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Un regalo caído del cielo para Ingrid Betancourt

Su marido lanza 20.000 fotos sobre la selva con la esperanza de que le llegue alguna por navidad. Hoy cumple 46 años.

Fotografías de sus dos hijos caídas del cielo. No una y dos, sino 20.000. Es el regalo que el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte, esposo de la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, lanzó desde una avioneta entre el jueves y el domingo pasado sobre las selvas del este del país, con la esperanza de que al menos una de ellas llegue a sus manos como regalo de Navidad y cumpleaños.  Hoy la secuestrada cumple 46 años.

No es la primera vez que Lecompte le envía a su esposa mensajes de ánimo. Contando anteriores campañas, hasta 60.000 fotos han aterrizado en plena selva.

'Me quedan en la casa unas 25.000, y no sé si el año que viene, en febrero o marzo, pueda ir (a enviarlas)', dijo Lecompte al aludir a la época por la que su esposa cumplirá seis años de secuestro a manos de la guerrilla de las FARC.

Las fotografías de Melanie y Lorenzo Delloye, los hijos del primer matrimonio de Íngrid, 'son recientes, tomadas este año en Francia, para que ella vea lo lindos que están, lo grandes que están', precisó Lecompte.

Realizó la nueva campaña coincidiendo con la expectación creada por el reciente anuncio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de que liberarán en breve al niño, a su madre y a la ex congresista Consuelo González de Perdomo, cautiva desde septiembre del 2001.

Las hojas -con una gran foto de Melanie y Lorenzo abrazados- tienen una película protectora contra la humedad y el agua y lleva como texto 'Para: Íngrid Betancourt. De: Juan Carlos', además de 'abril 2007' en el extremo derecho de abajo. 

Lecompte sobrevoló durante cuatro días consecutivos, invirtiendo unas 11 horas en total, las fronteras este y sureste con Venezuela y Brasil, y los departamentos del Vaupés, Guainía y el Guaviare.

'En la reciente carta a su madre, Íngrid dice que tiene la fotografía de un muchacho de unos 18 años que le hace publicidad a un perfume, y que se imagina que así puede estar su hijo, lo cual me conmovió mucho y me llevó a viajar cuanto antes con los volantes', dijo el publicista.

Aquella carta era una prueba de vida de Ingrid y otros 15 secuestrados decomisadas a finales de noviembre por las autoridades en Bogotá.

Los documentos, entre los cuales también hay vídeos y fotografías, tenían como destino el gobernante venezolano, Hugo Chávez, hasta hace poco mediador en la búsqueda de un acuerdo humanitario sobre rehenes entre el Ejecutivo del presidente Álvaro Uribe y las FARC.

'La vimos en el vídeo, desesperada, ya no aguanta más, y sería un bonito regalo en esta Navidad y en su cumpleaños que pudiera llegarle una fotografía', dijo Lecompte.

El esposo de la cautiva observó que las fotografías fueron lanzadas sobre pequeños caseríos en medio de la selva, parcelas y asentamientos indígenas y sobre canoas de pescadores en ríos riachuelos. Lecompte entregó otras de manera personal a vecinos de Carurú, remota aldea del Vaupés con unos 200 ó 300 habitantes.

En uno de los vuelos, dijo el publicista, apareció un avión OV-10 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) que se colocó a la derecha, a unos 300 metros de distancia, de la avioneta, alrededor de la cual realizó cinco vuelos en círculo, tras lo cual desapareció. El piloto (de la avioneta) me dijo que estaba poniendo en peligro nuestro vuelo, por la turbulencia'.

Lecompte, añadió que hoy recibía con 'mucho dolor' el aniversario de los 46 años de su esposa. Es el sexto que la colombiana (también nacionalizada francesa) pasa en manos de las FARC, resaltó su marido, quien recordó con nostalgia la última vez en la que ella pudo celebrar, reunida en familia, su cumpelaños y la Navidad. Fue en diciembre de 2001, en la capital colombiana, con la presencia de su madre, Yolanda Pulecio, y sus dos hijos, Melanie y Lorenzo Delloye, de su primer matrimonio, además de Lecompte.

'A Íngrid le gustaba estar en familia, y estuvimos reunidos sólo los cinco, como lo hacíamos todas las navidades', dijo a Efe el publicista. Como acostumbraban el 25 de diciembre de 2001 comieron pavo dejando el postre para la medianoche, como comienzo de la celebración del cumpleaños de Íngrid, que seguía con elrito de pagar la tarta, su favorita.'La última vez ella cumplía 40 años, y recuerdo cómo la molestaron los niños, sobre todo Lorenzo, que tenía 13 y que le llamó 'cuarentona', que había llegado al 'cuarto piso', que ya estaba vieja'.

A falta de la reunión familiar, Lecompte se comunicó por teléfono en París, hacia la medianoche del lunes, con Melanie y Lorenzo, para compartir la tristeza por esta nueva Navidad sin la compañía de Íngrid.

Hasta ahora, 'parece ser que ninguna fotografía ha podido llegar a sus manos', se lamentó Lecompte, pues de haber sido así, 'Íngrid lo hubiera hecho saber en la carta a su madre'

El aniversario de Íngrid Betancourt coincidió con la creciente expectación por la anunciada puesta en libertad de Clara Rojas, Emmanuel y la ex congresista Consuelo González de Perdomo, cautiva desde septiembre de 2001. Las FARC informaron en un comunicado conocido en Bogotá hace una semana que iban a liberar en breve al niño y a las dos mujeres como desagravio a Chávez, a la senadora colombiana Piedad Córdoba y a las familias de los cautivos.

Chávez y Córdoba ejercieron como mediador y facilitadora de la búsqueda de un acuerdo humanitario hasta el 21 de noviembre último, cuando el gobernante colombiano, Álvaro Uribe, dio por terminada su misión, lo que desató una crisis diplomática bilateral. La esperanza de la liberación antes de Navidad se diluyó en medio de versiones sobre supuestas operaciones militares en el territorio por el que los rebeldes debían movilizar a los rehenes para entregarlos a Chávez, lo cual ha sido desmentido por Bogotá. Según fuentes periodísticas, la entrega de los tres podrá realizarse en una región amazónica en la que confluyen los territorios de Colombia, Brasil y Venezuela.

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