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Ruta migratoria La ruta migratoria hacia España es la segunda del mundo con más personas muertas o desaparecidas

Registra 159 víctimas en lo que va de año, cifra sólo superada por la ruta de Libia, lo que supone el fallecimiento de una persona por cada 46 que han cruzado el Mediterráneo para llegar a las costas andaluzas de forma irregular.

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Ruta migratoria hacia España EFE

Cuando aún no ha empezado el verano, la época del año en la que suelen llegar más pateras a las costas andaluzas, la ruta migratoria del Mediterráneo occidental, la que va de Marruecos y Argelia a España, es la segunda de todo el mundo en número de muertes en lo que va de 2019, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo dependiente de la ONU.

El mar escupe cadáveres en las costas y las estadísticas datos terribles de esas tragedias, como las que registra el proyecto Missing Migrants (Migrantes Desaparecidos), de la OIM, que ha contabilizado la muerte o desaparición de 159 personas desde que empezó el año en la ruta migratoria que cruza el mar Mediterráneo con dirección al litoral español, una cifra sólo superada en el mundo por los 248 fallecidos en la ruta del Mediterráneo central que parte fundamentalmente de Libia.

159 muertos o desaparecidos en la ruta que termina
en las costas españolas representan más del 16% de las 987 personas migrantes que han fallecido

Esos 159 muertos o desaparecidos en la ruta que termina en las costas españolas, andaluzas mayoritariamente, representan más del 16% de las 987 personas migrantes que han fallecido desde el pasado 1 de enero en alguna de las rutas migratorias que recorren los cinco continentes monotorizadas por la OIM. En ese registro, la frontera entre México y Estados Unidos es la tercera ruta migratoria más mortal del mundo, con 107 víctimas en los cinco primeros meses del año, a la que sigue la del mar Caribe, con 74 migrantes fallecidos.

Sin embargo, la ruta que conduce a EEUU es, con diferencia, la que tiene un mayor tránsito de migrantes. El último informe de la Oficinas de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el que se analiza la actividad ilícita del tráfico de personas, revela que entre 730.000 y 820.000 individuos utilizan cada año esa ruta para alcanzar el país norteamericano, más del doble de los que cruzan el Mediterráneo por diferentes vías para llegar a Europa.

Entre 730.000 y 820.000 individuos utilizan cada año esa ruta para alcanzar el país norteamericano

Este dato da a entender, por tanto, el altísimo riesgo que supone atravesar el mar en condiciones muy precarias –a bordo de lanchas neumáticas, escasamente dotadas para una larga travesía- y de la mano de mafias que tan sólo buscan obtener la máxima rentabilidad con el mínimo gasto posible a costa de los migrantes que pagan por cruzar hacia las costas europeas. Viejos barcos de pesca sobrecargados, lanchas neumáticas, incluso de juguete que sólo sirven para darse una vuelta por la playa, motores en mal estado, combustible justo o insuficiente acostumbran a ser la antesala de una tragedia, en la que las condiciones del mar acaban dictando la sentencia definitiva.

La estadística del proyecto Missing Migrants refleja que desde el 1 de enero pasado han cruzado el Mediterráneo un total de 7.317 personas para entrar de forma irregular en España, lo que supone un índice de un migrante muerto o desaparecido por cada 46 que han intentado alcanzar la costa de nuestro país, tasa que es inferior a la registrada el pasado año, cuando llegó a ser de un fallecido por cada 29 personas que partieron del litoral marroquí o argelino. No en vano, 2018 fue uno de los años más trágicos en esta ruta migratoria, con 811 migrantes muertos o desaparecidos, según la OIM, que contabiliza un total de 1.424 víctimas en los últimos cinco años ahogadas en naufragios ocurridos entre las costas magrebíes y españolas.

Más víctimas en el camino

La tragedia sería aún mayor si el registro que lleva a cabo esta organización dependiente de Naciones Unidas incluyera todo lo que sucede desde que los migrantes parten de sus países, una buena parte de ellos del África Subsahariana, hasta que llegan a la costa desde la que cruzan el Mediterráneo hacia España. La estadística no recoge todas las muertes en el camino atravesando desiertos interminables, las violaciones de mujeres, los asaltos, las detenciones, los cautiverios. No obstante, el informe de la OIM recoge 58 fallecidos o desaparecidos en las rutas migratorias del norte de África que conducen fundamentalmente al litoral marroquí de donde parten las pateras que luego arriban a las costas andaluzas.

El informe de la OIM recoge 58 fallecidos o desaparecidos en las rutas migratorias del norte de África

La federación Andalucía Acoge recopiló el año pasado un informe con las personas migrantes fallecidas en las costas de esta comunidad durante las tres últimas décadas, desde que fue encontrada la primera víctima del naufragio de una patera, el 1 de noviembre de 1988 en una playa de Tarifa (Cádiz). El informe, denominado 30 años de muertes en el Estrecho, refleja que desde aquella primera desgracia, y hasta finales del pasado mes de octubre, han muerto 6.713 personas más intentando entrar en España de forma irregular por vía marítima.

"Aunque no conozcamos sus nombres ni la edad de todas estas personas muertas, una sola de ellas ya merece todos nuestros esfuerzos, nuestro compromiso y nuestra intención firme para lograr que las políticas migratorias tengan como eje central el respeto a la vida y a la dignidad, que sean inclusivas y respetuosas con la diversidad y que busquen, sobre todo, acabar con el sufrimiento humano", dice Andalucía Acoge en las conclusiones de ese informe.

El proyecto Missings Migrants rastrea las muertes de migrantes, incluidos refugiados y solicitantes de asilo, que han desaparecido a lo largo de rutas migratorias de todo el mundo, una investigación que comenzó a raíz de los naufragios ocurridos en octubre de 2013, cuando al menos 368 personas murieron cerca de la isla italiana de Lampedusa. Los datos de esta estadística incluyen las muertes en accidentes de transporte, naufragios, ataques violentos o debido a complicaciones médicas durante sus viajes. Para ello, los responsables del proyecto recopilan información de diversas fuentes, como registros oficiales, incluidos guardias costeras y médicos forenses, y otras fuentes como ONG y encuestas y entrevistas de migrantes.