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Refugiados en Lesbos La masificación crónica de los campamentos de refugiados estalla en Grecia: "Tememos que la tensión vaya en aumento"

Más de 40.000 personas migrantes han llegado al país en lo que va de año, una tendencia que no se veía desde 2016, mientras el hacinamiento en las islas del Ego no se ha paliado desde 2015. ACNUR y diferentes ONG exigen traslados desde las islas al continente después del incendio en el que han muerto una mujer afgana y un niños este fin de semana. 

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Un solicitante de asilo carga con su hijo para alejarlo de los gases lacrimógenos lanzados por la policía para sofocar las protestas de los refugiados el pasado domingo en el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, Grecia.-REUTERS A migrant carries a boy as they flee tear gas fired by riot police during a demonstration, following a fire in Moria camp on the island of Lesbos

Mientras Europa miraba al Mediterráneo central, a la isla italiana de Lampedusa, a la costa libia o a los barcos de rescate como el Open Arms o el Ocean Viking, el drama migratorio que comenzó hace casi cinco años seguía produciéndose en silencio. El mayor éxodo humano desde la Segunda Guerra Mundial sigue saltando vallas y atravesando mares para llegar hasta Europa a través de otras islas, unos pocos kilómetros más al este, donde soportan situaciones inhumanas después de huir de la guerra en Siria o el terror talibán en Afganistán.

Una chispa ha bastado para que las alarmas vuelvan a sonar y la prensa ponga el foco en la isla griega de Lesbos, a unos diez kilómetros de Turquía, el gendarme de las fronteras orientales de la Unión Europea. El domingo, un incendio originado en el interior de uno de los contenedores prefabricados donde las autoridades griegas alojan a los migrantes y solicitantes de asilo se cobró la vida de al menos una mujer, según confirmó la policía helena. Varias ONG y el ACNUR aseguran que también murió un niño en el incendio, que se propagó rápidamente debido a la masificación del campo de refugiados de Moria, con capacidad para unas 3.000 personas, pero en el que se hacinan entre 12.000 y 13.000. Una situación de hacinamiento crónica para la que apenas se han tomado medidas en estos años.

Según el ministerio de Sanidad, también se contabilizaron 17 heridos, aunque Médicos Sin Fronteras (MSF) asegura haber atendido a 21 personas. No fue sólo el fuego lo que se extendió por Moria el domingo, donde las protestas se sucedieron después de una tragedia que, según denuncia MSF, estaba anunciada. La policía griega intervino lanzando gases lacrimógenos y granadas aturdidoras a un grupo de refugiados que arrojaba piedras y palos a policías y bomberos. “El incendio no puede ser calificado como un accidente. Es una consecuencia directa de políticas brutales que atrapan a 13.000 personas en un campamento con servicios totalmente inadecuados”, ha declarado este lunes Marco Sandrone, coordinador de proyecto de MSF en Lesbos.

Pero no es la única tragedia que ha sacudido esta isla en los últimos meses. La pasada semana, un vehículo atropellaba y mataba a otro menor afgano que dormía dentro de una caja de cartón en los alrededores del campo. Pocos días antes, otro menor era apuñalado mortalmente en una reyerta entre los habitantes del campo. Eso sin contar los más de 50 refugiados que han muerto en el mar, tratando de alcanzar la costa griega.

ACNUR: "Tememos que haya una escalada de tensión incontrolable"

“Hay pelas y altercados constantemente. La tensión es enorme porque la situación es muy precaria”, explica a Público Isabel Rueda, cooperante española de la ONG Rowing Together, que trabaja en una clínica para mujeres embarazadas y víctimas de violencia sexual en esta isla griega. “En realidad pasan muy pocas cosas para las que podrían suceder en estas condiciones”, confiesa Rueda. Afirma que el campo ha amanecido más “tranquilo” la mañana del lunes, pero no puede garantizar hasta cuándo. “Hay problemas de alimentación, las colas para la comida son enormes, no hay buena atención sanitaria y la espera indeterminada para ser trasladados a la Grecia continental sólo hace que crezca la tensión aquí, porque las llegadas de personas están aumentando y las salidas son muy pocas”, señala.

Algunos esperan meses, durmiendo en tiendas de campaña donde se agolpan 15 o 20 personas. Otras llevan hasta dos años esperando su traslado a Atenas u otras ciudades griegas, explica esta voluntaria, que lamenta que depende de la nacionalidad de los refugiados. “Los sirios suelen esperar menos, pero tampoco es seguro”, afirma. Y el traslado tampoco garantiza mejores condiciones. “Hace pocas semanas, el Gobierno llevó al continente a una 1.500 personas, pero las dejó en otro campamento. Las sacó de unas tiendas para llevarlos a otras”, resume.

Primera puerta de entrada a Europa

Mientras las llegadas de migrantes se han reducido a la mitad en España, contenidas por Marruecos, y han caído en torno al 80% a Italia, fruto del cierre de puertos italianos a los barcos de rescate y a los acuerdos con los guardacostas libios, Grecia se ha convertido de nuevo en la primera puerta de entrada de migrantes y solicitantes de asilo en la UE. Durante casi tres años, Turquía ha bloqueado las llegadas y a aceptado miles de refugiados devueltos en virtud del acuerdo con la UE, pero en el momento en el que los fondos europeos —unos 3.000 millones de euros— han dejado de llegar, apuntan varias ONG, las islas griegas están volviendo notar el incesante éxodo de solicitantes de asilo. Cerca de 2.000 personas han llegado en septiembre a las islas del Egeo procedentes de Turquía, más de 41.500 en lo que va de año. Mientras que a las costas españolas han arribado unas 21.000 y apenas 7.000, a Italia, según la Organización Internacional para las Migraciones. Son cifras que no se veían desde 2016.

Más de 41.500 personas migrantes y refugiadas han llegado a Grecia en lo que va de año

La situación de Lesbos no es muy diferente en otras islas griegas, al menos en términos de hacinamiento y falta de servicios. Unas 5.000 personas esperan ser trasladadas al continente en el campamento de refugiados de la isla de Samos, con capacidad para 700. En la de Quíos, donde apenas caben otras 700, se agolpan a unas 3.000. “Las condiciones son extremadamente difíciles en estos lugares. Más aún desde julio, cuando las llegadas han repuntado más significativamente”, detalla a Público Stella Nanou, responsable de comunicación en Grecia del ACNUR, la agencia de la ONU para la refugiados, que urge al Gobierno heleno a acelerar los traslados desde las islas hacia el continente. “Estamos prestando apoyo y asistencia, pero no es suficiente. Hace falta un nuevo programa de reubicación y más solidaridad de otros Estados de la UE porque tememos que haya una escalada de tensión incontrolable”, reconoce la portavoz del ACNUR.

“Es terrorífico. No encuentro otra palabra. Es un infierno”, sostiene Sophie McCann, responsable de Incidencia de MSF en Grecia. “En Moria hay un retrete para 90 personas o una ducha para cada cien. Y son miles los que están atrapados allí, después de huir de guerras y climas de violencia. Un 40% son menores y también hay ancianos y mujeres embarazadas”, añade.

"En Moria hay un retrete para 90 personas y una ducha para cada cien"

Esta ONG lleva tiempo advirtiendo de las consecuencias de la falta de medios y del “total abandono” de estas personas que llaman sin éxito a las puertas de Europa: casos de desnutrición, trasmisión de enfermedades, inseguridad y, sobre todo, un grave deterioro de la salud mental de personas que cargan con graves traumas.

Intentos de suicidio de menores

Hace un año escaso, MSF denunció un preocupante aumento de los intentos de suicidio y autolesiones de menores en el campo de Lesbos. Niños que permanecen en silencio absoluto, crisis de ansiedad, ataques de pánico, miedo y desconfianza. “Entre julio y agosto, 73 niños fueron remitidos a nuestros equipos de salud mental pediátrica. Tres habían intentado suicidarse y 17 se autolesionaron. De los 73 niños, diez eran menores de seis años, y el más pequeño tenía solo dos”, explica la ONG.

“Todos los líderes de la UE son responsables de esto. Han dejado la asistencia de miles de personas casi totalmente en manos de organizaciones de ayuda humanitaria. Están eludiendo sus responsabilidades y además aplican una política de contención de la migración que claramente no funciona y genera más sufrimiento y riesgo para las personas”, critica McCann, que afea que la UE sólo envíe personal de FRONTEX —la agencia de control de fronteras de la UE— en lugar de recursos materiales y humanos para esta crisis humanitaria. “No es nuevo, lleva años pasando y, lamentablemente, me temo que dentro de un año tendremos esta misma conversación”, vaticina la cooperante de MSF. “El invierno está llegando y la situación sólo va a emporar si no se aceleran los traslados”, advierte.

Más devoluciones a Turquía

Sin embargo, pese a las demandas del ACNUR y un gran número de ONG, la única reacción de las autoridades griegas a la tragedia del domingo, además d ela represión, ha sido el anuncio de más medidas para reducir la “presión migratoria.

Tras una reunión del Consejo de Ministros, el Ejecutivo ha comunicado que aumentarán las devoluciones de migrantes a Turquía desde las islas del Egeo hasta las 10.000 para el año 2020.

Según recogía EFE, el ministro de Protección Ciudadana, Mijalis Chrysojoidis, anunció el lunes que presentará en los próximos días un borrador de ley para acelerar el proceso de examen de las solicitudes de asilo, con el ambicioso objetivo de que estén resueltas en tres meses, además de un endurecimiento de las condiciones para solicitarlo. También ha anunciado la instalación de centros "centros cerrados” para aquellos que han entrado a Grecia ilegalmente y no tienen derecho a asilo o cuya solicitud sea rechazada y la "creación de una lista de terceros países seguros a los cuales serán devueltos inmediatamente aquellos que entren ilegalmente en Grecia".