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Los rebeldes se preparan para defender su feudo de Bengasi

Gadafi bombardea Ajdabiya, el último bastión de los sublevados en el camino a su capital

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La aplastante superioridad de las tropas de Gadafi se está imponiendo a una sublevación que asiste con impotencia al avance de los soldados del dictador. Los bombardeos aéreos y el despliegue de la artillería de las tropas del déspota están ya cerca de doblegar a quienes luchan contra Muamar Gadafi.

Los rebeldes, idealistas y motivados, pero mal armados y sin apoyo militar alguno del exterior, se han ido replegando hacia el este, conscientes de la importancia de detener a las brigadas gadafistas antes de que lleguen a Bengasi, su capital. Si las tropas del tirano se apoderan de su feudo, la suerte estará echada para la sublevación libia y para quienes han participado en ella.

Los hombres de Gadafi se aproximaron ayer un poco más a Bengasi. La aviación del régimen bombardeó ayer Ajdabiya y ha doblegado la resistencia rebelde en toda la línea de la costa mediterránea. Ajdabiya es el principal nudo de comunicaciones por carretera del este del país y el último bastión de la rebelión antes de su capital.

Aunque el ataque a esa ciudad no causó bajas, el nerviosismo entre los rebeldes va a la par del avance del Ejército libio. Por ello, el mando militar de los opositores ha movilizado una parte de sus escasas piezas de artillería y de carros de combate para preparar la defensa de Ajdabiya con trincheras que detengan al Ejército de la dictadura. Si los hombres de Gadafi logran conquistar esta localidad tendrían acceso directo a las vías que comunican con Bengasi y el puerto petrolero de Tobruk, clave para controlar la frontera con Egipto.

En el oeste del país, la situación de los rebeldes parece aún más desesperada. Los tanques de Gadafi entraron ayer en el centro de Zuara, una de las últimas ciudades hasta ahora controladas por la rebelión en el este y el último núcleo urbano importante antes de la frontera con Túnez.

'Zuara está ahora en sus manos', confirmó a Reuters Tarek Abdallah. 'Los combates se han detenido y ellos [los soldados de Gadafi] están aquí. No sabemos lo que nos va a pasar y tememos que nos masacren. Espero y rezo a Dios para que no lo hagan', dijo el opositor.

Las brigadas gadafistas bombardearon también ayer Misrata, la única ciudad occidental, entre Trípoli y Sirte, que parece seguir en manos de la rebelión. Un vecino de esta localidad que habló con Efe, aseguró que el bombardeo fue 'indiscriminado'.

Mientras trata de aplastar la revuelta, Gadafi ha ofrecido a los rebeldes una amnistía si dejan las armas, informó ayer la televisión estatal libia. Pero nadie cree que el hombre en cuya conciencia pesan tantos crímenes contra su pueblo sea capaz de honrar esa promesa.