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Ratzinger se reúne en Malta con víctimas de los abusos

Es la primera vez que el Papa escucha sus testimonios

JESÚS BASTANTE

'Fue un encuentro muy emocionante. Las víctimas llorábamos, los obispos lloraban y el Papa tenía lágrimas en los ojos'. Joseph Magro, una de las ocho personas que sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos malteses y que fueron recibidas por Benedicto XVI, relataba así el encuentro con el Pontífice.

Un acto no previsto dentro de la visita a Malta, pero que el Papa quiso mantener como una muestra más de que, cuando se cumplen los cinco años de su Pontificado, quiere aplicar una mayor severidad respecto a la pederastia. Es la primera vez que Ratzinger se reúne con víctimas desde que comenzó la última oleada de escándalos de pedofilia en la Iglesia católica.

Alrededor del mediodía, una furgoneta entraba en la sede de la Nunciatura. Dentro de ella iban ocho hombres, que durante 20 minutos rezaron y dialogaron con Ratzinger. Según explicó posteriormente el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, el Papa se ha sentido 'profundamente conmovido' y expresó a las víctimas 'la vergüenza y la pena' por todo lo que han tenido que sufrir. El Papa, según los asistentes, tuvo palabras para cada una de las víctimas, cuyos casos conocía personalmente.

'El clima ha sido intenso pero sereno. Ha habido sonrisas, algunas bromas y en general se ha vivido con conmoción pero sin temor ni opresión', agregó Lombardi, quien aseguró que el Papa 'ha prometido que hará todo lo que esté en su poder para aplicar medidas eficaces' en la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia, y llevar ante la Justicia a los culpables.

'La Iglesia debe ser lo bastante humilde para reconocer los fallos'

'El Papa me ha dicho que rezaría por mí', añadía Joseph Magro, quien aseguró estar 'en paz con la Iglesia'. Otra de las víctimas, que se identificó como Emanuel, indicó que 'no me esperaba que esto (el encuentro con el Papa) pasara, lo hemos apreciado mucho'. 'El Papa dijo que sentía mucho lo que nos había pasado, y yo le dije que también sentía que la Iglesia estuviera pasando por todo esto', agregó. Pese a todo, las víctimas dejaron claro que 'seguiremos luchando en los tribunales', al parecer con el apoyo de la cúpula de la Iglesia de Malta.

De hecho, antes del encuentro, el arzobispo de Malta que asistió junto al Papa, el Nuncio, y Lombardi a la reunión, Paul Cremona, había apuntado que 'la Iglesia debe ser lo bastante humilde para reconocer los fallos y pecados de sus miembros'. Al tiempo, proclamaba que los católicos 'no podemos aferrar-nos al modelo de Iglesia al que nos hemos acostumbrado durante décadas'.

Antes de regresar a Roma, el Pontífice mantuvo un encuentro con varios miles de jóvenes en el Muelle del Puerto de La Valeta. Los jóvenes se quejaron ante el Papa de que se sienten 'como a las afueras de la Iglesia', ya sea porque son 'drogadictos', proceden de 'familias rotas' o tienen 'una orientación sexual distinta'. Ratzinger les respondió que 'Dios no rechaza a nadie' y que 'la Iglesia tampoco rechaza a nadie'.

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