a operar en su feudo de Trapani, en el oeste de Sicilia. Con Lo Piccolo entre rejas, ahora es el turno del Diabólico.

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