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Prosur Las dudas que quedan tras el encuentro de presidentes latinoamericanos

En la reunión, que duró unas tres horas, los mandatarios suscribieron una declaración conjunta en la que reafirmaron la propuesta de "construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones". Sin embargo, los expertos cuestionan la efectividad del nuevo organismo.

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Los presidentes que participaron en el encuentro junto a las banderas de sus países. / Marcelo Segura (Presidencia Chile).

Tres horas duró el encuentro de presidentes latinoamericanos para crear el Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) que el mandatario chileno, Sebastián Piñera, convocó para este viernes en Santiago. Tres horas en las que el argentino Mauricio Macri, el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque, el ecuatoriano Lenin Moreno, el paraguayo Mario Abdo, y el propio Piñera pusieron en común la fórmula para levantar un organismo de integración regional.

Al finalizar la reunión, pocas novedades anunciaron respecto a lo que ya se había anticipado en los días previos. Los mandatarios suscribieron una declaración conjunta en la que reafirmaron la propuesta de "construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones" con el objetivo de "avanzar hacia una integración más efectiva que nos permita contribuir al crecimiento, progreso y desarrollo de los países de América del Sur", indica el documento.

Lo que dejó el acontecimiento quedó corto al lado de la relevancia que se le dio y la expectación política y mediática que despertó. Al final, la atención se concentró en la foto de los siete presidentes en La Moneda junto a sus respectivas banderas, más que en el contenido de la reunión.

"Prosur es algo especulativo, ambiguo, que nace del aunamiento de algunos países frente a Venezuela, no tiene una identidad regional", sostiene el periodista y analista internacional Raúl Sohr. "Hablamos de Prosur pero, en realidad, los países que participan en el evento son más pronorte, buscan alianzas con EE.UU.", añade recordando encuentro entre Bolsonaro y Donald Trump de esta semana en Washington.

Sohr considera que, tras la declaración de ayer, "que dice poco o nada", las funciones del nuevo organismo –si es que prospera– van a quedar en "una serie de acuerdos sobre algunas materias, como construir una carretera o aunar dos o tres países para conseguir fondos de centros financieros internacionales para proyectos".

Piñera señaló esta semana que la reunión entre presidentes de América del Sur no se celebraba desde hace más de cinco años "porque Unasur fracasó por exceso de ideología y de burocracia". Sin embargo, desde la oposición creen que la ideología no quedará al margen del proyecto, siendo que los siete mandatarios coinciden en posiciones neoliberales y, en mayor o menor grado, en el eje centro-extrema derecha.

Unasur se creó en 2008, cuando el progresismo en la región vivía un momento álgido, empujado por Brasil y bajo al alero del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. "Generó una institucionalidad en América del Sur en contraste con México que es parte de Norteamérica", explica Sohr.

"Sin ideología ni burocracia"

En la cita del viernes, se definió, sin muchas precisiones, el funcionamiento del nuevo organismo. Sus impulsores proponen que tenga "una estructura flexible, liviana, no costosa, con reglas de funcionamiento claras y con un mecanismo ágil de toma de decisiones", indica la declaración. Chile sostendrá durante 12 meses la Presidencia Pro Tempore del proceso de creación y luego será Paraguay quien tomará el relevo.

Para Sohr, un organismo con estas características "no existe en ninguna parte del mundo" porque "cualquier organización necesita de una administración y eso se llama burocracia", y apunta –además– que "todas tienen una ideología a favor y en contra de algo".

Entre los requisitos que permiten ser parte del bloque, consideraron: "La plena vigencia de la democracia, de los respectivos órdenes constitucionales; el respeto del principio de separación de los Poderes del Estado; y la promoción, protección, respeto y garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la soberanía e integridad territorial de los Estados, con respeto al derecho internacional". Un epígrafe que exuda las intenciones de la coalición de gobierno Chile Vamos: "Debemos ser capaces de tomar banderas que la izquierda cree propias, como los derechos humanos y la democracia", dijo el diputado Issa Kort, de uno de los partidos de derecha que la integran.

Uruguay y Bolivia de observadores

En la mesa instalada en el patio de Los Naranjos de La Moneda, además de los siete presidentes, se sentaron también el embajador de Guyana en Brasil, George Talbot; el embajador de Surinam en Cuba, Marciano Edgar Armaketo; el vicecanciller de Uruguay, Ariel Bergamino; y la vicecanciller de Bolivia, María del Carmen Almendras, la única mujer que acudió a la cita. Todos ellos participaron en calidad de observadores y no firmaron la declaración final.

De hecho, a nivel regional, Bolivia y Uruguay mostraron reticencias al encuentro desde el inicio. "Ambos países han tenido siempre una política exterior bastante cauta, y de no quedar fuera de nada. Mientras no se sabe cómo evoluciona Prosur, mejor estar y enterarse de lo que ocurre –aunque no sea mucho–, que quedar fuera y hacer una declaración marginándose", apunta el analista internacional.

El otro gran ausente, aunque en este caso porque nunca fue invitado, fue el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Piñera lo excluyó porque, según él, "no cumple con ninguno de los dos requisitos" para integrarse, que son "vigencia plena de la democracia y el estado de derecho y el respeto pleno de las libertades y los derechos humanos".

No obstante, quien sí se hizo sentir desde la distancia fue el autoproclamado presidente, Juan Guaidó. Desde Caracas, justificó su ausencia debido a que "nos encontramos organizando a toda Venezuela para cesar la usurpación, que será el triunfo de la democracia, la libertad y el retorno de la estabilidad en América del sur". A través de su cuenta de Twitter agradeció la invitación "de países hermanos" que el presidente chileno le extendió semanas atrás. a ser parte de este día histórico en la unión de nuestros pueblos" y añadió que el nuevo bloque "es el futuro de la integración suramericana".

Rechazo a Bolsonaro

Al finalizar el evento, el presidente Piñera se mostró satisfecho con los resultados: "Hemos hecho una jornada de trabajo franca y fecunda", dijo. Y agregó: "Ha sido un buen día para la colaboración, el diálogo y el entendimiento en América del Sur".

Mientras, en las calles organizaciones sociales de feministas, estudiantes y pobladores protestaban delante del palacio de gobierno. Cargadas con pancartas, carteles y muñecos gigantes de Bolsonaro, Piñera y Trump repudiaban la presencia en Chile del presidente brasileño por considerarlo un "propulsor de medidas represivas a las demandas de los movimientos sociales".

La concentración, que no tenía autorización, terminó con incidentes. La convocatoria de Prosur dejó en la tarde una foto muy distinta de la que se difundió en la mañana ante el mismo escenario.