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Reino Unido La venganza contra Boris Johnson de su exasesor 'Rasputin' deriva en el escándalo del "dinero por cortinas"

Los comentarios y revelaciones del gurú político Dominic Cummings, al que se le atribuye la victoria en el referéndum del Brexit, colocan al primer ministro británico en una situación delicada, con acusaciones de corrupción, enchufismo y amiguismo. La Comisión Electoral, que regula la financiación de partidos, ve "indicios razonables" de delito en la financiación de las reformas del piso del 'premier'.

El primer ministro británico, Boris Johnson, regresa al número 10 de Downing Street tras asistir a la sesión de control al Gobierno en el Parlamento, este miércoles.
El primer ministro británico, Boris Johnson, regresa al número 10 de Downing Street tras asistir a la sesión de control al Gobierno en el Parlamento, este miércoles. Andy Rain / EFE

Pregunta: ¿Quién ha pagado las reformas del piso que habita?

Respuesta: Somos los mejores en vacunación.

La pregunta del líder laborista, Sir Keir Starmer, al primer ministro británico, y la respuesta de este no son precisamente un ejemplo de fluidez y transparencia en el diálogo político de la Cámara de los Comunes, sino otra muestra del embrollo en el que se ha metido Boris Johnson al declarar enemigo a su exasesor, Dominic Cummings. El estratega vierte a cuentagotas las presuntas irregularidades cometidas por Johnson y las luchas en el entorno del premier, que puede acabar como el bufón que quiso representar en su día.

Desde que fue alcalde de Londres, la informalidad es el sello del líder conservador. Ahora, los ímpetus de Johnson andan manchados de corrupción, enchufismo y amiguismo. A Dominic Cummings le atribuyen la victoria en el referéndum del brexit de 2016, que convenció con datos erróneos y medias verdades al 52% de británicos de que el sol brillaba con más fuerza fuera de la Unión Europea (UE) que dentro.

Cummings libró también con éxito la campaña personal de Johnson para el liderazgo del Partido Conservador en julio de 2019 y la gran victoria electoral de diciembre del mismo año. Parecía el estratega invencible, aunque se le conocía como el Rasputin porque evitaba el más mínimo protagonismo. Era de los que no salía en la foto o, si se le cogía, estaba en un rincón atendiendo el teléfono móvil. Hasta que él se convirtió en escándalo y tuvo que dar la cara en una rueda de prensa en el jardín de Downing Street, la residencia del primer ministro.

Dominic Cummings viajó de Londres a Durham, norte de Inglaterra, en plena confinación por la pandemia. Estaba prohibido viajar, sus explicaciones –llevar a sus hijos con los abuelos- no contentaron a nadie. Encima, en el ilegal desplazamiento hizo turismo al visitar el castillo Barnard. Los medios de todos los colores políticos se abalanzaron contra Rasputin. Además de saltarse el confinamiento, Cummings era sospechoso de ser the chatty rat o "la rata charlatana" que andaba por la residencia de Boris Johnson y Carrie Symonds y filtraba información a la prensa.

Sospechas sobre Cummings

"La rata charlatana" ha resultado ser otro, Henry Newman, amigo de Carrie Symonds, y parte del equipo asesor. Pero por entonces Johnson tenía sus dudas y destituyó a Rasputin porque perdió la confianza en él. Él salió en la oscuridad de la tarde-noche asido a una caja de cartón por la puerta principal de Downing Street. La foto era la imagen de la humillación. En la actualidad, la caja de cartón es una metáfora: la mayor carga de dinamita contra el primer ministro.

Dominic Cummings escribe en su blog sobre la financiación de las reformas del piso que ocupa Johnson en Downing Street lo siguiente: "Su intención de conseguir donativos secretos para renovar el piso no eran éticos y, probablemente, eran ilegales, contrarios a todas las normativas sobre transparencia de donaciones políticas, pero él insistía en ello". Johnson contesta que él ha pagado las reformas mientras que el contribuyente al Partido Conservador, David Brownlow, ha informado al vicepresidente del partido que adelantó 60.000 euros a través de la formación política para financiar las reformas. ¿Qué ha obtenido lord Brownlow a cambio de los 60.000 euros para los cojines o el papel de la pared? r

La Comisión Electoral investigará el misterio sobre cómo se pagaron las cortinas o el sofá

El misterio de cómo se pagaron las cortinas o el sofá del piso de Johnson ha generado el anuncio de la Comisión Electoral, que regula la financiación de los partidos, de investigar la decoración porque "hay indicios razonables de que se haya cometido uno o más delitos". El escándalo de "dinero por cortinas" ha reemplazado al de James Dyson, el multimillonario e inventor de un nuevo tipo de aspiradoras que a través de correos personales con Johnson ofreció máquinas de oxígeno para los hospitales británicos con la condición de que su producción, basada en Singapur, tuviese el mismo trato fiscal en Reino Unido que en Singapur. El contrato no llegó a cuajar, pero sí otros como el que pactó la Seguridad Social con la empresa en la que la hermana del ministro de Sanidad, Matt Hancock, es una de las principales accionistas.

Favoritismos

El presunto favoritismo del ministro de Sanidad a la empresa de su hermana gotea sobre el supuesto amiguismo del ex primer ministro David Cameron al banco Greensill, que hizo suspensión de pagos tras conseguir dinero público por la intervención del expremier. Dominic Cummings da su versión de todos estos hechos en su blog. "Me alegraría reunirme con el Secretario del Gabinete para dejarle buscar en mi teléfono los mensajes de Dyson", escribe el exestratega para que todos se enteren. Aunque le han llamado Rasputin, su perfil personal responde a una combinación del personaje que influyó en la corte del zar Nicolas II y el Maquiavelo que maneja en la oscuridad con malvadas intenciones y objetivos secretos y desconocidos a los implicados en las tramas.

Además de los envites de la caja de cartón de Cummings contra Johnson para sacarlo de Downing Street, los empujones le llegan también de Escocia con las elecciones del 6 de mayo y la petición de un nuevo referéndum sobre la independencia. De otro punto de la geografía, ha recibido la dimisión de Arlene Foster como primera ministra de Irlanda del Norte. El brexit ha separado, comercialmente, Irlanda del Norte del resto de Reino Unido y nadie sabe cómo frenar la reunificación de la isla de Irlanda, que ha empezado por el comercio.

Dominic Cummings contestará a finales de mayo a las preguntas de una Comisión Parlamentaria que investiga (otra investigación) las acusaciones de corrupción, amiguismo y enchufismo en la corte de Johnson y Symonds. Si Rasputin decide vaciar todo el contenido de su caja de cartón, se puede llevar por delante al zar, si no continuará el goteo porque el exasesor no es de los que olvida fácilmente.

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