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Reino Unido Así es como los nacionalistas escoceses intentarán lograr la independencia

Tras los buenos resultados logrados por el SNP en las elecciones del pasado jueves, su líder y ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, insiste en que el futuro del territorio pasa por un nuevo referéndum de independencia que permita a Escocia seguir en la UE tras el brexit. Y está decidida a conseguirlo cueste lo que cueste.

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La líder del Partido Nacional de Escocia, Nicola Sturgeon, saca fuerza tras el gran resultado electoral. / Europa Press

De entre los 650 diputados de la nueva Cámara de los Comunes que estos días comienzan a recoger sus actas y jurar sus cargos hay un grupo que promete dar especial guerra al nuevo gobierno de Boris Johnson: los 48 representantes del Partido Nacional de Escocia (SNP), la tercera fuerza política en el Parlamento británico. Su líder en la Cámara les ‘arengaba' ayer en su primer encuentro: “Escocia tendrá la oportunidad de convertirse en un país independiente”, aseguró Ian Blackford.

Tras los resultados de las elecciones de la semana pasada han aumentado su número en trece –logrando así el 80% de los escaños pertenecientes a este territorio– y su líder y ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, insiste en que ese crecimiento los legitima para cumplir con su gran promesa electoral: convocar un nuevo referéndum de independencia de Reino Unido que les permita permanecer dentro de la Unión Europea. No sería el primero. El anterior se celebró en 2014 y se saldó con derrota: 45% de votos a favor frente al 55% en contra. Pero con un factor diferencial que no debe pasar desapercibido: entonces, permanecer dentro de Reino Unido significaba continuar en la UE.

Con el brexit finalmente a las puertas –la fecha límite para que se lleve a cabo es el 31 de enero y Johnson planea volver a someter su acuerdo a votación este mismo viernes con la tranquilidad que le da la mayoría absoluta–, Sturgeon es rotunda: ”Escocia no puede permanecer encarcelada dentro de Reino Unido contra su voluntad”. Por eso, su maquinaria para celebrar una nueva consulta ya está en marcha.

El primer movimiento, esta misma semana

Aunque llevemos días hablando y oyendo hablar del referéndum escocés, formalmente la carrera para su celebración aún no ha comenzado.

El pistoletazo de salida se producirá esta misma semana cuando, como ella misma ha prometido, la ministra principal de Escocía haga público un documento en el que expondrá sus argumentos a favor de que Londres transfiera a Edimburgo los poderes necesarios para poder celebrar la consulta. Después, ya sí vendrá la petición formal a Boris Johnson.

¿Por qué necesita el permiso de Johnson?

Legalmente, el gobierno escocés no puede convocar unilateralmente un referéndum; sólo el gobierno central tiene poder para hacerlo o para autorizarlo.

Es lo que ocurrió en 2012, cuando la palabra ‘brexit’ ni siquiera existía. Lo que se hizo entonces con el respaldo del entonces primer ministro británico, David Cameron, fue añadir un anexo a la sección 30 de la Ley de Escocia de 1998 con el que se acordaba, literalmente: “Transferir al Parlamento escocés la competencia de legislar para que se celebre un referéndum antes de finales de 2014 sobre la independencia de Escocia del resto del Reino Unido”. Aquel anexo ya caducó y lo que Sturgeon quiere es poder añadir ahora uno nuevo. Y a ser posible, sin fecha de caducidad.

¿Cuándo sería el nuevo referendum?

El plan de Sturgeon es que la nueva consulta tenga lugar a finales de 2020

En la anterior ocasión, desde que lograron la autorización hasta que se celebró la consulta –el 18 de septiembre de 2014– pasaron dos años, pero con la previsión de que Reino Unido abandonará la UE el próximo 31 de enero y que el período de transición se debería haber completado en enero de 2021, el plan de Sturgeon es que la nueva consulta tenga lugar a finales de 2020. También porque su actual mandato concluye en mayo de 2021, cuando ya hay convocadas elecciones al Parlamento escocés.

¿Qué harán si Johnson no les da permiso?

No hay que esperar. El viernes Johnson ya le dijo por teléfono que no le dará el permiso necesario. Así que Sturgeon ya debería estar trabajando ensu 'plan B'. Aunque tanto ella como sus asesores y el resto de miembros de su partido insisten en que su intención es lograr el respaldo del gobierno Johnson por las buenas, el ejecutivo escocés no descarta la posibilidad de interponer un recurso judicial en los tribunales si reciben un ‘no’ como respuesta. Al ser preguntada sobre ello el domingo, ella misma sostuvo que considerarán "todas los posibilidades”.

Y los escoceses... ¿quieren otro referéndum?

Ya en marzo de 2017, el Parlamento escocés votó a favor de una moción con la que autorizaba a su ministra principal a que diera inicio a las negociaciones con el Parlamento británico.

Más allá de los resultados obtenidos en las elecciones de la semana pasada, Sturgeon cuenta a su favor también con el obtenido en el referéndum de 2016, donde Escocia fue el territorio con mayor respaldo a permanecer en la UE; con un 62% de los escoceses votando en contra del brexit.

Aunque, si miramos las encuestas, la cosa no está tan clara: por momentos, los porcentajes a favor y en contra llegan a ser idénticos. La última encuesta refleja que un 46% de los escoceses votarían a favor de la independencia en un segundo referéndum y un 47% lo haría en contra.

Paralelamente, una petición de apoyos puesta en marcha por el diputado y líder adjunto del SNP, Keith Brownider bajo la premisa ‘Es la hora’ ya cuenta con casi 500.000 firmas. Con los fondos que recaude, pretende poner en macha una “nueva e importante campaña centrada en el potencial económico de Escocia como país independiente”.

¿Qué dicen en Bruselas?

En caso de que el referéndum siguiera adelante y se impusiera el ‘sí’ en la votación, no hay duda de que la UE jugaría un papel clave.

Si se convierte en un país independiente, Escocia tendría que solicitar su ingreso como nuevo estado miembro. ¿Cuál sería la respuesta? El expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, habría dicho hace un mes que una Escocia independiente se enfrentaría a un "debate muy largo y duro" en su intento de reincorporarse a la UE.

"Escocia podría ocupar su lugar (en la UE) con relativa rapidez", Drew Scott

Bien distinto lo ve Drew Scott. Este profesor de la Facultad de Derecho de Edimburgo cree –al igual que Sturgeon– que “Escocia podría ocupar su lugar con relativa rapidez, siempre que estemos preparados para aceptar las obligaciones de la adhesión y asumiendo que hayamos alcanzado la independencia mediante el debido proceso constitucional”, porque considera que “la actitud hoy en Bruselas es muy diferente a la de 2014”.

La clave podría estar en el PIB. Como apunta el diario The Times, los déficits presupuestarios de los miembros de la UE no deben superar el 3 por ciento del PIB y según las cifras más recientes, el déficit teórico de Escocia es del 7%. De ahí que Sturgeon sostenga que "nuestra tarea es conseguir que nuestro déficit se reduzca más rápidamente"

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