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Sarkozy no pierde la esperanza pese a la robustez de Hollande

El presidente galo ve la votación del domingo "más abierta". Para la prensa el candidato socialista estuvo más sereno y conserva su distancia

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Tanto François Hollande como Nicolas Sarkozy se ven ganadores del debate televisado ayer antes de la segunda vuelta de las elecciones francesas del domingo. Sin embargo, la prensa coincide en que la distancia que separaba en los sondeos al socialista del actual presidente francés permanece invariable.

La sensación general es que Hollande estuvo mucho más sereno, aguantó a la perfección los golpes de Sarkozy y consiguió acorralarle cuando toco evaluar la política económica de su Gobierno.

Ambos candidatos volvieron a tomar la palabra esta mañana en las emisoras de radio para comentar el debate que fue seguido por más de 17 millones de espectadores.

Para Sarkozy, al que todas las encuestas siguen dando por perdedor pese a haber remontado algún punto en los últimos días, "nunca una elección ha sido tan incierta" y por eso cree que todo se decidirá "en el último momento".

El presidente francés, que ayer trató de anular en vano la supuesta poca personalidad de Hollande, volvió a cargar contra el candidato socialista en RTL segurando que para él "toda persona que no es de izquierdas es sospechosa" y acusándolo de que la política económica que postula, contraria a la austeridad y los recortes impuestos por el eje francoalemán, acabará provocando "un gasto de locura".

Lo cierto es que Hollande, del que muchos pensaban que acabaría naufragando por la retorica mediática de Sarkozy durante el debate, se mostró un candidato muy robusto, sereno y capaz de poner al borde del ridículo en varias ocasiones al presidente saliente.

Esta mañana, en sendas entrevistas para France 2 y France Inter, el socialista recalcó que la diferencia entre él y el actual inquilino del Elíseo es que "Sarkozy está siempre dividiendo a los franceses, yo intento unirles".

Hollande reconoció que el debate transcurrió tal y como esperaba, "debía ser firme y duro", dijo. También aseguró que le hubiera gustado hablar de temas como la Sanidad, los discapacitados o la vivienda y no dudó de calidicar a Sarkozy de "pequeño calumniador". "Desde hace cinco años hay mucha tensión en el país", dijo, acusando a a Sarkozy de promover "la fragmentación, la estigmatización".

Esta mañana hubo también tiempo para las reacciones de los partidarios y detractores de ambos. Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha, Frente Nacional, dio como vencedor a Hollande porque "Nicolas Sarkozy no fue nada claro en su estrategia". La ultra además no dudó en pronosticar la "desaparición de la UMP", el partido de Sarkozy, si este pierde en los comicios del domingo.

Por su parte, Jean Luc Mélenchon, del Frente de Izquierdas, aseguró que Hollande había "tumbado a Sarkozy". Según él, el presidente estuvo "febril, poco seguro de sí mismo, daba pena y dándose por vencido".

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