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"Queda mucha gente debajo de los edificios"

Los palestinos en Gaza reletan el pánico generado por los ataques israelíes

OSCAR ABOU-KASSEM

El día antes de morir en el primer bombardeo del Ejército israelí sobre Gaza, Taufik Yaber, el jefe de la Policía de Gaza , fue a cenar a casa de su amigo Rasmy El Seid. "Se llevó algo de comida preparada ya que su mujer estaba en Egipto", cuenta El Seid por vía telefónica desde Gaza. Yaber presidía ayer la ceremonia de graduación de un grupo de agentes policiales en Gaza. Fue el primer objetivo de Israel.

El empresario Ali Abushahla estaba viendo el acto de la comisaría desde el séptimo piso de su oficina en el centro de Gaza. "Habría unas 70 personas reunidas. La explosión fue brutal", dice Abushahla. "Después vi como dispararon un misil contra un jeep. Pero el avión falló y mató a tres hermanos que corrían por la acera. El menor era el guía de su padre ciego", añade Abushahla.

Tras el primer ataque se produjo una oleada en la que 60 aviones F-16 atacaron 150 objetivos en tan solo 20 minutos. Durante el bombardeo, Abushahla se trasladó desde su oficina a su casa. En el trayecto pudo ver la devastación generada: "Ha muerto mucha gente que no tiene nada que ver con Hamas. Junto a la oficina de impuestos ha muerto una niña de 15 años. Debajo de los edificios queda mucha gente atrapada".

En Gaza no hay suministro eléctrico pero el empresario cuenta con un generador que enciende cada hora para escuchar las noticias por la radio. "Los hospitales de Gaza no están preparados para recibir a tantos heridos. Además, por el bloqueo israelí no hay casi medicinas", se lamenta Abushahla. Pero el empresario lo tiene claro: "No nos vamos a ir. Es nuestro país".

Por la mañana, Farah El Seid, de 18 años, se encontraba en la Universidad Palestina de Gaza para realizar los exámenes cuatrimestrales. Las explosiones provocaron el pánico entre los alumnos. "La gente no paraba de gritar. Mi padre me vino a buscar. De camino a casa todo estaba destrozado y había muchos cuerpos tirados por la calle", cuenta la estudiante.

Daños masivos

Los bombardeos israelíes comenzaron en la ciudad de Gaza, pero se fueron extendiendo a otras poblaciones de la franja. En Deir el Balah, en el centro de Gaza, muchas viviendas quedaron afectadas. La onda expansiva de las bombas israelíes rompieron todas las ventanas de la casa de Ibrahim Abujaber. "Estamos bien, pero en Gaza no hay cristales ni aluminio y la temperatura es de diez grados. Lo único que queremos es que esta locura se acabe de una vez", cuenta Abujaber.

Los líderes de Hamas preferían permanecer ocultos ayer. Ahmed Yusef, mano derecha del primer ministro Ismail Haniya, confirmaba por vía telefónica que se encontraba "sano y salvo".

Figura respetada

El jefe de Policía de Gaza muerto ayer era considerado el principal responsable del descenso del crimen organizado en la franja protagonizado por clanes mafiosos.

En la entrevista concedida a Público el pasado verano, Yaber justificaba su cambio de bando tras haber sido jefe de Policía cuando los hombres de Fatah controlaban Gaza. "Ni antes era de Fatah ni ahora soy de Hamas. Sigo en mi sitio. La gente que me era leal sigue conmigo".

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