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La sacudida nipona pone de nuevo en jaque la evolución económica mundial

Se espera que la catástrofe reste al menos un punto porcentual al alza del PIB japonés

A.F.

El suelo se movió en Japón y lo primero que echó a correr fue el dinero. Cuando parecía que el país nipón remontaba los malos datos del cuarto trimestre de 2010, llevando incluso al FMI a mejorar sus estimaciones de crecimiento de la economía japonesa y mundial para 2011, una catástrofe natural ha desbaratado el optimismo. Japón necesitará dinero público para reconstruir lo destruido por el terremoto, que ha paralizado algunas de las ciudades y sectores que más aportan a la generación de riqueza del país.

Eso podría ser bueno en teoría porque serviría para activar la economía, pero el margen de Japón es menos que mínimo. Su endeudamiento equivale a dos veces su capacidad de generar riqueza en un año, es decir, es el 200% de su PIB. Su nivel de déficit (gastos públicos por encima de los ingresos) es el 10% del PIB. El Gobierno japonés dispone de un fondo de 5.000 millones de dólares para catástrofes, insuficiente si se confirma la cifra de 20.000 millones necesarios para la reconstrucción.

'Aunque es pronto para hacer una valoración precisa, toda catástrofe de esta magnitud tiene repercusiones en el país que la sufre y en la economía mundial', explica la investigadora senior del Área de Economía de la Fundación Ideas, Reyes Maroto. Los organismos internacionales 'han estimado que el PIB de Japón ya no crecerá un 3,3% este año como estaba previsto, sino que la catástrofe puede restarle un punto porcentual. Nosotros pensamos que la caída va a ser mayor'. En algunos sectores 'como la electrónica, puede haber una repercusión espectacular, tras el cierre por ejemplo de seis fábricas de Sony. 'En los próximos días caerá el yen frente al dólar', añade.

Cuando corre el dinero presa del pánico, lo hace en todas direcciones. Ayer cayó el trigo (Japón es el primer importador mundial) por el cierre de los puertos; subió el precio del gas (por el cierre de las centrales nucleares), cayeron en Bolsa las aseguradoras y reaseguradoras y el oro volvió a ser el valor refugio en el que meter el dinero recuperando su senda alcista.

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