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La resistencia chilena: exiliados en Suecia a 45 años del golpe de Estado

Más de 5.000 chilenos se exiliaron en Suecia en septiembre de 1973 tras el golpe de estado en Chile. Tras pasar por la tortura en campos de concentración, viajaron a Suecia donde el gobierno socialdemócrata de Olof Palm les tendió la mano. 45 años después, son más de 56.000 chilenos los que viven en Suecia, la comunidad chilena más influyente en Europa. En las elecciones que se celebran hoy se presentan 40 ciudadanos de origen chileno.

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Miembros de la Federación Nacional Víctor Jara.- IGNACIO IZQUIERDO

Son las 8 de la mañana y Luis Romero ya está en el aire en Radio Bahía de Estocolmo, con una tertulia política que mezcla con canciones del recuerdo. Le escuchan diariamente más de 100 mil personas del mundo latino que sueñan, se ríen, bailan y se informan en español, una lengua tan ajena a la que han aprendido hablar con dificultad, tras más de 40 años viviendo en Suecia.

Luis nació en Concepción, a 512 kilómetros de Santiago de Chile, ciudad fría y lluviosa, cuna de los movimientos de izquierda revolucionaria en Chile. En septiembre de 1973, el golpe le sorprendió militando el Partido Comunista y durante los primeros años se dedicó a organizar las primeras manifestaciones contra la dictadura, hasta que la persecución política fue insostenible. Llegó en los años 80 a Estocolmo, y aunque recuerda que los primeros años fueron difíciles, hoy le cuesta imaginar una vida fuera de allí y tampoco se proyecta viviendo en Chile.

Lo mismo le pasa a Jorge Contreras, hoy dedicado a difundir las memorias del exilio, que lleva 43 años viviendo en Estocolmo. “Fui torturado y trasladado a cuatro campos de concentración y seis lugares de detención de la dictadura chilena. Desde mi último campo de concentración, Tres Álamos, fui sacado directamente al aeropuerto de Santiago, el 14 de enero de 1975, y expulsado "de por vida" de mi país”. Karina Francis, educadora, militaba en las Juventudes Comunistas y había viajado a la ex Unión Soviética a estudiar agronomía. El golpe de Estado le sorprendió allí y después de un periodo largo de residencia, volvió a Chile, intentó vivir allí y hace algunos años se vino a vivir a Suecia. “Es muy difícil volver a vivir en el Chile de hoy, donde las políticas neoliberales han destruido con todo por lo que luchamos en el gobierno de la Unidad Popular”.

Los testimonios de Roberto, Jorge o Karina son parte de los más de 5.000 exiliados chilenos que llegaron a Suecia entre 1973 y 1980 tras el golpe de Estado de Pinochet, que terminó abruptamente con el Gobierno de la Unidad Popular en Chile encabezado por el Presidente Salvador Allende. Los recuerdos no son fáciles de contar, más cuando se acerca un nuevo aniversario de la tragedia que cambió para siempre sus destinos y los de su descendencia.

Harald Edelstam en una imagen de archivo.

Asilados gracias al Clavel Negro

Muchos de ellos, deben su vida a la gestión de un personaje de película, conocido popularmente el Oscar Schilder sueco o como el “clavel negro”. Se trata de Harald Edelstam, embajador sueco que llegó a Chile en 1972 y que tras el golpe de Estado refugió en su embajada y en la de otras representaciones diplomática amigas a más de 1.300 perseguidos políticos chilenos, uruguayos y bolivianos.

Heroica fue su intervención en la bombardeada embajada cubana en Chile, donde Edelstam, utilizando su inmunidad diplomática, logró evitar que se detuviera a diplomáticos y perseguidos chilenos allí asilados, declarando que ese lugar formaba en ese momento parte de la embajada sueca, izando la bandera de Suecia y por tanto dando inmunidad diplomática a todos los que se encontraban dentro. La dictadura militar lo declaró Persona non grata y tuvo que abandonar Chile en diciembre de 1973. Una película, El clavel negro (2007) recoge la hazaña en Chile de este personaje que hoy da nombre a una fundación liderada por Caroline, la nieta de Edelstam.

El estado de bienestar y el exilio

La llegada de los más de 5.000 chilenos perseguidos políticos fue un escenario completamente distinto al de hoy. Gobernaba el socialdemócrata Olof Palme y la inserción de los exiliados fue facilitada por la política de inmigración que tenía el gobierno de Suecia en esos años, que brindaba las condiciones materiales para la rápida inserción. “A los exiliados se nos brindó enseñanza del idioma; programas rápidos de preparación profesional para quienes estaban en edad laboral, acceso rápido a la vivienda; ayuda social y subsidios para la vivienda; incluso para la compra de muebles, menaje de casa o ropa” explica Roberto Muñoz, hoy al frente de la Federación Nacional Víctor Jara.

Hoy el escenario ha cambiado. El estado de bienestar ya no existe como en los setenta, la inmigración en Suecia se ha diversificado y el exilio chileno ya tiene dos o tres generaciones, a la que se ha sumado la migración económica de Chile que llegó al país europeo en los años 90. En total, hoy se contabilizan 56.138 chilenos, según el segundo registro de chilenos en el exterior, realizado por el Instituto Nacional de Estadística de Chile entre los años 2016-2017.

Lorena Delgado se presenta por el Partido de Izquierda como candidata a concejala.- IGNACIO IZQUIERDO

Candidatos chilenos en las elecciones suecas

Según información de la embajada en Suecia, en las elecciones parlamentarias y municipales que se celebran hoy en Suecia, se presentan 40 candidatos de origen chileno. La mayoría de ellos están inscritos en el bloque de la centro izquierda: Socialdemocracia, Izquierda, Partido Verde. Lorena Delgado se presenta por el partido de Izquierda Partido de Izquierda como candidata a concejala y tiene posibilidades de repetir en el mismo cargo que ha ocupado los últimos cuatro años en el popular barrio de Skärholm al sur de Estocolmo. “El barrio tiene un gran paro desempleo juvenil y es una de las comunidades más necesitadas de la ciudad donde habitan más de 55 mil personas”.

Y aunque las encuestas dan una leve mayoría a la socialdemocracia, a la comunidad chilena le preocupa el ascenso de la ultraderecha en el país. “Esto no lo pudimos jamás soñar en la década de los 70, pero es necesario recordar que en Suecia siempre hubo sectores con abiertas simpatías nazis y mucho racismo. La derecha y la ultra derecha tratan de enfrentar a grupos sociales contra otros”, dice el exiliado Jorge Contreras.