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Reality Show Los 'realities' de TV, en el punto de mira del Parlamento británico tras suicidarse un concursante

Westminster quiere evaluar el trato y el apoyo psicológico que las cadenas y las productoras ofrecen a los participantes en este tipo de programas tras el suicidio de tres de ellos en el último año.

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'The Jeremy Kyle Show'. | ITV

El pasado 2 de mayo Steve Dymond, de 63 años, llegaba al plató del programa The Jeremy Kyle Show dispuesto a convencer a su pareja de que no le había sido infiel. Ya se lo había negado infinidad de veces en la intimidad pero para que a ella no le quedara ninguna duda, iba a someterse al detector de mentiras. Sin embargo, cuando Steve respondió "no" a la gran pregunta, la maquina dijo que mentía.

Ya daba igual lo que él dijera: estaba sentenciado. Babette Lucas-Marriott estaba ese día sentada entre el público y ha contado a BBC cómo Steve se derrumbó: "No podía creer lo que había oído y no paraba de pedirle perdón a su prometida". Conociendo el formato, no es de extrañar que el público se le echara encima y que el presentador se recreara en la situación; aunque todo son suposiciones porque ITV, la cadena en la que cada mañana se emitía el show desde hace 14 años, ha anunciado que cancela el formato definitivamente sin que el programa de Steve haya sido emitido. Todo son suposiciones salvo una cosa: que una semana después, Steve apareció muerto en su casa.

El Parlamento británico ha abierto una investigación sobre el trato y apoyo psicológico a los participantes de 'realities'

No es la primera vez que un participante se quita la vida tras su paso por un programa de televisión, pero el Parlamento británico espera que sí sea la última. Por eso ha abierto una investigación sobre el trato y el apoyo psicológico que las cadenas y las productoras de este tipo de contenidos, especialmente los 'realities', dan a sus participantes antes, durante y después de la grabación.

El diputado al frente del Comité de Cultura, Medios, Deportes y Contenido Digital del Parlamento, Damien Collins, ha dicho que estos formatos ejercen "una presión psicológica injusta sobre los participantes y fomentan un comportamiento extremo". Y ha añadido: "Corren el riesgo de poner a personas que podrían ser vulnerables ante un escenario público en un momento de su vida en el que no pueden prever las consecuencias".

La investigación no distingue entre cadenas pero todos los ojos están puestos especialmente en ITV y se espera que sus directivos sean los primeros en sentarse ante el comité porque los casos anteriores también están relacionados con sus contenidos.

Otros dos participantes se suicidaron antes

En términos de audiencia y de ingresos, para ITV Love Island es un éxito rotundo pero también es otro de sus formatos más polémicos. El guión del programa, que en sus últimas ediciones se ha grabado en Sant Llorenç des Cardassar (Mallorca), no tiene grandes complicaciones: doce solteros encerrados en una casa de vacaciones durante seis semanas a la espera de que entre ellos pase de todo. Desde que arrancó en 2005 sus participantes han acabado siendo carne de tabloide y de 'bolo' de discoteca.

Una de ellas era Sophie Gradon, hallada muerta en junio de 2018. Sus médicos le habían diagnosticado depresión y la investigación forense reveló que se quitó la vida después de consumir alcohol y drogas en grandes cantidades. Veinte días después de encontrar el cuerpo de Sophie, su novio apareció ahorcado en las mismas circunstancias.

Mike Thalassitis había sido jugador semi-profesional de fútbol, pero si hoy cualquier inglés conoce su nombre es por sus apariciones en este tipo de programas. Él también estuvo en Love Island y su cuerpo fue hallado hace dos meses en un parque al norte de Londres; la policía dijo que no estaba tratando su muerte como un incidente "sospechoso".

Varios concursantes de 'Love Island' en una imagen de archivo. | ITV

Fue a raíz de la muerte de Thalassitis, el pasado mes de marzo, cuando la Ministra responsable de salud mental del ejecutivo británico, Jackie Doyle-Price, pidió a ITV y a la productora del programa que tomara medidas para garantizar el apoyo a los participantes una vez que lo hubieran abandonado. Entonces la cadena aseguró que ya lo estaban haciendo pero aún así se comprometió a revisar la ayuda y el asesoramiento que ofrecía a los concursantes para adaptarse a la repentina fama que alcanzan. A la vista de lo ocurrido, parece que algo ha fallado en el protocolo o que han ignorado que había más formatos de los que preocuparse.

"Ese programa me arruinó la vida"

A raíz de lo ocurrido, en los últimos días han salido a la luz los testimonios de participantes y trabajadores que revelan algunas de las tácticas empleadas por los responsables de The Jeremy Kyle Show.

Según un antiguo productor, los miembros del equipo contaban "mentiras" a los invitados antes de la grabación con la intención de malmeter

Dwayne Davison decidió ir en 2014 porque sospechaba que su pareja le era infiel. Tras su paso por el programa se ganó el apodo de ‘el invitado más odiado’ porque mantuvo una actitud muy agresiva todo el tiempo e incluso agredió a otro participante. Aunque no justifica su comportamiento, ahora ha contado al diario The Guardian que "es la peor experiencia de mi vida" y que se sintió presionado y manipulado: "Antes de salir no paraban de decirme que el presentador odia a la gente que no habla", ha dicho. También que le dieron a firmar un contrato sin tiempo para leerlo y que nunca le preguntaron si había tenido problemas de salud mental.

Un antiguo productor del programa que no ha querido revelar sus nombre ha dicho también en The Times que los miembros del equipo contaban "mentiras" a los invitados antes de la grabación con la intención de malmeter y calentar el ambiente.