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Represión sexual en Chile "La represión hacia las mujeres y niñas pobres chilenas es para sembrar el miedo y doblegar voluntades"

Entrevista a Cari Lemu Álvarez Torres y Karen Santander Flores, feministas chilenas que cuentan la violencia sexual con la que el gobierno de su país está reprimiendo a mujeres y niñas a través de los cuerpos de Seguridad del Estado para acallar la revuelta de un pueblo cansado de ser explotado por las élites y que reclama dignidad.

Imagen de la detención de una mujer en las protestas de Chile

Nuria Coronado Sopeña 

Chile no se encorva ante el miedo. El país que desde el pasado 18 de octubre vive, “de forma sistemática y ascendente la violación de los derechos humanos por reclamar dignidad ante un gobierno indigno”, tal y como explica Karen Santander Flores, chilena residente en Madrid, está viendo como la represión de Piñera, se ceba “en particular en las más vulnerables como son las mujeres y niñas”.

La elite contra el pueblo, contra sus mujeres

Una dura y dramática realidad que está siendo conocida gracias a las redes sociales. “Lo que hoy vive nuestro país es muy difícil de explicar pues las principales ciudades de Chile se han encontrado en estado de excepción y toque de queda”, añade esta docente y máster en Estudios Interdisciplinares de Género. “Esta crisis social y política es producto del profundo descontento de la población chilena a consecuencia de la desigualdad económica, social, educacional, cultural que se presenta. No tiene relación con manejos desde el exterior. Es el quiebre de un sistema económico que nos tiene asfixiadas y ante el que los medios de comunicación masiva, se han alineado con el presidente, desinformando a la población, estableciendo como elemento central los saqueos y no las demandas sociales. Por lo tanto, la fuente de información que existe hoy son las redes sociales, todo un fenómeno, que es un arma de doble filo”, añade.

Una situación que tal y como nos transmite desde Valdivia (Chile), Cari Lemu Álvarez Torres, feminista y militante del Partido Comunes, es el resultado de un país marcado por la desigualdad. “Los intereses para no contar lo que está ocurriendo es lo mismo que ha ocurrido desde hace mucho tiempo. Hay una pequeña porción de la sociedad que está muy bien organizada y donde la elite controla las comunicaciones a través de los medios de masa con gran impacto, crea un marco soble qué debates se dan, qué información circula, a quién, en qué horarios y para qué. En este caso se está intentando transmitir la idea de que es necesario instalar un orden primero, como prioridad, antes que la convivencia democrática, cuando sabemos que la democracia en Chile nunca ha sido completa. La paz nunca ha sido completa porque ha sido mediada por el mercado y porque en nuestras casas, camas y calles a las mujeres y niñas se nos sigue violentando. Aun así, se nos quiere convencer que los militares en las calles son necesarios para proteger los bienes públicos y privados, para restablecer la civilidad y ahogar las demandas sociales que se han ido engendrando en el fracaso del neoliberalismo aquí”.

Un estado de sitio (que aunque ya ha sido levantado), tal y como ha denunciado la cantante Camila Moreno, no les va a hacer callar ni dejar de manifestarse porque se les va demasiado en ello. “Han puesto a los militares en la calle para parar todo. Sin embargo, nosotros estamos luchando y poniendo el futuro de nuestros hijos, estamos poniendo el futuro de nuestros nietos", denuncia.

“Violencia política sexual es terrorismo estatal”

Lo que además está siendo preocupante es la respuesta del gobierno de Sebastián Piñera ante las movilizaciones y que está amparando la violencia sexual hacía mujeres y niñas a través de las actuaciones de los cuerpos de seguridad del Estado. “Ha habido, en cifras oficiales del Instituto Nacional de Derechos Humanos, 12 denuncias de violencia política sexual que se encuentran en este momento en querellas judiciales interpuestas justamente por organismos de derechos humanos. Ocho de ellas están siendo apoyadas por la organización feminista Colectivo de mujeres sobrevivientes y memoria rebeldías feministas que lleva a cabo una campaña para que las mujeres denuncien de manera reservada y con apoyo y contención psicológica feminista en Santiago”, añade Cari Lemu Álvarez Torres.

Desde dicho colectivo están llamando a estar informadas, a denunciar, pero también a acompañamiento a las víctimas. Tal y como explican en su página de Facebook. “Este tipo de violencia que hoy sufrimos las mujeres, disidencias y estudiantes durante las detenciones en las manifestaciones, no son más que el fiel reflejo de la impunidad de la violencia política sexual o tortura sexual que fue ejercida sobre nosotras durante la dictadura. ¡La violencia política sexual es terrorismo estatal!”, añaden.

Dicha asociación está denunciando como los cuerpos de seguridad obligan a desnudarse a las mujeres detenidas o a llevar a cabo “actos que tienen como objeto específico de ejercicio, el cuerpo de las mujeres como territorio político a dominar. Se están produciendo agresiones verbales con connotaciones sexuales, amenazas de violaciones, tocamientos y manoseos, o dando la orden de realizar labores asociadas al género femenino como limpiar o cocinar, etc.”.

Imagen campaña contra el acoso sexual por los cuerpos de seguridad en Chile

En regiones como Valdivia, desde la que contactamos con Cari Lemu, las feministas están organizando iniciativas “para la contención de mujeres, niñas, niños, niñes y adolescentes agredidas sexualmente producto de la violencia estatal-política, con apoyo del INDH”, relata. Sea donde sea el objetivo de esta campaña informativa es “no naturalizar este tipo de prácticas y el manto de impunidad con la que está relacionado”, así como darle la “connotación social y jurídica que esta debe tener: un delito.

Para ello, han habilitado un correo electrónico (vps_pluri@zohomail.com) en un servidor seguro para canalizar estas denuncias y acompañar a las mujeres que lo requieran”.

En comisarías, recintos militares y buses de carabineros

La violencia sexual que están denunciando las asociaciones feministas chilenas no es nueva para ellas. “Siempre, siempre es mayor hacia las mujeres y niñes sobre todo más pobres, nos ocupan además para quebrantar a las poblaciones y comunidades, para sembrar el miedo y para doblegar las voluntades.

Efectivamente las cifras lo demuestran: la violencia sexual preferentemente es ejercida hacia las mujeres y adolescentes. Hace unos días me hicieron llegar los antecedentes a través de una agrupación de actores y actrices, de una mujer que ejercía como mima en una población de Santiago la Victoria, que vivía en situación de calle, pero que era una cohesionadora de su comunidad. La encontraron hace unos días colgada con una bolsa en la cabeza, muerta a la entrada de su villa [poblado]. Argumentan que fue suicidio, y la verdad es que ante la ilegalidad de los actos del gobierno como los toques de queda, las apariciones de cuerpos en edificios quemados, y un largo etc, no queda claro si habrá el debido proceso para estos casos.

Imagen de la mima que fue encontrada muerta a la entrada de la villa en Santiago de Chile

Ese es el mayor de los mantos de dudas y quizás el miedo, la impunidad”, reseña la chilena. Sin embargo, en la mayoría de los casos la violencia sexual se está produciendo en lugares como comisarías, recintos militares o en buses de carabineros. “Hasta ahora no solo es acceso carnal, sino desnudamientos y vejámenes también”, afirma Lemu. Una situación que produce aún más inestabilidad. “Si el gobierno sigue jugando al doble estándar y reprimiendo con este nivel de violencia, podemos terminar con un quiebre absoluto de la poca democracia que nos va quedando, con persecuciones políticas y con una clausura total de las instituciones democráticas conquistadas hasta ahora desde el plebiscito de 1988, que no es la democracia con derechos plenos que todos y todas queremos, está claro, pero que teníamos a disposición para seguir cimentando un futuro que hoy no se ve tan claro”, recalca la chilena.

Las denuncias se están recogiendo según son liberadas sus víctimas. “Hay un número alto de mujeres desaparecidas y en la medida que son liberadas de los cuarteles están contando lo vivido. Todo está silenciado, los medios de comunicación no se hacen eco de esta información. Poco a poco se recoge la información. Los violadores, que son las mismas fuerzas de orden y militares se sienten amparadas por el presidente Sebastián Piñera, por lo tanto, hay impunidad absoluta. Instituciones de derechos humanos, ABOFEM (Asociación de Abogadas Feministas) o el OCAC (Observatorio de Acoso Callejero), están ayudando a las mujeres que se encuentran en situaciones que aquí se relatan. La utilización de sus cuerpos como territorio de guerra es una vieja táctica utilizada por cuerpos militarizados, recordemos que Chile vivió una dictadura y como toda forma de sometimiento y humillación la violación fue y es un arma de guerra”, apostilla Santander.

Desinformación en lugar de verdad

Para esta activista, la situación, junto con la falta de medios de transporte hace muy difícil el trabajo de las organizaciones. “A través del Instituto Nacional de Derechos Humanos se ha podido recoger información, pese a la negación de las autoridades, ya sea en hospitales y comisarías de Carabineros. La brutalidad de lo que está ocurriendo en Chile no se cuenta en los medios internacionales. Los medios internacionales de forma aislada y con poca cobertura están atendiendo el conflicto, colocando en el foco en los desmanes y no en la violación de los derechos humanos, en los asesinatos y violaciones hacia las mujeres y niñas”.

Justo, una de las entidades que Lemu Álvarez indica está ayudando a las afectadas, la Asociación de Abogadas Feministas de Chile, ha creado el hashtag #NosCuidamosEntreTodas para dar información y asistencia jurídica en caso de ser detenidas. “Estamos vigilantes de la situación que se vive y hemos puesto nuestras herramientas y capacidades al servicio de quienes más nos necesitan, con la convicción de que nuestra labor y conocimiento debe estar a disposición de quienes sufren las consecuencias más graves y se encuentran en una situación de vulnerabilidad”, tal y como dejaron claro en el comunicado de prensa que lanzaron a los medios chilenos.

Abofem, junto con la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, el Centro de Estudiantes de Derecho de la misma Universidad, la fundación Casa Común y la organización 4 de Agosto han acudido a diversas comisarías, “tanto de la Región Metropolitana como del resto del país. Asimismo, en Valparaíso, Temuco, Coquimbo y en la Región del Biobío, se conformó el Comité 19 de Octubre a cargo de observar la legalidad de los procesos de detención y prestar ayuda en comisarías de esas ciudades y sus comunas. En este trabajo hemos constatado que Carabineros de Chile ha incumplido en forma grave y reiterada los protocolos de actuación ante detenciones y represión en contexto de protestas, violando los derechos de las personas detenidas, agrediendo físicamente de forma innecesaria, no prestando ni facilitando atención médica de urgencia, obligando a mujeres a desnudarse en forma vejatoria, disparando bombas lacrimógenas y balines en forma directa contra el cuerpo de los manifestantes y haciendo uso de armamento de fuego de manera ilegal, ocasionando muertes de manifestantes”, explican.

La lucha sigue

Lo que desde todo Chile manifiestan las feministas es que no van a cejar en la lucha. Desde el Colectivo de Mujeres Supervivientes recalcan “el derecho inalienable a la protesta y el repudio a este tipo de acciones que buscan castigar e inhibir el despliegue de las mujeres en el espacio público, insistimos en poner el acento en el carácter anticapitalista y anti patriarcal de la movilización, necesitamos un cambio estructural y profundo de las relaciones sociales de producción y reproducción de la vida”.

Por su parte Cari Lemu Álvarez Torres reclama como el feminismo seguirá transversalizando todas las luchas sociales. “Esta lucha no va acabar por más que quieran ahogarla, por más que aparentemente se cierre en algún momento hasta que el modelo neoliberal sea reemplazado por uno que no precarice nuestras vidas y espero esta lección sea para ustedes una señal: más mercado más acceso a bienes, no es y nunca será más democracia y más bienestar, si no hay derechos primero y si las mujeres no estamos en una posición de elegir libremente quienes necesitamos ser”, cuenta.

Llevamos desde el 2006 movilizándonos, haciendo crisis diciendo que este modelo, que, en su última fase subsidiaria, con sus idearios de mercado no nos convencen, no nos deja vivir, nos ahogan. Nos ahoga porque nos explota, porque nos hacen trabajar en dos a tres trabajos, porque aun estudiando estamos endeudados a 20 años, porque aun estudiando no tenemos trabajo, porque aun esforzándonos nuestros sueldos son una miseria y no alcanzan, porque aun haciendo todo lo que podemos para ser buenos ciudadanos y ciudadanas, no podemos costear la salud, ni una alimentación saludable y la droga parece ser lo único que nos saca de la alienación, o de las deudas, pero si lo haces eres un drogadicto y debes rehabilitarte o eres un narco y te vas a la cárcel”, concluye.